miércoles, 31 de octubre de 2012

ARTÌCULOS - Anàlisis del Mito de Kurt Cobain (IX)




EL REBELDE E INCOFORMISTA



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El mito más difundido por los medios de comunicación y que es compartido incluso por muchos jóvenes que no se consideran seguidores de Cobain es el de una persona que no quiso ni pudo adaptarse a la sociedad consumista. Por este motivo, se considera que el éxito desmesurado alcanzado por Nirvana lo fue empujando a una depresión cada vez más grave, que culminó con su suicidio. Este mito es apoyado por la imagen de fragilidad que se cree que proyecta el cantante en escena: esta supuesta fragilidad lo hace aparecer como una víctima social, que sólo cuenta con su música para expresarse en un medio adverso. Por otro lado, Kurt Cobain tenía la costumbre de destrozar diversos instrumentos musicales durante sus conciertos: este hecho es interpretado por el público como una expresión de su inconformismo.

La biografía del cantante forma parte de la narrativa del mito, ya que en ella se ha querido encontrar el germen y la evolución de su rebeldía y su depresión. Kurt Cobain pasa su infancia en una pequeña localidad en el estado de Washington llamada Aberdeen. La versión más difundida de su historia personal es que su infancia se vio vinculada a una serie de desgracias familiares y un entorno social depresivo, por lo que encontramos el esquema de la pérdida traumática del mundo de la inocencia, que sería la causa de su posterior rebeldía: se ha querido hacer una lectura “psicoanalítica” de Kurt Cobain, en la que la infancia cumple un rol fundamental en la explicación del comportamiento posterior del cantante. Esta lectura se corrobora, supuestamente, con el hecho de que todos los integrantes de Nirvana —Kurt Cobain, Krist Novoselic y Dave Grohl— procedían de familias con padres divorciados, llegándose incluso a decir, con ironía, que éste era un requisito para entrar en la banda. La imagen que se proyecta al público es, entonces, que los jóvenes que vivieron una adolescencia con un núcleo familiar deshecho son incomprendidos por los demás, de modo que sólo pueden entablar amistad con personas que hayan compartido la misma experiencia.

Así, la figura que se muestra de Kurt Cobain al público es la de un joven demasiado sensible para superar algunos traumas de niñez y para desenvolverse en un medio en el que la afectividad es relegada a un segundo plano o simplemente castrada. Esta excesiva sensibilidad crea una forma de expresión artística depresiva y violenta a la vez: esta tensión será permanente en la música del cantante, quien, por una parte, apela a su mundo interior como un refugio, pero, por otra, siente odio hacia sí mismo y hacia el universo que lo rodea. De esta manera, cae en comportamientos y sentimientos aparentemente contradictorios y en la mayoría de canciones encontramos una misma actitud: la de afirmar algo, para negarlo inmediatamente con una burla. Se trata de un sujeto en búsqueda constante, que al mismo tiempo ya está resignado al fracaso de sus intentos por encontrarle un sentido a su existencia. Constantemente se descubre, además, una relación muy conflictiva con las demás personas, hasta llegar al punto de aislarse completamente, ya que la incapacidad de acceder a la felicidad se hace más dolorosa cuando se descubre que los demás aparentemente la consiguen sin dificultad.

En muchas de las canciones de Nirvana podemos observar algunos patrones comunes. Existe una sensación de vacío interior, que se produce por una frustrada búsqueda de paz y felicidad. Cualquier afirmación del individuo va a ser negada, lo cual refleja una desorientación en la escala de valores y los sentimientos de la persona. La excesiva sensibilidad crea padecimientos e insatisfacción, además de un divorcio con el entorno, frente al cual se reacciona con hostilidad, aunque hay un deseo de alcanzar la despreocupación que reina en éste.

El inconformismo de Kurt Cobain posee, por lo tanto, características muy particulares: está marcado por la lucha del individuo por establecer sus propios valores en un medio que ya no ofrece las respuestas a las dudas del individuo. Hay una desconfianza absoluta hacia el discurso del entorno y una necesidad de rescatar el ámbito íntimo de la persona, como un punto de referencia para encontrar el propio sentido de vida. De esta manera, el sujeto se aísla —a menudo con la ayuda de drogas— y la frustración por no alcanzar un estado de armonía y satisfacción culmina con un proceso autodestructivo: si el individuo se apoya únicamente en su interioridad para esclarecer sus dudas y no lo consigue, él se convierte en el único culpable de su caída


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Fuente: Entretextos. Estudios Semióticos de la Cultura – Sylvia Koniecki, 2004
 

2 comentarios:

  1. Muy interesante el texto, da qué pensar. Gracias por compartirlo.

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