martes, 3 de septiembre de 2013

ESPECIALES - El Legado de los Sex Pistols (1975-1979)








LA ICONOGRAFÍA PUNK:

BASE CONCEPTUAL Y CUESTIÒN DE AUTORÌA



El primer concierto de Sex Pistols que atrajo una amplia atención lo dieron el 12 de febrero de 1976 en el Club Marquee, como teloneros de una banda de pub rock por entonces en alza que se llamaba Eddie and the Hot Rods. 

Según John Robb:
    «Rotten estaba rebasando ahora realmente los límites en sus actuaciones, bajándose del escenario, sentándose con el público, lanzando a Jordan por el escenario y arrojando sillas, todo ello antes de destrozar parte del equipo de Eddie and the Hot Rods».
La primera reseña sobre la banda apareció en NME, acompañada de una breve entrevista en la que Steve Jones declaró: «de hecho no nos va la música. Lo nuestro es el caos» («actually we're not into music. We're into chaos»). Entre la gente que leyó el artículo estaban dos estudiantes de la Universidad Tecnológica de Bolton, Howard Devoto y Pete Shelley, que viajaron a Londres en busca de los Sex Pistols. Después de charlar con McLaren, consiguieron ver a la banda en un par de conciertos de finales de febrero. Los dos amigos comenzaron de inmediato a formar su propia banda al estilo de los Pistols, Buzzcocks. 


Sex Pistols se definían por ambiciones mucho más allá de lo musical: sin duda, McLaren a veces era abiertamente despectivo con la música de la banda y con el punk rock en general. Es cuestión debatida el grado hasta el cual la postura antisistema de Sex Pistols fue el resultado de las actitudes espontáneas de los miembros de la banda y no el fruto del cultivo de McLaren y sus asociados, como asimismo es motivo de debate la propia naturaleza de tal postura. Al despreciar la música, McLaren elevaba el concepto, hecho por el cual el mánager después obtuvo pleno reconocimiento. McLaren afirmaría que los Sex Pistols fueron su proyecto artístico personal, de estilo situacionista: «decidí usar personas del mismo modo que un escultor usa arcilla». 

Sex Pistols fue inspiración directa en el estilo, y a menudo de la formación misma, de muchas bandas de punk y post-punk durante sus primeros dos años y medio de existencia.The Clash están entre las bandas del «círculo interno» de la primera ola del punk de Londres que dan crédito a los Pistols. Pauline Murray, de la banda de punk de Durham Penetration, vio a los Pistols tocar por primera vez en Northallerton en mayo de 1976.

¿O eran un cínico fraude: algo con lo que «vender pantalones», como dijo McLaren en 1989; «un ejercicio cuidadosamente planeado para desfalcar todo el dinero posible de la industria musical», tal como Jon Savage caracteriza el tema central de McLaren en The Great Rock 'n' Roll Swindle; «sacar pasta del caos» (cash from chaos) como lo expone la película de forma repetida?.
Lydon, por su parte, desechaba la influencia de McLaren: «Hicimos nuestro propio escándalo simplemente siendo nosotros mismos. Quizás era porque él sabía que sobraba, así que se sobrecompensaba. Todo lo dicho sobre que los situacionistas franceses estaban asociados al punk es una gilipollez. ¡Son disparates!» Cook coincide: «El situacionismo no tenía nada que ver con nosotros. Los Jamie Reids y Malcolms se emocionaban porque éramos lo auténtico. Supongo que éramos lo que ellos estaban soñando». Según Lydon, «si teníamos un objetivo, era introducir por la fuerza nuestras propias opiniones de clase trabajadora en la corriente dominante, algo que era desconocido en la música pop de la época».
Toby Creswell argumenta que «la agenda de Sex Pistols era incompleta, por decir lo menos. Era una llamada general a la rebelión, que se desmorona con el menor escrutinio» El crítico Ian Birch, escribiendo en 1981, llamó «una estupidez» la proclama de que Sex Pistols «tuvieran alguna importancia política... Si hicieron algo, fue hacer que mucha gente estuviera contenta con no ser nada. Ciertamente no inspiraron a la clase trabajadora».

