miércoles, 31 de octubre de 2012

ARTÌCULOS - Anàlisis del Mito de Kurt Cobain (IV)



HÈROE DE ROCK

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Cuando un cantante alcanza la fama a nivel masivo, es inevitable que surjan numerosas comparaciones con estrellas de rock anteriores. En el caso de Cobain se estableció, antes de su muerte, fundamentalmente un paralelo con el cantante punk Sid Vicious; después de su suicidio, el público lo fue comparando con otras figuras legendarias.

Sid Vicious fue la figura más importante del punk, que surgiera en Inglaterra a finales de los años setenta; Kurt Cobain, cuya música tiene una fuerte influencia de este movimiento, se convierte en el representante más conocido del grunge, creado en Seattle diez años después. Ambos se convierten en los símbolos de las expresiones más fuertes de la contracultura musical, motivo por el cual siempre se establecieron relaciones entre ellas. Esto puede observarse incluso en las declaraciones de otros artistas después de la muerte de Cobain.

Al igual que ocurriera con otros cantantes famosos como Sid Vicious y John Lennon, en la historia personal de Cobain cobra gran relevancia la presencia de su pareja, Courtney Love, cantante del grupo Hole. Ésta va a ser acusada por un gran sector del público de ser la causante de los problemas personales de Cobain, como había ocurrido anteriormente con la esposa de John Lennon, Yoko Ono, que fue considerada la culpable de la separación de los Beatles. También Vicious y su pareja Nancy fueron protagonistas de diversos escándalos en los medios de comunicación, como aquellos en los que se verán involucrados Cobain y Love. Como puede observarse, la imagen de Kurt Cobain encaja perfectamente en el imaginario mítico de la historia del rock: no sólo se convierte en el portavoz de toda una generación, sino que además tiene una esposa que también pertenece al medio de la música, con lo que pasan a formar parte de las legendarias parejas del rock.

Sin embargo, existe un factor aun mayor para explotar la figura de Cobain en el ámbito de la música rock: el hecho de que, al igual que otros grandes artistas —Jimi Hendrix, Jim Morrison, Janis Joplin y Brian Jones—, muriera a la edad de 27 años. Incluso la madre del cantante, Wendy, recuerda haberle dicho que no se uniera a ese maldito club (el llamado “club de los 27”) [Bianciotto, 1997: 36]. El mismo Kurt Cobain era consciente de la importancia que tendría para el público su muerte, declarando en 1992:

Me siento como si la gente quisiera que me muera, porque así se cumpliría la clásica historia del rock’n roll. [Bianciotto, 1996: 171]


Finalmente, la clásica historia del rock’n roll sí se cumplió, y los medios de comunicación comienzan a explotar la figura de Cobain desde el momento de su muerte. Por ejemplo, ni bien se tuvo conocimiento del suicidio, la cadena televisiva MTV suspende su programación normal y transmite un especial sobre el grupo Nirvana. Las relaciones que se establecen entre Cobain y otros artistas adquieren desde ese momento un sentido distinto: si se afirma que el cantante fue lo más cercano a John Lennon que tuvo su generación [Bianciotto, 1996: 106], no es sólo por ser asumido un líder generacional, sino también —aunque no se declare abiertamente— por su trágica muerte.

A los pocos días se comienzan a imprimir camisetas con la carta de despedida De Kurt Cobain, aunque Courtney Love frena esta iniciativa al poner una demanda judicial contra la empresa. Este hecho impide también que se impriman camisetas con el rostro destrozado de Cobain, que personas desconocidas fotografiaron en la morgue. [Bianciotto, 1997: 34]

Es sorprendente observar la atención que la prensa ha depositado en Kurt Cobain, siendo éste una figura que expresa una fuerte rebeldía frente al sistema. Especialmente después de su muerte, los medios de comunicación se han preocupado por asegurar la creación del mito. Obviamente, este interés tiene su origen en criterios mercantiles, que detectaron rápidamente el potencial económico de esta figura, en diversas partes del mundo. Por este motivo, la protesta de este artista contra la sociedad de consumo no supone un peligro para ella, sino que la apoya y contribuye a su reproducción. 


Además, el sentimiento de encontrarse en una sociedad hipócrita es absorbido por ésta y utilizado en su favor: el sistema democrático adquiere mayor fuerza gracias a las voces disidentes, que no hacen otra cosa que corroborar el hecho de que toda persona tiene derecho a expresar su opinión, y enfatizan uno de los pilares del pensamiento liberal, la búsqueda del individualismo.

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