miércoles, 5 de junio de 2013

MÚSICOS - CHARLY GARCÌA, parte I (1951-)






PADRE DE NUESTRO ROCK





Carlos Alberto García Moreno (Buenos Aires, 23 de octubre de 1951), conocido por su seudónimo Charly García, es uno de los más influyentes y reconocidos intérpretes, compositores y productores argentinos, y sudamericanos de rock.

Es considerado una de las figuras fundamentales de la música contemporánea argentina, tanto por su talento como por su personalidad. Fundó dos de las bandas más importantes del rock argentino, Sui Géneris y Serú Girán, grupos de culto como La Máquina de Hacer Pájaros, y tiene una amplia carrera como solista. Con 41 discos grabados, más otros participando como músico invitado de diferentes artistas y en diferentes épocas, Charly es denominado uno de los Iconos del Rock argentino y del Rock en español en general, la creatividad y el estilo musical de Charly fueron determinantes para que su público se renueve generación tras generación.

Ha ganado varios premios a lo largo de su trayectoria como el Grammy a la Excelencia Musical en Las Vegas, otorgado por la Academia Latina de la Grabación, que entrega los Premios Grammy Latinos; el Premio a la Trayectoria en la entrega de los Premios Clarín Espectáculos 2009 y el Premio Konex en varias oportunidades, incluyendo el de Platino en 1985 como Mejor Instrumentista / Conjunto de Rock de la historia en Argentina. En 2010 fue declarado Ciudadano ilustre de la Ciudad de Buenos Aires por la Legislatura.

Es el primogénito de una familia porteña de buena posición, del barrio de Caballito. Hijo de Carmen Moreno y Lautaro Zuleta, dueño de la primera fábrica de formica del país, quien venía de una familia adinerada.

En el año 1956 -a los cinco años de edad- lo inscribieron en el "Conservatorio Thibaud Piazzini" de Buenos Aires, donde inició sus estudios de música con la profesora Julieta Sandoval, una docente estricta y rigurosa que le enseñó a tocar música clásica (obras de Bach, Mozart o Chopin).

A finales de los años cincuenta, los padres de Charly emprendieron un viaje a Europa. Los niños quedaron bajo la tutela de las niñeras, la abuela y una tía. Charly recuerda esa época como angustiante. Se aferró cada vez más a su pequeño piano de juguete, intentando olvidar la ausencia de sus padres.


A los doce años se recibió de profesor de Teoría y Solfeo. Fue así como artistas de la talla de Ariel Ramírez (1921-2010) y Mercedes Sosa (1935-2009) lo escucharon tocar. Le ofrecieron una beca para ir a estudiar dirección de orquesta a Italia pero él la rechazó, contra las opiniones de sus padres. No le interesaba en lo más mínimo esa propuesta que lo alejaría otra vez de sus seres más queridos. En aquellos días de su infancia, además de su pasión por la música, García sentía un profundo interés por la mitología griega, aspectos del cosmos y los dinosaurios. Esa rica vida interior funcionaba como un refugio frente a la rigidez impuesta por el mundo exterior, incluido el estricto régimen disciplinario derivado de su educación musical.

Años después, Los Beatles constituyeron un cambio radical para su vida, su música le abrió su espectro musical para siempre. Con ellos, llegaron también los Rolling Stones, Bob Dylan, The Byrds, The Who, entre otros. Allí acabó su carrera de músico clásico. Pidió a gritos que le compraran una guitarra eléctrica, se dejó el pelo largo y comenzaron las peleas con su padre, quien esperaba que se convirtiera en un destacado concertista o en un importante ingeniero. Esta relación nunca más lograría componerse.


Charly García asistió al Instituto Social Militar "Dr. Dámaso Centeno", un colegio del barrio Caballito. Desde los primeros años solía escapar de las clases, para ir a tocar el piano al salón de actos. Allí formó su banda To Walk Spanish junto a Juan Carlos Bellia, en la que hacían covers de Jimmy Hendrix, The Byrds, Stones, etc. Luego, en la secundaria, conoció a Nito Mestre que también tenía una banda junto a Carlos Piégari llamada The Century Indignation (‘la indignación del siglo’). Allí se únen y forman Sui Géneris.