Al cabo de un año de «Anarchy in the U.K.», esa voz estaba teniendo amplio eco: muchísimas, si es que no cientos de bandas de punk se habían formado a lo largo del país: bandas compuestas en su mayoría por gente de clase obrera y gente de clase media que rechazaba los valores de su clase y buscaban solidaridad con la clase obrera.
En 1980, el crítico Greil Marcus reflexionó sobre la contradictoria postura de McLaren:
    "Puede ser que, en la mente de su autocelebrado Svengali..., Sex Pistols nunca tuvieran que ser más que un milagro de nueve meses, un vehículo barato hacia el dinero fácil, unas risas, un toque del viejo épater la bourgeoisie. También puede ser que en la mente de su jefe terrorista y propagandista, anarquista veterano... y artista situacionista McLaren, Sex Pistols fueran concebidos para ser una fuerza que arrasaría con todo... y finalmente uniría música y política. Sex Pistols eran todas esas cosas".
Un par de años antes, Marcus había identificado diferentes raíces bajo la fusión de música y política de la banda, diciendo que «habían absorbido del reggae y el movimiento rastafari la idea de una cultura que haga exigencias a los poderosos que ningún gobierno podría satisfacer jamás; una cultura exclusiva, casi separatista, aunque también mesiánica, apocalíptica y estoica, y que ignorará o destrozará cualquier contradicción inherente en tal complejidad de posturas». El crítico Sean Campbell ha debatido sobre cómo la herencia católica irlandesa de Lydon facilitó su entrada en la escena reggae de Londres pero complicó su posición vis-à-vis con la clase obrera étnicamente inglesa -el origen que sus compañeros de banda tenían en común–.

Nick Kent —un periodista de New Musical Express (NME)— ocasionalmente tocaba con la banda, pero abandonó tras el fichaje de Lydon. Lydon después explicaría: «cuando llegué, le eché un vistazo y dije: "No, eso ha de acabar". Desde entonces nunca ha escrito una buena palabra sobre mí». En septiembre de aquel año, McLaren nuevamente prestó ayuda para alquilar un local de ensayo para la banda, que había estado practicando en pubs. Cook, que tenía un trabajo a tiempo completo que no quería dejar, estaba planteándose abandonar. Según la posterior descripción de Matlock, Cook «creó una cortina de humo», diciendo que Jones no tenía la suficiente destreza para ser el guitarrista principal de la banda. Pusieron un anuncio en la revista Melody Maker para encontrar un «chico prodigio guitarrista. No mayor de veinte. Con imagen no peor que Johnny Thunders» -en referencia a un destacado miembro de la escena punk de Nueva York-. 

La mayoría de los que se presentaron a la audición eran obviamente incompetentes, pero para McLaren, el proceso creó una nueva sensación de solidaridad entre los cuatro miembros de la banda. Reclutaron al único guitarrista con talento que probaron, Steve New. De todas maneras, Jones estaba mejorando con rapidez y en el sonido que la banda estaba desarrollando no tenía cabida el estilo técnico al que New era adepto.
El crítico Bill Wyman hace mención de que «la feroz inteligencia y el increíble carisma en el escenario» de Lydon fueron catalizadores importantes, pero en última instancia encuentra que el verdadero significado de la banda se encuentra en las manipulaciones provocativas de los medios por parte de McLaren. Aunque algunas de las afrentas públicas de la banda fueron planeadas por McLaren, Westwood y compañía, otras evidentemente no lo fueron: incluyendo lo que el mismo McLaren cita como «el momento crucial que lo cambió todo», el choque en el programa Today de Bill Grundy. «Malcolm se aprovechaba de las situaciones», dijo Cook, «no las instigaba; eso fue siempre nuestra propia obra». 

También es difícil atribuir el efecto de los primeros conciertos de Sex Pistols en Manchester en la escena punk naciente de la ciudad a nadie más que a los mismos músicos. Matlock después escribió que, en el punto en que dejó la banda, estaba comenzando a pensar que McLaren «de hecho estaba perpetrando esa idea que éramos sus marionetas de forma deliberada...De todas maneras, por otro lado, he averiguado que incluso Malcolm no era tan consciente de lo que hacía como desde entonces ha hecho ver».
El musicólogo Simon Reynolds argumenta que McLaren sólo se consideró a sí mismo como autor después de la disolución de la banda, con The Great Rock 'n' Roll Swindle y el reclutamiento de Ronnie Biggs como vocalista. Muchos de los comentarios posteriores sobre Sex Pistols se deben a haber tomado en serio las proclamas de McLaren en la película, tanto dándoles crédito como no dándoselo. 

