martes, 25 de junio de 2013

ARTÍCULOS - ENTREVISTA REALIZADA A LUIS ALBERTO SPINETTA POR MIGUEL GRINBERG, parte II (Enero de 1977)





ALMENDRA, PESCADO, INVISIBLE 

X SPINETTA, parte II




Archivo Fuente: Rebelde, Dos Potencias - El Rock Argentino de los '70 - Capìtulo "Spinetta Negro"

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Ahora, ¡ahora!, te juro por Dios, Miguel, que me llegó el repuesto original. Con Invisible me dijeron que me lo iban a traer, me lo mostraron, lo compré, ya es mío, ya me lo instalé... ahora ya no tengo más excusas, ya comprendí que crear, y crear, cosas hermosas depende de una vida hermosa. Y depende de una vitalidad para vivir esa intensidad, y básicamente depende de tener gente al lado que te quiera, no como vos querés para que sea igual que vos, que vos sos el retenedor de amores que circulan por ahí, "es un amor de primavera que anda dando vueltas". ¡No! De tener gente que te quiera porque es necesario que te quiera, para poder extraer la belleza de algo. Y fue una época en donde, Miguel, yo sufrí las humillaciones de toda la gente del rock pesado, Álvarez, Pujó, todos... todos... hasta los tipos que yo había considerado que dentro de ellos... con Javier me pasaron aventuras de una dramaticidad impresionante. Y yo a Javier lo admiraba, tenía un respeto y una admiración por ese tipo... y yo le comentaba cosas, charlábamos de poesía, y él siempre la sofistificación por encima del sentimiento. Siempre la tapa tipo Roger Dean sobre la tapa que quiere ser algo natural, loco. Siempre la copia sobre la versión original. Siempre triunfando lo que no es genuino sobre lo que lo es. Javier tenía cosas geniales... pero yo le quería hablar de poesía y el me salía con el I Ching. Y yo me tomaba todo a pecho, me llegaba... a la media hora de hablar con él, me hablaba a mí mismo, me replanteaba cosas, me decía "esto sí, esto no", me autoplanteaba Muchacha ojos de papel, decía "yo que ingenuo", ¡qué sé yo! Todo eso lo vivo como una cosa que quedó muy atrás... casualmente he tirado el último lastre. Fijate que creo que Pappo fue el músico acá en la Argentina que yo quizás más quise, aparte de los de Almendra, mis amigos. Yo en definitiva me fui a la mierda, gran parte por un sistema fanático de consumir cosas... darle y darle y darle... y me quedé en pelotas, totalmente seco, me rebotaron los cheques en cuanto banco de crédito del amor pedí, me cerraron las puertas totalmente y me bajaron la caña así, ¡crac!, me hicieron la cuca, me rompieron la cabeza, me llenaron toda mi casa de palabra no, nunca, no, nunca, nunca, nunca lo lograrás, nunca esto será, nunca esta luz va a brillar. Es una época donde yo había compuesto un tema como Alcanfor, que en esa época lo cantaba y lloraba cuando lo hacía, porque había llegado a la sensibilidad máxima para lo que era mi momento creativo. Y dale y dale y dale y dale... y cero al as. Por otra parte, todo el aparato comercial era una conspiración constante. Ahí yo dije que se vaya todo al diablo, y voy a llegar hasta la profundidad que me permitan mis pulmones, hasta donde no me estallen, y me enterré hasta la manija... porque me fui a Europa, el 10 de marzo, cumpleaños de mi hermana, le regalé a Pappo mi guitarra Dow, un modelo de Gibson que no baja de los 750 dólares, sin estuche. Y se la regalé, la guitarra con la que compuse las canciones más hermosas que hice para Almendra. Y para mí era una forma de mostrarle a Pappo que no existían solamente las guitarras con el volumen al mango. Que así como él me había inculcado algo de esa dureza del rock pesado, y la mano, copar y todo eso, por otro lado yo trataba de demostrarle que existía una fuente de ternura que él no podía ignorar. Fue como decirle: mirá, tomá, no te desprendas jamás de esto, para no traicionarme en tu vida, para darme tu fe, aunque no tocáramos nunca juntos, aunque jamás nos viéramos, pero como un acto de fe, una esperanza... ¿Sabés, que me fui a Europa y dos días después se la ofreció a Lito Nebbia por 160 lucas? Me acuerdo, que yo estaba en una etapa de despojamiento tal, que esa guitarra... yo le dije a Emilio, "esta guitarra yo te la quiero regalar, porque a mí no me interesa tener nada, no quiero más nada, no quiero ni el Marshall, ni las dos S.G., ni la Repiso Huevo, ni nada..." Y Emilio me dijo: "Escuchame, dejate de joder, no seas boludo, esta guitarra la tenés que tocar vos porque es tuya". Y me acuerdo que vino mi tío, y me dijo: "Luis, me llegó la noticia que querés regalar la guitarra. Yo te la compro". Y yo le dije "no, tío, no la vendo", y a los 15 días la regalé. Veía en mí como una respuesta espiritual. Desprenderme de esa guitarra era como si me arrancaran un brazo, porque estaba enamorado de ella al remango. Y supuse que ese acto iba a convencer a un tipo como Pappo, al que yo quería de una manera impresionante, quería tratar de que intercambiáramos el mensaje. De que se sintiera influenciado por mí de la misma manera en que yo me había sentido influenciado por él. Estaba loco ¡qué querés! Esa es mi etapa recurrente, paranoica, obsesiva, enfermiza, y de la cual tengo las peores noticias. La peor información me vino en esa época, en esos momentos.

-¿Y la otra punta cuál es?

-La otra punta del ovillo es mi período de reconstrucción.

-Ya que hemos descendido a los abismos, ¿cuáles fueron las cumbres? Tenés nítidamente en claro los momentos más terribles. ¿Qué conservas en el otro platillo?

-Por ahí yo estaba buscando sufrir como un loco, e ingresé al terreno del sufrimiento total, irme a Europa, vivir las cosas más terribles como manguearle a un tipo un franco para poder comer, sabiendo que había regalado una guitarra de 700 dólares, que había dejado los equipos, mi casa, el auto... que conservaba un libro de Almendra para podérselo mostrar a un productor que por ahí me diera pelota.

-¿ Cómo se dio ese libro?

-Ese libro fue una idea inicial de Marcucci, pero que básicamente a medida que se fue construyendo se fue autodeformando por la intervención de tipos como él. Como cómico lo admiraba, pero como poeta no le daba cinco de pelota. Vos lo leíste el libro. Fijate que todas esas fotos del conjunto como acribillando a balazos, tipo fusilamiento de la Guerra Civil Española, fueron fotos que las inventé yo. Las hice hacer a mi exacta medida. Yo llevé el Ketchup, y las sábanas y las flores, para hacer todo ese quilombo. Yo sabía que venía la mano acribillar a balazos, la mano muerte. Yo me automataba. Había terminado con todo. Si en ese momento alguna mente lúcida me hubiese dicho: "Luis, vamos a hacer una cosa, tomémonos una tregua de esta guerra de los seis días, y te hacés una cura de sueño, o por qué no nos vamos al campo", yo no hubiese llegado a tales extremos. No hubo salidas, nadie me ofreció una. La única era seguir con Almendra en ese círculo vicioso en el que yo estaba, y por el otro lado la figura que representaba Pappo. La vía de la solución de índole profesional, o la ruptura, no era la solución. Porque ese problema seguía existiendo en cualquier campo donde se lo plantease. Y siguió existiendo. No te olvides que reintegrarme con un círculo de gente que más o menos esté dentro de lo que pienso costó cinco o seis años más. No hubo otra solución que esa de borrarme y querer tocar el bajo, decirle adiós a todo y desprenderme de todas las cosas innecesarias con que me había rodeado.

Dar la espalda a todo, coincidió con mi fracaso sentimental, una destrucción emocional total. En una de esas la socavación vino por ahí. Ahora bien, lo que he conservado es la propiedad de poder darme cuenta, de poder percibir que me fui a la mierda. Y tenerlo como un elemento básico que inclusive lo he tomado en cuenta para ciertas creaciones posteriores a ese momento. Cuando en ciertos temas planteo cosas de la locura es porque sé qué fisonomía tiene eso. No pasé por todas esas experiencias para convertirme en un gurú, no, soy un terrible débil. Tengo conciencia de que hay un montón de cosas que jamás van a poderme engatusar. La otra noche me encontré con Pappo y... me importó tres carajos Pappo. Se cortó. Yo pienso que nunca jamás voy a caer en ese tipo de cosas. Es lo positivo que rescaté de esa experiencia. Lo que traté con parte de Pescado Rabioso, con Artaud, con Invisible, fue rebobinar el proceso. Convencerme de que yo perdí la mujer que durante tres años pensé sería la madre de mis hijos, saber que ahora con Patricia vivo una relación superfeliz, y en el moisés está Dante esperando por mí, y por ella. Pescado Rabioso fue el primer eructo después de que uno se toma un Uvasal tras haber comido y bebido a mansalva. La primera huella de la lucha del anticuerpo contra la infección. Como el primer síntoma de tratar de rebobinar un proceso autodestructivo, frenarlo...
-Sin embargo, en el álbum doble de Pescado no hay material que es pus precisamente....

-No, pero fijate que el material que no es pus, es el material roquero. Es el que está contaminado, y nada más. Que está contaminado en vías de recuperación.

-Pero "madreselva"

-Te iba a hablar de eso. Son pequeños puntitos que quedaron, que por otrparte Dios quiera que queden siempre a través de cualquier proceso necrofílico. Quedó eso, quedó la fragilidad de Cristálída o Mi espíritu se fue, Credulidad... Escucho aberraciones como Sombra de la noche negra y me dan ganas de matarme.

-Sabías que el asesor radial me vetó "Credulidad" en el programa "Dulces y pomelos" porque decía que "las uvas viejas de un amor en el placard" se podía interpretar como "los Ð cojones"?

-Y vos sabías que en Rosario nos prohibieron el afiche de "Durazno sangrando" porque era "una vagina que chorreaba"?


-¿Quiénes tienen la mente podrida?


-Fijate, volviendo al asunto de la pus, que en Artaud conseguí la primera liberación de cosas. Me di cuenta de que tuve mi propio Rodez, así como lo tuvo él, lo tuve a mi medida. En ese álbum, cuando empecé a manejar ese material, empecé a creer en la posibilidad de un antídoto, en el cual creo perfectamente. El antídoto al sufrimiento, el antídoto al art nouveau, al art decó, a la moda, a la paja, a las drogas, el antídoto a la promiscuidad sin sentido. La nota que vos escribiste en el diario sobre el rock fachista en el Luna Park, y por el otro lado los ángeles, es la tragedia que yo siempre me pinté con respecto al rock argentino. Hay tipos que son jodidos y hay tipos que no lo son. Y no sabés quien va a adoptar el otro disfraz. De pronto te encontrás con tipos que de la ingenuidad de una cosa saltan a la peligrosidad de la otra. Y no sabes con quiénes estás barajando... Yo me banco un gran porcentaje de eso, todos tenemos algo que ver... No puede ser que engendros como Espíritu hayan llegado a la palestra solo porque Álvarez les dio manija, y que ni bien apareció otra cosa los tiró a los pobres pibes...
-De todas maneras hay tres cosas: sin cuestionar a los individuos, el grupo Espíritu no tenía vuelo propio como para llegar a dónde llegó, cometieron el error de creerse todo lo que les enroscaron y aunque hubieran invertido en producción diez veces lo que invirtieron no hubieran llegado muy lejos...
-Lo que pasa... un día vino Carlos Santana a tocar a la Argentina. A mí personalmente me movió las neuronas. La intensidad, el clima que impuso, la fluidez con que tocó las dos horas de concierto, sin mosquear. No hicieron rhythm and blues. Y a esta altura me cago en ello, salvo que sea el R & B original. Entonces me saco el sombrero ante los Rolling Stones o cualquiera de esos travestis que andan vociferando por ahí, que hacen las cosas como la gente. Dejémonos de joder. Hay un proceso poético inspirado en las tradiciones porteñas, en los amores que se han vivido en este lugar, y no en las pesadillas que se han vivido en este lugar. Y pareciera que se tienen que seguir imponiendo las pesadillas. Eso es lo que a mí me aterra... que de pronto en Pelo pongan a Juan Gatti como el ilustrador del año... la tapa de Crucis ¡la mejor tapa!... pero me parece una aberración infernal, porque es un afano de Roger Dean y de otro dibujante que no me acuerdo cómo se llama... que son unos recapos. ¡Y que los copian de una manera alucinante! ¿Vos viste las fotos que te mostré con el concepto para El Jardín de los Presentes? No son las mejores fotos del mundo, pero tienen una calidad y un clima que te parten la cabeza. Las llevo a un ensayo, se las muestro a Pomo, y me dice que no, que son muy flu. Le digo entonces: tratá de traer algo vos y vemos con qué nos quedamos, aportemos elementos, por millonésima vez digo, aportemos elementos para establecer un cotejo, ¡para ver qué es lo que piensa cada uno¡ Y me viene al otro día con que Juan Gatti le eligió la hoja N° 36 de la revista Time del año 1942 con el dibujo de un pollito dentro de una cáscara y que eso debe ser el concepto de la obra. Del año 1942, de una hoja de la revista Time, dibujada por Edward Sorongo...
-Bárbaro! Podía ser de Caras y Caretas...
-Escuchame. Me quedaría en todo caso con Caras y Caretas, por contracultural, por cabezón. Sería capaz de poner un dibujo de Ferro en la tapa y no poner eso. ¡A ver si nos entendemos! Y ahora, entra Tommy Gubistch, le doy manija porque es un guitarrista descomunal, y Pelo me elige a mí como mejor guitarrista del año. ¿Entonces éste qué es? Vení Tommy, vamos a tratar de unir las raíces porteñas. El viene de tocar con Mederos, yo vengo a buscar en el mismo buco y ya me suenan los bandoneones en Las golondrinas de Plaza de Mayo... ya viene toda la pelota... y de buenas a primeras todo el mundo se enrosca con el rock-tango... ¡Todo el mundo se pone el antifaz y sale a matar negros por la calle!
-Lo lógico es que venga barajado así, no puede suceder de otra manera. Si uno se ubica en esta opereta, y observa con precisión los personajes con los que nos estamos moviendo, tenemos que llegar a la conclusión de que es imposible cósmicamente que suceda otra cosa que la que está sucediendo.
-Ojo que corremos el riesgo una vez más de que venga la mano "si no tocás esto sos un paquete". Porque hoy en día están circulando conceptos musicales, que están muy lejos de ser lo que se supone que es la música de Buenos Aires, o el rock urbano de acá, o el rock nacional, o todo eso. Porque dicen que el guitarrista que no toca funky es un boludo, y el que no toca rápido es más boludo todavía. Y otros te dicen que la música debe tender a ser instrumental, sin letras, como la de Mahavishnu, sino no tiene -agregan- la dosis de vanguardia y temporalidad que tienen que tener... y te aconsejan que no nos copemos con la poesía de Buenos Aires...
-Eso tampoco es nuevo, son las estructuras que crean las impotencias de un montón de gente...
-Tiene que crearse una vorágine creativa que rompa con todo... En estos años aprendí a valorar la polenta de un tipo como Lito Nebbia... por ejemplo. Cortó con esos cordones umbilicales mucho antes que cualquiera de nosotros. Es un superluchador, inquebrantable. Y se han ensañado con él más que con otros tipos.
-Ya no es sólo un problema del rock del país. Es nacional, total. Es una maldición nacional terrible, tremenda, que le ha cagado la vida a este país por siglos. Hay un segmento de la realidad, que involucra a mucha gente, que no se puede bancar que un tipo no sea un impotente. Un país que cultiva, domestica, venera, riega todos los días la impotencia.
-Claro, sí. Lo hablamos la otra noche con Carlos Cutaia y Carola.
-No te lo digo como una frase literaria.
-No, es la verdad... ¿Por qué los tipos que más me respetan son los más capos? ¿Por qué un tipo como Gustavo Moretto, que es un tipo que pone una partitura de Debussy y la toca leyéndola, que tiene un conocimiento musical que supera el mío varias veces, y que tiene una oreja tan grande como la mía, y yo la tengo infernal, y que tiene un caudal poético que viene increíble, que canta bien, y que toca como la sanputa, y que armó un grupo como Alas que en menos de dos años rompe todo... por qué ese tipo escucha El anillo del Capitán Beto y me dice que es lo más hermoso que escuchó en su vida y me doy cuenta que lo dice en serio? Y que se vuelve loco y que ojalá él pudiera cantar como canto yo, y etcétera etcétera.
-Si agarrás la música popular, encontrás esa gimnasia no sólo en los agonistas de antaño, en nuestro rock no faltan fabricantes de fracaso...
-Y se creyeron que Jimi Hendrix fue un blusero reventado... pero Hendrix revolucionó la armonía. ¡Era un bolero viviente! ¡Era un latino para componer! ¡Y llegó a tocar tango! No para ridiculizarlo, con una sofistificación que daba varias veces la vuelta del circuito. ¡Qué me vienen a hablar de Roger Dean! Los poetas no son los poetas de media hora, los poetas son los poetas de toda la vida. Y los poetas de toda la vida han tenido que transitar por caminos jodidos y por caminos hermosos. Han ido por lecho de brasas y por lecho de flores. Y lo demás es otra cosa que adopta la forma que más le conviene, y donde va la barca va Bachicha. Y fijate que Dios los cría y ellos se juntan. No quiero condenar a nadie, pienso en la primera época de Polifemo, ¿viste la tapa de¡ primer LP? ¿Viste que himno a la mutilación humana? ¡A la cercenación! Si hubiesen puesto a la Venus de Milo, todavía, porque la partió el tiempo, no la serrucharon... pero son mujeres vivas con los brazos rebanados y las piernas rebanadas y un ojo sanguinolento... ese no es el ojo de la visión, es el ojo del Demonio, loco, dejame de hinchar las pelotas. Es la imagen de la impotencia.
-Vos sabes que en la imagen original ese ojo iba como cabeza de una especie de Charles Atlas?
-Claro... la fuerza bruta.
-No tenía cerebro...
-Es así como baila el mono.
-Pero no creas que la plaga esa es exclusivamente de la Argentina.
-No, escuchame... si llegó acá... ni eso es auténtico. Acá no se llegó a los motonazis.
-Ni siquiera hay talento para eso acá. Porque la impotencia no lo permite.
-Pero además todo eso va acompañado de una cantidad de muletillas que son tan perniciosas como lo que resulta de eso. Fijate que allá se pueden dar la mano tipos de diferentes escuelas, de diferentes mundos, de diferente vida... y de pronto no hay Tierra. ¿Por qué? Porque cada uno está en su mambo, y se respetan. Pero acá, el que es lírico quiere que todo el mundo sea lírico, el que es un roquero exacerbado quiere que todo el mundo sea roquero exacerbado, pero en última instancia ¿dónde está la poesía? ¿Dónde está el alimento básico de nuestra religión? ¿Dónde está el toco? ¿Dónde escondieron el cofre los piratas? Yo estoy ahora en la mano de vade retro, muy lentamente voy dando vuelta la página, todos los días... preguntale a Patricia las cosas que yo me planteo... ¡las cosas que yo me planteo! Por ahí yo sé que soy un protagonista más o menos importante de todo este quilombo, pero mi mente cotidiana de todos los días, cuando me pongo a hacer los raccontos... me doy cuenta de cada cosa...
-También pueden ser cosas que en su momento no quisiste ver...
-Y ahí viene el quilombo. Pero ahora, no sé, sigo buscando...


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