miércoles, 31 de octubre de 2012

ARTÌCULOS - Anàlisis del Mito de Kurt Cobain (VIII)




EL PORTAVOZ DE UNA GENERACIÒN



-->Muy vinculada al mito anterior, la imagen de Cobain como portavoz de toda una generación ha sido muy difundida. El éxito desmesurado de Nirvana ha planteado la siguiente pregunta: ¿por qué se identifican los jóvenes con un discurso altamente depresivo, en el que predomina una actitud escéptica y desencantada ante la vida? Más allá de los estudios realizados sobre la denominada “Generación X”, con los que podríamos establecer una hipótesis sobre las causas de esta identificación, hemos buscado construir con las palabras del propio artista un retrato de esta juventud.

El cantante hace referencia a uno de los problemas más importantes con los que se enfrenta la generación de Nirvana: la relación con la generación de sus padres. Se tiene conciencia de que ya no existen ideales por los cuales luchar y que reina una apatía generalizada. Esto genera un sentimiento de culpa y de vergüenza por no compartir con los jóvenes de los años sesenta y setenta una vitalidad canalizada hacia la lucha social, pero también produce un gran escepticismo, debido a que esos adolescentes idealistas se convirtieron en adultos interesados por el lucro personal. A pesar de que Cobain habla de una reacción frente a la hipocresía de esa generación, respeta las ideas postuladas por los rockeros anteriores, aunque desconfía de la persistencia de este pensamiento.

Pero el cantante también mantiene una relación tensa con su propia generación, sobre la cual hizo algunas declaraciones negativas, en las que cuestiona su propia actitud, que está marcada por la apatía y la falta de compromiso frente a ciertos problemas sociales. Por ejemplo, todo el comportamiento descrito en el mayor éxito del grupo Nirvana, Smells like teen spirit (Huele a espíritu adolescente) se resume en una sola palabra: negación. La juventud está decidida a dirigir toda su energía contra las condiciones de vida actuales, aunque no tiene ninguna propuesta de cambio; la única certeza es la hostilidad frente al medio.

No obstante, en una declaración de 1993 da la impresión de que el cantante se ha despojado de muchos de los traumas juveniles y que ha “madurado” en su relación con el mundo: al parecer, la relación de pareja y el hecho de tener una familia lo han convertido en una persona más optimista. Sin embargo, en ciertas canciones del último disco, este descenso en la intensidad del odio se considera una pérdida de vitalidad, de modo que podemos concluir que también en este caso hay sentimientos encontrados con respecto a la propia actitud. Además, su suicidio —ocurrido menos de un año después de esta declaración— relativiza enormemente el optimismo expresado.

El retrato que hace Cobain de su generación enfatiza, como vimos anteriormente, la idea del escepticismo frente a la lucha social, el cual desemboca en la apatía general. En el caso del cantante de Nirvana existe una actitud crítica, aunque no se asume un verdadero compromiso con los grandes movimientos de protesta. Él explica este hecho por el momento histórico que le ha tocado vivir, en el que se da una ausencia de líderes que sirvan como referencia. El no asumir un comportamiento acorde a lo que se espera de un miembro de la contracultura se debe a que ésta también posee un discurso poco convincente para el sujeto, de manera que no es una opción posible frente al discurso oficial. El mismo artista ironizaba acerca de la etiqueta que había recibido Nirvana como representante de la música alternativa: Muchas veces nos han llamado banda alternativa, pero comemos carne, así que creo que estamos descalificados. [Bianciotto, 1996: 160]

La rebeldía de Kurt Cobain frente al medio no se dará, salvo excepciones, en el ámbito de la política; él se inclinará a criticar actitudes que ha experimentado en su entorno inmediato. Así, encontramos en este punto una de las características que lo diferencian de otros discursos y que probablemente sea una de las causas más importantes de la identificación del público con sus canciones. El artista, por lo tanto, no se dirige a los gobernantes cuando protesta, sino a las personas comunes y corrientes que están entre el público. Si bien no existe la intención de cambiar su comportamiento, sí se quiere eliminar del público de Nirvana a aquellos que posean ideas radicalmente opuestas a las de los integrantes del grupo: el artista declara que no desea tener entre su público a personas machistas, homofóbicas o racistas. Junto con esta búsqueda de dirigirse al ciudadano medio, hay, en algunas canciones, un deseo de darle voz a los menos afortunados en una sociedad dominada por la competencia y la pugna por el éxito. Debido a que la juventud ya no se identifica con la lucha social vigente en décadas anteriores, en las que el objetivo era llevar a cabo una profunda transformación de la sociedad, el objeto de protesta se traslada al plano individual: la preocupación se centra en los problemas del entorno inmediato y en la mentalidad de los individuos que integran esta sociedad.

El conflicto en que se ve sumido el personaje, según el mito que lo erige como portavoz de su generación puede resumirse de la siguiente forma: la imagen proyectada de Kurt Cobain nos muestra a una persona crítica e inconformista, que está en busca de un sentido para su vida, dentro de una sociedad excesivamente competitiva. A pesar de desconfiar de los valores de su comunidad, también muestra escepticismo frente a las luchas tradicionales de la contracultura, que demostraron ser pasajeras y poco efectivas. Por este motivo, decide rebelarse contra la mentalidad del ciudadano común, ya que es ésta la que le ha causado mayor sufrimiento durante su adolescencia. La hostilidad del medio lo ha obligado a retraerse y aislarse, encontrando en su mundo interior un refugio, en el que es posible dar rienda suelta a la sensibilidad —y a la creación musical—, sin necesidad de preocuparse por la imagen que debe mostrar a los demás. Sin embargo, el retraimiento crea nuevos conflictos, debido a que hay una fuerte insatisfacción consigo mismo: aparece la autocrítica y el individuo acaba culpándose a sí mismo por no poder llevar una vida despreocupada. Por otro lado, la carencia de un sentido de vida provoca tedio, de modo que el sentimiento de infelicidad es constante: ninguna afirmación es satisfactoria, por lo que debe ser negada ni bien ha sido formulada.

La identificación del público con Cobain tiene como consecuencia la construcción de un nuevo mito: la imagen que tiene la generación de sí misma. El joven, cuyos padres “traicionaron” los valores de su juventud, se ve a sí mismo como un individuo desorientado, que no ha contado con un modelo de comportamiento convincente. Además, debido al alto índice de divorcios en las últimas décadas, un amplio sector del público ha crecido probablemente en el marco de un núcleo familiar poco sólido. Así, la generación ha encontrado en Cobain a un portavoz cuyo inconformismo se expresa de manera desordenada, ya que no existe una propuesta de solución a los problemas. Debido a esta falta de contenido, el entretenimiento de estos jóvenes y adolescentes se da de manera pasiva, y la drogadicción se debe en gran parte a la necesidad de evasión del tedio cotidiano. Por otro lado, el idealismo ha perdido su vigencia, ya que ya no se cree en la posibilidad de transformar a la sociedad, por lo que hay una identificación con las canciones del cantante, en las que se contemplan problemas cotidianos.


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Fuente: Entretextos. Estudios Semióticos de la Cultura – Sylvia Koniecki, 2004
 

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