Como expuso el periodista musical Dave Thompson en 2000, «hoy en día, Swindle es vista por muchos como la verdad» (a pesar de que los hechos que la película presenta, entre otras cosas, a un Steve Jones completamente analfabeto, un perro que habla y Sid Vicious disparando a integrantes del público, incluyendo a su madre, al final de «My Way»). Temple apunta que la caracterización de McLaren estaba pensada como «una puta broma enorme: que él era el maestro titiritero que creó esas piezas de arcilla con cajas de plastilina que modeló y así creó a Johnny Rotten y Sid Vicious. Era una broma el que estuvieran completamente manufacturados». En su escena final de la película, McLaren declara que todo el asunto de Sex Pistols estaba planeado «¡desde siempre, desde que tenía diez años! ¡Desde que Elvis Presley se unió al ejército!»
Según Noel Monk, mánager de gira de Sex Pistols, y el periodista Jimmy Guterman, Lydon era mucho más que «el portavoz de la banda. Es su agudo cerebro. McLaren o su amigo Jamie Reid igual dejaban caer una palabra tipo 'anarquía' o 'vacío' [vacant] a la que Rotten se agarraba y convertía en un manifiesto, pero McLaren no es el Svengali para Rotten que le gustaría parecer. McLaren pensó que estaba trabajando con una tabla rasa, pero pronto se dio cuenta de que Rotten tenía sus propias ideas». Por otro lado, hay poco desacuerdo sobre el talento de marketing de McLaren y su papel crucial en hacer de la banda un fenómeno subcultural poco después de su debut. Temple añade que «¡catalizó las cabezas de tanta gente! ¡Tenía tantas ideas simplemente extraordinarias!» Aunque, como enfatiza Jon Savage, «de hecho, fue Steve Jones quien tuvo la primera idea de juntar al grupo, o a cualquier grupo, con McLaren. Fue él quien escogió a McLaren, no al revés».
Lydon después describió el contexto social en que se formó la banda:

    La Inglaterra de principios de los años 1970 era algo muy deprimente. Estaba completamente venida a menos, había basura en las calles, desempleo total..., prácticamente todo el mundo en huelga. Criaban a todo el mundo en un sistema de educación que te dejaba bien claro que si venías del sitio equivocado..., pues no tenías la más puñetera esperanza y ninguna posibilidad laboral en absoluto. De todo esto salieron el pretencioso moi y Sex Pistols y luego un montón de pajeros copiones después de nosotros.
Pero ¿qué es lo que supuestamente había construido? Sex Pistols eran todo lo importantes que podía llegar a ser la cultura pop: «el punk se convirtió en el fenómeno cultural más importante de finales del siglo XX», diría McLaren después. «Su autenticidad sobresale sobre la cultura de sucedáneos y karaoke de hoy en día, donde todo y todos están en venta. El punk no está en venta, y nunca lo estuvo». 


Según la descripción de Trouser Press Record Guide, «Sex Pistols y el mánager/provocador Malcolm McLaren desafiaron cada aspecto y precepto de la forma de hacer música moderna, inspirando de ese modo a incontables bandas para seguir sus pasos por los escenarios de todo el mundo. Una imagen pública polémica y nihilista y unas letras sociopolíticas rabiosamente nihilistas fueron el modelo que sigue siendo la guía para las bandas de punk». 

El furor desatado por la banda no fue ajeno al atrayente mundo cinematogràfico. La película de Sex Pistols fue completada por Temple, quien recibió todo el crédito del guion después de que McLaren hiciera que se quitara su nombre de la producción. Estrenada finalmente en 1980, The Great Rock 'n' Roll Swindle aún reflejaba en gran medida el punto de vista de McLaren. Es una narración de la historia de la banda y sus secuelas en forma de un relato ficticio, a modo de una farsa, parcialmente animado, con McLaren en el papel principal, Jones como segundo actor principal, y contribuciones de Vicious (incluyendo su memorable interpretación de «My Way») y Cook. Incorpora los videos promocionales grabados para «God Save the Queen» y «Pretty Vacant» y un extenso metraje documental, dedicado en gran medida a Rotten. Según lo describe Temple, McLaren y él concibieron la película como «muy estilizada... polémica». 

Estaban reaccionando frente al hecho de que Sex Pistols se habían convertido en «el póster de la pared de los dormitorios ante el que te arrodillabas al llegar la noche para rezarle a tu Dios del rock. Y ese nunca fue el propósito... El mito tenía que ser dinamitado de algún modo. Teníamos que hacer esta película para enfadar a los seguidores».204 En la película, McLaren reclama la autoría de haber creado la banda desde cero y haber maquinado su notoria reputación; gran parte de la poca estructura que tiene la dispersa narrativa se basa en las «lecciones» de McLaren sobre «un invento mío al que llamaron punk rock».

Las resoluciones judiciales de 1979 habían dejado muchas cosas sin resolver entre Lydon y McLaren. Cinco años después, Lydon interpuso otra demanda. Finalmente, el 16 de enero de 1986, Lydon, Jones, Cook y los herederos de Sid Vicious ganaron el control de la herencia de la banda, incluyendo los derechos sobre The Great Rock 'n' Roll Swindle y todo el material grabado para su elaboración: más de 250 horas. Ese mismo año, se lanzó una película de ficción que trataba la relación de Vicious con Spungen: Sid and Nancy, dirigida por Alex Cox. En su autobiografía, Lydon critica duramente la película, diciendo que «elogia la adicción a la heroína», saliéndose del camino para «humillar la vida de Vicious», y que distorsiona totalmente la posición de Sex Pistols en la escena punk de Londres.

El crítico Toby Creswell sitúa la fuente primaria de inspiración de forma distinta, apuntando que:




"Al contrario que su imagen, los Pistols se tomaban muy en serio la música. El verdadero grito rebelde venía de las guitarras de Jones: un masivo muro de sonido basado en los riffs de guitarra más simples y retro. Esencialmente, Sex Pistols reforzaron lo que habían demostrado en los años 1960 las bandas de garage: no necesitas técnica para hacer rock and roll. En un momento en que la música se había vuelto cada vez más compleja y desdentada, el cambio generacional de los Pistols causó una verdadera revolución".



Junto a su abundante influencia musical, las reverberaciones culturales de Sex Pistols son evidentes en todos lados. El trabajo de diseño gráfico de Jamie Reid para la banda se considera uno de los más importantes de los años 1970 y aún tiene impacto en el siglo XXI. A los veintiún años, Sid Vicious ya era un «icono para vender camisetas». Aunque su manera de morir para muchos significó el fracaso de las ambiciones sociales del punk, cimentó su imagen de arquetipo de joven maldito. La moda punk británica, aún ampliamente influyente, ahora suele acreditarse a Westwood y McLaren; como Johnny Rotten, Lydon también tuvo un efecto duradero, sobre todo por su enfoque del estilo personal a la manera del bricolaje: «llevaba puesta una chaqueta de terciopelo de color (ted) adornada con imperdibles (Jackie Curtis, a través de la escena punk de Nueva York), enormes pantalones de pinzas a rayas (modernista), una camisa Wemblex de cuello de aguja (mod) adaptada como una camisa Anarchy (punk) y botines de charol (ted)». 
Christopher Nolan, director de la película de Batman The Dark Knight, ha dicho que Rotten inspiró la caracterización de The Joker, interpretado por Heath Ledger. Según Nolan, «en gran medida, mirando al personaje del Joker, vimos que lo que es su fuerte es la idea de anarquía. Ese compromiso con la anarquía, ese compromiso con el caos». Asìmismo, Christian Bale, coprotagonista de la película junto a Ledger, ha dicho que éste se inspiró viendo grabaciones de Vicious.

El artículo de la guía de álbumes de Trouser Press sobre Sex Pistols asegura que «su importancia —tanto en la orientación de la música contemporánea como en la cultura pop en general— difícilmente puede exagerarse». Rolling Stone ha argumentado que la banda, «en directa oposición a las trampas y complacencias de la fama» del rock de mediados de los años 1970, «vino a encender y personificar uno de los verdaderamente pocos momentos críticos de la cultura pop: el surgimiento del punk». En 2004, la revista puso a Sex Pistols en el puesto número cincuenta y ocho de su lista de «Los 100 artistas más grandes de todos los tiempos».221 El crítico musical Dave Marsh les denominó «incuestionablemente la nueva banda de rock más radical de los setenta».

Aunque Sex Pistols no fue la primera banda de punk rock, las pocas grabaciones que lanzaron durante su corta existencia inicial fueron expresiones excepcionalmente catalíticas del movimiento punk. Los lanzamientos de «Anarchy in the U.K.», «God Save the Queen» y Never Mind the Bollocks se cuentan entre los acontecimientos más importantes de la historia de la música popular. Never Mind the Bollocks aparece habitualmente en las listas de los mejores álbumes de todos los tiempos: En 2006 lo situaron en el número veintiocho de «Los 100 mejores álbumes de todos los tiempos» de la revista Q, mientras que Rolling Stone lo posicionó en el número dos de su lista «Los 100 mejores álbumes de los últimos 20 años" de 1987. Es reconocido como uno de los álbumes más influyentes de la historia del rock. Una reseña de Allmusic del 2005 lo describe como «uno de los mejores y más influyentes álbumes de rock de todos los tiempos».

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