Cuando estaban por empezar sus presentaciones, a García le llegó la llamada del servicio militar obligatorio. Al regreso de García, el grupo comenzó con sus actuaciones, ya como dúo junto a Nito, porque los demás se habían ido. García componía todas las canciones (música y letra) y hacía los arreglos. Los arreglos de voces los hacían en conjunto con Mestre. Bajo las influencias de Elton John y Bob Dylan, Charly y Nito se juntaron en Sui Generis sin saber que cambiarían la historia del rock nacional.

Con Vedia en guitarra, Alejandro Correa en bajo, el baterista Beto Rodríguez y Carlos Piegari en los coros, el debut fue como teloneros del grupo Huinca comandado por Litto Nebbia. Después, salieron de gira como soportes de Pedro y Pablo; y León Gieco los invitó a participar en un concierto en el Teatro de Luz y Fuerza. Se conocieron, la admiración fue mutua y a partir de allí Gieco y García se convirtieron en “amigos del alma”. De a poco Charly se fue metiendo en el medio y consiguió trabajo como tecladista en el grupo La Pesada del Rock and Roll y junto al debutante Raúl Porchetto.

Después de incursionar por todas las compañías grabadoras, los Sui Generis encontraron apoyo en el productor Pierre Bayona y pudieron sacar en el mes de noviembre su primer disco, Vida. Se transformó en un inesperado y verdadero éxito –sobre todo entre los adolescentes-, pero a la vez muchos rockeros salieron a criticar por “blandos” a estos dos adolescentes de look desgarbado. A Charly, la nueva de “famoso” le molestaba. Hacía lo imposible por no asistir a lugares donde hubiera mucha gente aunque todavía no se había convertido en el ídolo que sería después. Era muy tímido y sólo disfrutaba de los momentos encerrado con su mujer y amigos.

El grupo se consolidó en octubre de 1973 al editar el segundo trabajo discográfico: Confesiones de Invierno. Y fueron muchos más que un simple grupo de rock. Pequeñas anécdotas sobre las instituciones reunía un par de temas que no iban a superar la censura: las canciones “Botas Locas y “Juan Represión” debieron ser suplantadas por otras, y otros temas debieron modificar sus letras antes de entrar el estudio de grabación.

El disco fue muy elogiado aunque no vendió como se esperaba. Esto deprimió mucho a Charly y decidió separarse del grupo. Al enterarse, los productores pusieron el grito en el cielo. Para calmar los ánimos, García les propuso hacer un recital de despedida. Y nada menos que en el Luna Park. Nadie creía en la disolución del grupo. A los carteles que publicitaran el megarrecital por toda la ciudad se sumaron los graffiti de los fanáticos de la banda. Adiós Sui Generis fue un espectáculo que reunió a más de veinticinco mil personas y plantó un precedente histórico en el rock nacional. A la salida, Charly se fue a cenar con María Rosa a un restaurante de la avenida Corrientes. Allí estaba León Gieco con su mujer, que habían presenciado el show. La decisión estaba tomada.

En 1974, los líderes del rock acústico se reúnen para salir de gira. Sin un proyecto formal más que «compartir buenos momentos, divertirnos tocando y cantando», Charly García, Raúl Porchetto, Nito Mestre, León Gieco y María Rosa Yorio (por entonces la mujer de Charly) forman PorSuiGieco y su Banda de Avestruces Domadas que, recién en 1976 y tras infinitas postergaciones y problemas, grabaron un disco con el nombre del grupo (PorSuiGieco). El disco padeció de la presión de la censura ejercida por el gobierno democrático de Isabel Perón, y debió ser editado sin el tema «El fantasma de Canterville» (aunque muchas copias lo incluían pero no estaba anunciado en el sobre interno). Años más tarde, en 2002, una reedición del disco en formato CD, pondría las cosas en su lugar. El folk acústico de la propuesta original derivó en un estilo más eléctrico y elaborado, aunque sin perder la frescura que caracterizó a la agrupación.

