viernes, 9 de agosto de 2013

DVDs - PIEDRA QUE LATE (2013) de Julio Leiva






INDIO, DIARIO DE UNA PASIÒN:
TESTIMONIO DE GENERACIONES



* * *
BUENO



El documental plasma las historias pasionales de miles de fanáticos que concurren a cada recital del “Indio” Solari, registrando las historias que se generan alrededor de uno de los mitos más convocantes de la cultura nacional. Se trata de una producción independiente con imágenes del “ritual” y del show del 3 de diciembre de 2011 en Tandil, donde se buscó registrar el espíritu y las sensaciones vividas por los más de 80 mil espectadores que llegaron desde todo el país.

La película de Julio Leiva fue avalada por el propio Solari, quien, además de expresarse emocionado y gratificado por la propuesta, autorizó su música para el film. Cada relato ayuda a entender este fenómeno único dentro del rock argentino. Esta película refleja la pasión que desata en la gente y la transformación que genera en cada ciudad donde toca, a partir del registro de potentes testimonios e imágenes del històrico show en Tandil.

"El recital es el punto final de una experiencia que engloba para muchos unas minivacaciones, para otros un reencuentro entre amigos, para los vendedores un dinero extra, para la ciudad un ingreso económico muy fuerte -con el Indio en Tandil facturan más que la Semana Santa-", contó en charla con Télam el director Julio Leiva.

En cuatro días y con una sola cámara -a cargo de Andrés Gericke- para registrar el ritual, el periodista y productor radial decidió embarcarse en esta aventura cinematográfica junto a Carlos Sanfelippo y Alfredo Avalos en producción, Guido Valeri como productor asociado, y Maximiliano Díaz en la edición.

A la hora de duraciòn se sumaron las voces y reflexiones de los periodistas Lalo Mir y Mario Pergolini, y la mirada de un fan conocido como Gonzalo Bonadeo y la particular historia de Camilo Blajaquis, joven a quien la poesía de Solari lo rescató del delito mientras estuvo preso y lo inspiró a abocarse a la escritura.


Piedra que late intenta develar el misterio detrás de las preguntas que como incògnita develan el misterio mejor guardado de nuestro rock: ¿Por qué 100.000 personas, de diferentes estratos sociales y, al menos, de tres generaciones distintas, provenientes de todo el país, sortean cientos de kilómetros y otros tantos obstáculos de índole personal, económica o logística para ser parte de este espectáculo? ¿Qué tiene de único este encuentro musical, que comenzó a revestirse de mística en los años 90, cuando los Redondos iniciaron su peregrinaje por el interior y que, desde 2005, el Indio Solari continúa en compañía de sus Fundamentalistas del Aire Acondicionado?. 

Las respuestas, en boca de sus seguidores, son muchas y variadas, pero hay una que sobrevuela la película de principio a fin: su lírica. Sin centrarse en la obra, sino con el ojo puesto en "el documental de la gente", Piedra que late se tropieza con el impacto de la poética de Solari. Desde la visión de un joven que sobrevivió a la cárcel gracias a los versos del Indio hasta la "conducción narrativa" a través de las canciones que forman parte de la película. A lo largo del film, niños, jóvenes y adultos insisten en que en sus letras cada cual encuentra lo que desea. O lo que necesita. De ahí la magia y un fenómeno que sin dudas se explica más allá de las palabras, pero que reivindica una lírica que salta fronteras y que hoy impregna la cultura de nuestro país como ninguna otra

El Indio Solari se niega a dar entrevistas, rehúsa de las cámaras, mantiene a resguardo su vida personal y le baja el pulgar a todo producto que procure abismarse en su intimidad. Pero a pesar de sus denodados esfuerzos por alcanzar ese propósito, su conducta sólo logra lo contrario, alimentando las ansiedades de quienes ven en esas barreras un desafío para repensar ideas y redoblar ingenios a la hora de abordar a uno de los artistas más significativos pero menos significados de la cultura popular argentina.

En ese contexto, el periodista y productor Julio Leiva (que trabaja en dos programas en Vorterix) tramó una jugada humilde pero ambiciosa, subiéndose a sus sueños y asumiendo los riegos de realizar primero el producto y recién después tocar la puerta de Solari. Neófito en las artes audiovisuales, Leiva compró una cámara HD y aprendió a filmar y a editar viendo tutoriales caseros en YouTube mientras completaba el equipo de trabajo con productores, sonidistas, editores y Andrés Gericke, el único camarógrafo, quien registró un crudo de 20 horas con todo lo que sucedió en la víspera del último recital que el Indio ofreció hasta la fecha, el 11 de noviembre de 2011, en Tandil. La elección del lugar (de cuyo significado en lengua mapuche se extrajo el título del documental) no fue azaroso: es, al fin y al cabo, la ciudad que más veces escogió el cantante para presentarse como solista.

"No es un documental sobre el Indio, sino sobre la gente que va a sus shows", explica su director, y se extiende: "Por supuesto que su figura siempre está presente, pero queríamos que se viera todo lo que rodea a un recital suyo, mostrándolo como un lugar de encuentro entre amigos y familias frente a las cosas que se dicen pero no son". El tiro por elevación tiene que ver con las crónicas periodísticas que hacen hincapié en los desbordes que pudieran provocarse ante semejantes desplazamientos humanos sobre las ciudades del interior que duplican sus capacidades con la invasión de forasteros.

"Vimos cómo se preparaba la ciudad, los movimientos y la convivencia entre fanáticos. Quisimos que el que va a un show vea lo más parecido posible a lo que ve cuando viaja, y que aquel que nunca va también sepa de qué se trata. En el conjunto de las visiones, tal vez la gente se reconozca en alguna", amplía Leiva. Funcionarios municipales, dueños de locales gastronómicos, fanáticos de distintos puntos del país, bandas tributo, vendedores de camisetas y hasta turistas ocasionales que desconocen la existencia del Indio se suceden en un relato que se lee a través de las distintas miradas recogidas en el lugar de los hechos. 

"Aunque muchos no las entiendan, las letras del Indio son agua para gente que está sedienta", arriesga Mario Pergolini, mientras que el poeta Camilo Blajaquis sostiene que "lo que pasa en los recitales es surrealista porque rompe las barreras sociales y logra materializar sueños locos como hacer que el rico y el pobre bailen juntos". Los dos integraran algo así como el grupo de voces notables convocadas para el documental, junto a Lalo Mir y a Gonzalo Bonadeo.

De los cuatro días de rodaje (desde el jueves 9 hasta el domingo 12 de noviembre de ese año), sólo unos breves segundos remiten al show propiamente dicho, filmados intencionadamente con una calidad discreta y a modo orientativo. Por eso no necesitaban la venia del Indio, aunque era necesaria su autorización para musicalizar el documental con sus canciones. Después de arrimarle una copia para que la chequeara, el manager del Indio volvió con la novedad de que su representado había sentido "emoción y alegría por el documento filmado".

No hay ninguna intervención directa del Indio a lo largo de los casi 50 minutos del documental, lo cual curiosamente lo corre de la escena central para reubicarlo en las gradas, como si fuera un espectador de su propio fenómeno. Así lo demuestra con un mensaje final, reproducido con su letra pero sin su voz, justo antes de los créditos: "No se me ocurre de qué manera opinar sobre las miradas ajenas a mi intimidad. Sólo puedo agradecer que tomen en cuenta mis canciones y toda esa fidelidad conmovedora que han demostrado a lo largo del tiempo".

El peregrinaje -caravanas de vehículos, mates, banderas y almuerzos improvisados a la vera de la ruta- de los fanáticos que viajan desde distintos puntos del país para ver al ex cantante de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota, los campings y los sentimientos que despiertan su música y su poesía, forman parte de  "Piedra que late" y son los condimentos que hacen al folclore ricotero.

Lo que buscó Leiva, en esencia, fue reflejar la contradicción de algo que es obvio y a la vez inexplicable: cómo es que el Indio Solari arrastra a las masas hacia una liturgia de fe de alcance nacional después de tres décadas de vigencia, un término lo suficientemente extenso como para acabar con una carrera política, un poderoso reinado o un imperio de dimensiones. El tiempo es como el aire: puede ser volátil o eterno, oxigenar o degradar. Apagar el fuego o avivarlo. 

Solari podrá no volver a reunir a Los Redondos, pero su mito seguirá evolucionando porque excede cualquier tipo de condiciòn respeto a al regreso o no de Patricio Rey. Por eso, Piedra que late busca esquivar al Indio como individuo aislado de su tiempo histórico para concentrase en el magnetismo que genera su obra artística, y lo hace de la misma forma que uno verifica la existencia del viento, que no es a través del viento mismo sino del efecto que éste genera en las cosas que atraviesa.


Ficha técnica

Dirección: Julio Leiva
Edición artística: Maximiliano Díaz.
Producción Ejecutiva: Carlos Sanfelippo.
Producción: Alfredo Ávalos.
Cámara: Andrés Gericke
Sonido: Claudio Diaz Colodrero y Fabricio Lartigau
Productor asociado: Guido Valeri.



Fuentes consultadas:

-http://www.lavozdetandil.com.ar/nota-en-septiembre-proyectaran-el-documental-%E2%80%9Cpiedra-que-late%E2%80%9D-47306.html
-http://www.lanacion.com.ar/1600588-el-impacto-de-la-poetica-del-indio-solari
-http://www.0223.com.ar/k/2013-8-8--piedra-que-late-la-pasion-que-rodea-al-indio-solari
-http://www.telam.com.ar/notas/201307/25513-la-pasion-por-el-indio-se-hace-imagen.html
-http://www.rollingstone.com.ar/1599787-el-documental-del-indio-diario-de-una-pasion


Link - documental completo:


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