Sui Generis estaba agotado. Charly comenzó a incursionar por otros caminos de la música. A la vez, empezó a ir al psicoanalista porque se seguía sintiendo muy angustiado. Se pasaba todo el día encerrado en su departamento, tocando y componiendo, prácticamente sin hablar con nadie. Después de grabar el álbum PorSuiGieco, el siguiente proyecto de García fue La Máquina de Hacer Pájaros, nombre que tomó de una historieta del dibujante Crist.
La Máquina fue el intento más complejo y profundo de rock sinfónico en la Argentina, y en él, García introdujo la novedad de dos tecladistas simultáneos. Esta banda fue una de las bandas argentinas más trabajadas en cuanto a su sonido, el grupo no fue bien recibido por la crítica y el público, pero su sonido se adelantó varios años en el tiempo.

Debutaron en Cosquín, donde estrenaron algunos temas que luego compondrían el disco que llevó el mismo nombre de la banda. Durante varios meses, de jueves a domingo, se presentaban en La Bola Loca, el boliche de Atilio Stampone que alberga cada noche a más de doscientas personas.


En su momento tenían un extraño récord, su primer disco había sido el más caro de la historia en Argentina, porque había costado más del doble que la producción un disco común.[cita requerida] En el Festival del Amor fue la última presentación de La Máquina, en un colmado Luna Park, el 11 de noviembre de 1977, donde compartieron el set con Nito Mestre, León Gieco, Raúl Porchetto, Gustavo Santaolalla, los hermanos Markoff, entre otros. A Charly le costaba acostumbrarse a esa nueva vida de padre, alejado de María Rosa. En ese momento aciago, Charly conoció a Marisa Pederneiras (Zoca), una bailarina brasilera del ballet de Oscar Araiz. Zoca sería su mujer hasta fines de los años '80 y la inspiradora de varias de sus canciones, como "Zocacola" y "Ella adivinó".

En 1977 Charly realizó un recital solista en el Luna Park llamado El Festival del Amor, al que invitó a sus amigos y compañeros en la música como David Lebón, el grupo acústico PorSuiGieco, el sinfónico La Máquina de Hacer Pájaros y su primera banda, Sui Generis primero con Nito Mestre y luego con Rinaldo Raffanelli y Juan Rodríguez. El recital se editó en disco doble como Música del alma pero solo conteniendo cinco de las cuarenta y dos canciones del recital. A principios de 2006 salió a la venta una reedición de Música del alma.

Apodados «los Beatles criollos», Seru Giran tiene como mayor virtud haber dado el paso fundamental para que el rock pasara a ser masivo. Tras las peleas en La Máquina, Charly García tomó la determinación de dejar la banda en 1977 y viajar a Brasil con David Lebón, su amigo desde la época de Sui Generis. Con la plata recaudada en el Festival del Amor (Luna Park, 11 de noviembre de 1977) alquilaron una casa por tres meses en Buzios, al norte de Río de Janeiro. La elección del lugar se debió a la necesidad de Charly de estar cerca de su novia Zoca y, de paso, para escapar a la noche represiva de la dictadura militar que gobernaba la Argentina. En San Pablo, Charly conoció a los padres de Zoca. Los Pederneiras eran una familia de artistas, se quedaron fascinados con Charly. Artísticamente hablando, García fue influenciado por ciertos artistas brasileños, sobre todo Milton Nascimento.

A pesar de los éxitos comerciales de Sui Generis, Charly era indigente. En 1978, él vivió una vida centrada en la naturaleza con Zoca en Brasil, la pesca y la recolección de frutas. Charly estaba ahora decidido a formar una nueva banda, pero él todavía estaba en la ruina. Haciendo su camino de regreso a Buenos Aires, comenzó una nueva búsqueda de compañeros para banda. Charly necesitaba un bajista y un baterista, y se encuentran en un concierto de Pastoral. Allí se contrató a un bajista talentoso de 17 años de edad, Pedro Aznar, además de su antiguo compañero de La Máquina, el baterista Oscar Moro. Charly y David eran los compositores principales.

Charly ahora tenía una banda completa, pero todavía le faltaba dinero. En 1978, Billy Bond se reencontró en San Pablo con Charly y Lebón, que le estaban dando forma a Serú Girán. Billy les produjo el disco de ese nombre, haciéndoles firmar un contrato leonino. No satisfecho con esto, Bond tomó algunas pistas grabadas por la banda y descartadas para Serú Girán, agregó encima su voz y las usó para Billy Bond & The Jets, un disco editado en 1979 que pasó desapercibido en aquella época. En este álbum se encuentran las canciones «Loco (no te sobra una moneda)», el irónico tema disco «Discoshock» (ambas de Charly) y una nueva versión funky de «Treinta y dos macetas», del célebre primer trabajo solista de David Lebón, aquí renombrada «Toda la gente». 

Luego dicha formación se desarma y queda conformada Serú Girán, con melodías virtuosas y letras que entre la ironía y la angustia retrataron la situación bajo la dictadura argentina. La popularidad de este grupo también se ve reflejada en las ―ahora tradicionales― encuestas de la revista Pelo. Serú Girán ganó las categorías de mejor guitarrista, mejor tecladista, mejor bajista, mejor baterista, mejor compositor (García) y mejor grupo en vivo en los años 1978, 1979, 1980 y 1981. A esto se le agrega grupo revelación 1978; mejor cantante (Lebón) 1980 y 1981; mejor tema 1978 (Seminare) y 1981 (Peperina) y mejor álbum 1978 (Serú Giran).

Aunque la banda regresó a Buenos Aires con grandes expectativas para el nuevo proyecto de García, los comienzos fueron difíciles: era 1978 y el primer disco no convencía a un público escéptico. El primer show de la banda fue mal recibido, ya que el público se esperaba una nueva encarnación de Sui Generis. La relación de la banda con los medios de comunicación no fue cordial. Un número la revista popular argentina llamada Gente publicó un artículo despectivo titulado "Charly García: ¿Ídolo o qué?". A pesar de la fría recepción, los miembros de Serú Girán estaban convencidos de que tenían un buen proyecto y persistió. Con el tiempo obtuvo cierta aceptación del público.

Serú Girán continuó durante el año 1979 y evolucionó notablemente. Su nuevo disco titulado La grasa de las capitales y su portada era una broma dirigida a la revista Gente. El público le dio al álbum una recepción entusiasta. Los shows de la banda fueron resultando cada vez mejores, y finalmente se llevaron a cabo en lugares más grandes. El "especializado" de prensa cambió de tono, y un romance parecía desarrollarse entre el pueblo y Serú Girán. En 1979, Charly casi fue a la cárcel debido a las líricas de la banda, considerada demasiado clara y directa en algunos sectores. A pesar de que el mensaje político de la música se hizo más fuerte, se oculta en un esfuerzo por evitar la censura y la otra llamada cercana con las autoridades. Pero el mensaje quedó, listo para ser escuchado por los oídos que querían oír.

Las expectativas eran altas en 1980 para el nuevo disco de larga duración Serú, que se llamaría Bicicleta, un nombre que Charly había favorecido para la banda (pero fue criticado por los demás miembros). La banda sonaba más madura en este disco. "Canción de Alicia en el país" estableció una analogía extraña entre la historia de Lewis Carroll y el gobierno militar argentino.


El año de 1981, fue muy importante para Charly porque compartió un concierto en Obras junto a Gilberto Gil y hubo un minirregreso de Sui Géneris en Uruguay. Se presentó en el Festival de la Solidaridad, ante decenas de miles de personas, con transmisión por Canal 9. Junto a Nito Mestre y otros cantaron «Rasguña las piedras». Ese mismo año '81 Aznar es convocado por el guitarrista norteamericano Pat Metheny para incorporarse a su banda. Acordaron encontrarse en Estados Unidos, ya que Pedro viajaría al año siguiente para estudiar en el Berklee College of Music. Este hecho marcaría el final de la banda.


Continùa en segunda parte: http://rockeros-blog.blogspot.com.ar/2013/06/artistas-charly-garcia-parte-ii-1951.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada