lunes, 7 de octubre de 2013

ESPECIALES - LAS INFLUENCIAS DE NUESTRO ROCK (De comienzos de los '60 a la actualidad)







LA HUELLA DE NUESTRA MÙSICA



Con intenciones similares sobre la problemática social porteña, el Rock Nacional consiguió, con su surgimiento, perpetuar una preocupación iniciada por el tango a principios del siglo XX.

El rock llegó a la Argentina en la década del '50, como reflejo de una explosión musical que se expandía por el mundo. Pero ese furor ágil, rebelde y descontraído, llegaría solo como una nueva música de moda. El verdadero rock argentino tardaría una década más en aparecer. El panorama musical en la Argentina estaba gobernado por cantantes románticos. Por ese entonces el bolero todavía cubría un lugar importante en las pistas de baile y, obviamente, el tango y el folklore eran herencias respetadas de otros tiempos.

La influencia de Elvis Presley, Bill Halley & The Comets y otros despertó en los artistas argentinos las ganas de rockear. Ya en los '60 y con la incorporación del twist de la mano de Chubby Checker, el género ganó más adeptos entre cantantes y músicos locales. Con Los Beatles a la cabeza las escalas comenzaron a alterarse. En la Argentina, programas televisivos como "Ritmo y Juventud" y "El Club Del Clan" proclamaba la llegada de la nueva ola musical. Palito Ortega, Johny Tedesco, Jolly Land, Violeta Rivas, Nicky Jones, Chico Novarro, Lalo Fransen y varios más asumieron la vanguardia juvenil del momento, pero el cambio no pasaría por ellos. Un grupo no numeroso de jóvenes rebeldes e inquietos asumió una nueva filosofía de vida que a partir del rock se extendería por el mundo.

Las pautas eran distintas y opuestas a lo establecido. Las premisas de los rockeros argentinos se apoyaban en nuevos conceptos éticos y estéticos. La idea consistía en tomar el nuevo mensaje musical y cantar en castellano los sentimientos y vivencias de quienes no estaban de acuerdo con el modelo aceptado socialmente. Como reflejo de la beatlemanía los pelos largos comenzaron a aparecer y la imagen externa sufrió cambios notables. Pero el gran cambio no pasaba simplemente por el aspecto: en bares, plazas, pensiones y otros puntos de encuentro, el rock en castellano comenzaba a ser realidad. Allí estaban Javier Martinez, Miguel Abuelo, Tanguito, Pajarito Zaguri y otros que, sin ser músicos, también compartían la flamante filosofía.

Las primeras épocas fueron realmente duras: carentes de medios, perseguidos por la policía, ignorados por los productores, incomprendidos por la prensa y el resto de los jóvenes, su radio de acción se vio circunscripto a unos escasos puntos de reunión.

En la década del ´60 la información llegaba a Argentina con un cierto desfazaje temporal y conceptual. Esta situación se prolongaría hasta fines de los años ochenta, periodo en el que se masifican los avances tecnológicos e informativos.
El Rock Nacional es un claro ejemplo de esto: el alejamiento del punto donde el rock sucedía, ayudaba a que este género se concibiera tarde -y descontextualizado-.Las bandas, en la primera mitad de la década del ´60 (influenciadas por artistas anglosajones como The Beatles y The Rolling Stones, entre otros), cantaban en inglés, omitiendo la incorporación del contexto musical y social que los atravesaba.

De esta forma, cuando comenzó el rock en nuestro país, la información era brindada por algunos medios gráficos o discos que llegaban y autorizaban algún conocimiento sobre lo que acontecía en el exterior. Por esos años en Estados Unidos se estaba gestando el hippismo como un movimiento de contracultura social muy fuerte, repudiando situaciones como La Guerra de Vietnam (que también ocupaba a varios países de Europa).

Pero era indudable que nuestro pueblo (aunque no ajena a las realidades externas) vivía otros conflictos muy distintos a los de los países centrales: en 1966 comienza con Ongania una de las dictaduras argentinas más feroces de la historia. Cansados de la censura, persecución y represión, muchos intelectuales y artistas emigran al exterior; Tal es el caso de Skay Beillisson y Miguel Abuelo que viajaron a Europa a fines de los ´60, y al mismo tiempo trajeron en su retorno una idea renovadora (tanto musical como ideológico) para el Rock Nacional.

Esta fue una de las principales vetas para conocer el concepto preciso del rock: vivenciaban los fuertes cambios socio-políticos y culturales mientras se desataban. En esa instancia no faltó, posteriormente, Luca Prodan, quien pudo contextualizar el surgimiento del rock (y variaciones como el punk) y su llegada a Argentina trastocó la forma de hacer música para siempre.

Sin embargo esta realidad nacional tan diferente a la que cantaba The Beatles en “Please Please Me”, deriva en un proceso de “aggiornamiento del rock” en los años ´60. Los pasos más significativos fueron la incorporación de letras en castellano y la creación de sus propios versos.

Por esos años existía en Argentina una fuerte marca sonora en manos del tango, estilo que se ubicaría con más entusiasmo en Buenos Aires. Esto no significó un detalle menor para la “argentinización del rock” ya que sus artistas se desarrollaron en un entorno social dominado por esta música. Paulatinamente el rock se fue interesando por el tango. La atracción radicó en la virtud por reflejar la situación porteña y rescatar personajes que explicaban la forma de vida propia del argentino. De este modo, las letras de tango no tardaron en metabolizarse dentro del nuevo estilo.

Así, entre estos dos géneros que representaron gran parte de la música y la historia del siglo XX en Argentina, se van dando puntos en común. Si bien ambos surgen de la noche porteña, el tango dio sus primeros pasos en el cabaret, mientras que el rock se inició en el café y el bar (“La Perla de Once” y “La Cueva”). Conjuntamente, emergieron bajo un clima de ilegalidad, bohemia, amistad y alcohol. De todos modos el tango rápidamente también se instala en el bar (desde el cual ahora surge otro reparo en su lírica).

Uno y otro reflejaron los cambios que se sucedían en la ciudad y los problemas socio-económicos. El tango exhibe un contexto donde existía una posibilidad de ascenso social en la década del ´40 (en piezas como “Margot”, “Mano a mano” y “Lo que vos te merecés”) y el surgimiento de las villas emergencias (“Barrio pobre”). Mientras tanto, el Rock Nacional ve el crecimiento acelerado de una ciudad en “Lunes otra Vez” (Sui Generis), “A estos hombres tristes” (Almendra), “Necesito un amor” y “Una casa con diez pinos” (Manal).

Al mismo tiempo, se relatan las persecuciones y censuras a los artistas y ciudadanos comunes en “Ayer nomás” y “La Balsa” (Los Gatos). Este acoso político-militar que bien reflejó el rock, también fue un ambiente que envolvió al tango en la primera mitad de la década del ´40.

En 1965 llegaron a Buenos Aires Los Gatos Salvajes, un grupo rosarino que si bien ingresó en un circuito menos bohemio y más comercial, se sumó a la consigna casi utópica de cantar rock en castellano. Desde Uruguay llegaron Los Shakers, de los hermanos Fattorusso, excelentes músicos que cantaban en inglés, y poco a poco todos comenzaron a converger en Pasarotus, un boliche de jazz en Pueyrredón al 1700 que cambió su denominación por La Cueva, un lugar que, junto a La Perla de Once, Plaza Francia, el Instituto Di Tella y algunos otros pocos sitios marginales o casi desconocidos, fueron centros de reunión del incipiente movimiento. Los primeros en grabar fueron Los Beatniks, quienes en junio de 1966 lanzaron a la calle su primer simple "Rebelde". Vendieron solo 200 copias.

En 1967 Litto Nebbia y Los Gatos dieron la primer estocada: su disco simple debut, La Balsa-Ayer nomás, vendió nada menos que 200.000 copias. El rock argentino tenía su primer éxito masivo y el movimiento cobraba fuerza. Comenzaron los festivales, los productores prestaron mayor atención al fenómeno, apareció la revista "Pinap", la legión de jóvenes se engrosó considerablemente y nuevos músicos se atrevieron a mostrar lo suyo.

Con la aparición de Manal y Almendra, junto con Los Gatos, el rock tenía su trilogía esencial, y aquellos tibios intentos de Los Beatniks, Los Abuelos de la Nada y otros comenzaban a dar sus frutos. La década del '70 recibió al rock como movimiento en pleno desarrollo. Ya no sólo estaba Almendra, Manal y Los Gatos. Nuevas bandas y solistas se sumaban al género, cada uno con sus propias ideas, sueños y convicciones: Vox Dei, Arco Iris, Pedro y Pablo, La Barra de Chocolate, Pappo’s Blues, La Pesada del Rock and Roll y muchos otros. Por entonces, el incipiente rock argentino era denominado "Música Beat".

Pero el rock iba más allá del éxito momentáneo con estribillos pegadizos. En Belgrano surgió Almendra, con Spinetta a la cabeza. En Caballito, de la unión de Charly García y Nito Mestre se forma Sui Generis. Miguel Peralta, cantante folklórico, se asomó un día por La Cueva y aceptó como desafío y a modo de repudio cantar Vidala del angelito. Lo aplaudieron a rabiar. Muy pronto se haría llamar Miguel Abuelo. El grupo conformado por Gabis, Martinez y Medina tocaba Blues y se llamaba Manal. Miguel Abuelo junto con Los Abuelos de la Nada, logró un contrató con la CBS.

Almendra tuvo mejor suerte y su tercer simple se convirtió en un éxito: Tema de Pototo. Luego Muchacha ojos de papel se convertiría en otro gran clásico del rock nacional. Un grupo de Quilmes llamado Vox Dei venía pisando fuerte. Su primer simple, Azúcar amarga, dejó claro su enorme potencial. Los festivales comienzaron a ponerse de moda. El primer concierto masivo fue el Festival Pinap, organizado por la revista del mismo nombre. 12.000 personas llegaron al lugar para ver los shows de Almendra, Manal y otros grupos de barrio. En 1969, se separan Los Gatos momentáneamente y volvieron a reunirse con Pappo reemplazando a Galiffi. Se volcaron a un estilo más rockero hasta que se disolvieron definitivamente a fin de año. Pappo forma Pappo’s Blues, hoy una leyenda. La relación de los de Almendra se desgastó y terminaron separándose. Manal grabó un disco brillante, pero el sello comenzó a zozobrar financieramente y Manal se separó.
 

Así como el rock creció, en gran medida, por los viajantes que traían del exterior percepciones musicales novedosas, en el tango los viajantes constituyeron la matriz de su sonido. Precisamente, los inmigrantes y esclavos que pasaban por el Rió de La Plata (a fines del siglo XIX) se mezclaban con gente de clase baja, prostitutas, marginales y delincuentes en lugares oscuros de la ciudad.

Tanto uno como otro, comparten el suburbio: desde el tango, Troilo reflejó en “Sur” la periferia que posteriormente Manal desarrollaría perfectamente en “Avellaneda Blues” (“Sur y aceite, barriles en el barro, galpón abandonado. Charco sucio, el agua va pudriendo un zapato olvidado. Un camión interrumpe el triste descampado. (…)Amanece, la avenida desierta pronto se agitará. Y los obreros, fumando impacientes, a su trabajo van. Sur, un trozo de este siglo, barrio industrial.”).

De este modo el Rock Nacional se fue colmando de vivencias porteñas y urbanas, las cuales tenían raíz en el tango. Paralelamente Manal manifestó el crecimiento de una ciudad y su hostigamiento, la solidificación de la clase obrera fabril y la concreción del Gran Buenos Aires como zona metropolitana de gran incremento demográfico desde fines de los años ´40.

Los compositores de tango que dejaron una huella indeleble dentro de nuestro rock son muchos y responden a una diversidad artística extensa. Pero tal vez el compositor de tango más admirado sea Astor Piazzolla. Su cualidad se basó en la audacia y valentía para despegar estereotipos dentro del género: fue el primer autor en incorporar batería acústica, saxo, bajo y guitarra eléctrica al tango, fusionándolo con la música académica y el jazz.
Las letras de sus canciones –en su mayoría propiedad de Horacio Ferrer- rompieron los esquemas del tango e influyeron en la obra de bandas de rock como Almendra e Invisible. Sus historias, cargadas de una poética fantástica, describían exactos personajes porteños (dejando relegado en sus versos el costado humorístico y gran parte del lunfardo).

La Cofradía de la Flor Solar fue el primer grupo en intentar un modo de vida comunitario (si siguieron mis otros aportes, este grupo fue creado por Rocambole, el creador de la estética ricotera). Aparecieron en 1969, grabaron en 1971 y apoyaron a otro dúo que venía trabajando desde hace tiempo: Pedro y Pablo, es decir Miguel Cantilo y Jorge Durietz. En 1971 Vox Dei dejó grabada la primer obra conceptual: La Biblia. Los medios de difusión seguían vedados para la gran mayoría de los rockeros.

En febrero de 1970 apareció la revista "Pelo" con los objetivos de apoyar a los progresivos y diferenciarlos de los complacientes, pero eso no bastaba para apuntar a un movimiento que cada vez contaba con mayor cantidad de artistas y recitales. Los festivales B.A. Rock -organizados por "Pelo"- congregaban multitudes, pero los medios de comunicación tergiversaban los acontecimientos y las posibilidades de trascendencia masiva no eran muchas.

En el período 72-73 se produjo un sub-movimiento que, resistido en un principio por los propios rockeros, logró finalmente allanar el camino de la masividad: el rock acústico. Color humano, Pescado Rabioso, Aquelarre, Vox Dei, Arco Iris, Alma y Vida, Moris, Litto Nebbia, Billy Bond y La Pesada del Rock And Roll, Pappo’s Blues y algunos pocos más, eran los nombres importantes del panorama, pero la aparición del rock acústico de la mano de León Gieco, Raúl Porchetto, Miguel y Eugenio y Sui Generis modificó las estructuras musicales y amplió el horizonte.

El 24 de marzo de 1976, la presidente Isabel Perón es derrocada por un golpe militar, y el nuevo gobierno ajustaría las clavijas en el rock que, como movimiento joven, pasó automáticamente a ser considerado sospechoso. Con la separación de Sui Generis tres nuevas agrupaciones surgieron y captaron la adhesión de un amplio sector de audiencia: Los Desconocidos de Siempre [Nito Mestre], La Máquina de Hacer Pájaros [Charly Garcia] y Polífemo [David Lebón].

El rock seguía adelante pero el clima de represión y terror comenzó a hacerse sentir. Muchos músicos eligieron exiliarse. Otros optaron por resistir. En la Argentina de 1976 nadie podía sentirse seguro, y el rock no era excepción a esa regla.

En el '77 se inició una nueva era del rocka argento, dentro del período histórico conocido como la "Gran Crisis", que coincidió con los peores años de la dictadura militar y con la desaparición de los grupos más importantes. El rock había ganado terreno en los medios de comunicación, pero seguía habiendo escollos insalvables. El 11 de noviembre de 1977, Charly hace un recital como despedida que se llamó "Festival del amor". Allí volvería a juntarse Sui Generis de manera informal, La Máquina tocaría por última vez y estarían presentes todos sus amigos. Algo así como la primera formación de Serú Giran. Luis Alberto Spinetta, Litto Nebbia, Rodolfo Mederos y Domingo Cura participaron de un espectáculo llamado "Encuentro".

En 1978 vuelve a la carga Pappo’s Blues. A León Gieco, con El fantasma de Canterville, y Nito Mestre y Los Desconocidos de Siempre, con su primer álbum, les fue muy bien. Ricardo Sóule se abría de Vox Dei y Litto Nebbia preparaba el equipaje para radicarse en México por algunos años.

En 1982 dos hechos marcaban la historia del rock en Argentina. Por un lado, la guerra de Malvinas, que provocó la inmediata censura de la música en inglés, logrando que el rock argentino consiguiera el espacio que reclamaba y merecía desde hacía mucho tiempo. Juan Carlos Baglietto fue la sorpresa de 1982, abriéndoles las puertas a músicos del interior postergados hasta el momento por el pulpo porteño.aca podes meter a la mentira del rock nacional. si, Fito Paez,adivinaste.

En su gran mayoría, y sobre todo los creadores rockeros, se orientaron hacia un nuevo lenguaje musical, que estaba cambiando en el nuevo panorama internacional. El new-wave y su rescate de las melodías pop y la energía del rock and roll, habían dejado secuelas en el rock argentino. Curiosamente, los encargados de poner fin al auge protestón fueron unos undergrounds que tomaban la música de los '60 para reírse de todo: Los Twist. Ellos gestaron toda una época, la llamada "música divertida" coparía los oídos de los adolescentes.

El panorama se amplió cada vez más con el descubrimiento de nuevos nombres: Celeste Carballo, Fito Páez, Alejandro Lerner, que se sumaron a los grandes de la otra década: Charly Garcia, Luis A. Spinetta, Litto Nebbia, León Gieco, Raúl Porchetto, David Lebón, Miguel Cantilo.

Lentamente el pop ganó espacio en la música de rock y los grupos "modernos" fueron venciendo la resistencia del publico. Contrariamente a lo que muchos pensaban, la llegada de la democracia tras los oscuros días de régimen militar, mermó la popularidad del rock. La intensa difusión lograda en la época de Malvinas sirvió para ensanchar el margen de edad de los consumidores del género.

En 1983 resurgió el rock duro. De la mano del viejo líder del estilo, Pappo, con su grupo Riff, el rock pesado se implantó como un metálico movimiento de resistencia al avance del pop. Pero el furor no duró mucho, y para el '84 el heavy metal comenzaba a mostrar sus primeros signos de eclipsamiento. Sin embargo grupos como La Torre y Púrpura mantuvieron viva la llama del rock and roll. Los Twist, Virus, Los Abuelos, conformaron la punta del iceberg del rock "moderno".

Si bien no estaba Serú Giran para liderar el panorama, la carrera solista de Charly García sirvió de parámetro para medir las nuevas tendencias. Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota hicieron brillantes recitales a partir del repertorio de su primer disco, Gulp!. Miguel Mateos y Zas pudieron diferenciarse del resto con su segundo disco Huevos, y el tercero, Tengo que parar. Cuatro muchachas [Díaz, Epumer, Sinessi y Ruffianatti] conformaban Viudas e Hijas de Roque Enroll, una idea comercial que funcionó mejor de lo que se esperaba.

En 1985, sale al aire la radio Rock & Pop. Es el primer intento de una radio que sólo se dedique al rock y resulta ser un boom de audiencia. Con medios, Soda Stereo grababa su segundo disco Nada Personal, que iniciaba una escalada en el gusto popular. Además de Patricio Rey, Sumo era la sensación más fuerte del underground. Luca Prodan y el resto de los de Sumo parecían marcianos que habían aterrizado en Buenos Aires. Sin embargo el grupo de 1985 fue Zas, cuyo disco Rockas Vivas fue el éxito del momento.

La tercera década del rock nacional no comenzó muy bien a nivel institucional. Cuando Alfonsín llegó al gobierno varios grupos rockeros fueron invitados a participar de recitales al aire libre en parques públicos por la Secretaria de cultura de la municipalidad. Todo cambió cuando asumió Felix Luna y suspendió esa serie de conciertos veraniegos, por considerar que "podrían provocar violencia". Pero el rock estaba muy ocupado para preocuparse por esa triste declaración.

Charly García vuelve a convocar multitudes con Parte de la Religión y Luis A. Spinetta madura su Tester de Violencia. Fito Páez comienza a recuperarse de las desgracias familiares con Ciudad de pobres corazones. Pappo vuelve a armar Riff con Oscar Moro y un muchacho que promete: Jaf. Los que inician un camino por el sendero del éxito son Los Ratones Paranoicos.

Pero lo peor del año fue la muerte de Luca Prodan en Diciembre de 1987. No podía controlar el alcoholismo. Iba a internarse en una clínica para desintoxicarse, pero murió dos días antes de cobrar la suma que se lo permitiría. Moría el hombre y nacía la leyenda. Cuando el rock no había asimilado la perdida de Luca, también moría Miguel Abuelo. Sólo, con pocos amigos alrededor y sin dinero, dejaba el mundo en marzo de 1988.

Los que comenzaron a llenar cualquier lugar donde tocasen fueron Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Hilda Lizarazú formo la banda Man Ray. Rata Blanca comenzó a imponerse como una banda de "metal clásico", tomando influencias de Deep Purple. Fabiana Cantilo mantenía su carrera de solista con algunos altibajos. Todos tus Muertos llegaba con el disco Invasión 88, un compilado Under. 1988 terminó con otra muerte: Federico Moura, que tomó al publico de Virus con la guardia baja. Su enfermedad fue mantenida en secreto por su entorno, y eso ayudó a que sus últimos días transcurrieran en paz.

Los años '90 fueron cambiantes para la escena del Rock nacional. Los grandes como Charly García, Spinetta, Fito Páez y Soda Stereo, mantuvieron intactos sus laureles. Fito Páez tuvo éxito masivo con las ventas de El amor después del amor, Circo Beat y Euforia. Spinetta fue diametralmente opuesto con la aparición de Fuego Gris. En 1995 volvió con Los Socios del Desierto y un repertorio renovado.

Los '90 fueron los años en los que el punk y el heavy metal trascendieron hacia la masividad, como lo hicieron Dos Minutos y Todos Tus Muertos. De la mano de Hermética el heavy metal volvió a reinar. Problemas internos hicieron que se dividan el Malón y Almafuerte. Ahora el centro metálico estaría en A.N.I.M.A.L., un trío muy potente. El grupo Los Visitantes se hizo de la nada, su mezcla de rock y tango devolvió al rock urbano su mística porteña.En esa veta figuran Los Piojos, quienes vieron subir sus acciones en 1996, y Los Caballeros de la Quema, en menor medida.


Sobre nuestros días, la influencia del tango se profundizó aún más gracias a artistas con un temprano éxito mundial como Carlos Gardel (situación que posibilitó la popularización del 2x4). Sus canciones fueron, por un lado, tomadas por músicos como Andrés Calamaro y por otro, satirizadas por Divididos, los cuales parafrasean el “volver con la frente marchita” (de Gardel/Le Pera) con “Volver ni a palos”. Aquí, sin embargo se puede hacer otra lectura: la que reivindica la raíz del tango como una música donde reinaba la chanza contra las mujeres (a diferencia de lo que públicamente se conoce respecto al género).

La intención sumisa y llorona del hombre traicionado que proliferó luego dentro del tango, era una de los blancos de burla de muchos rockeros, entre ellos Luca Prodan. No obstante, el líder de Sumo cayó bajo los encantos del artífice de los versos más profundos del tango, dueño de una mirada desgarradoramente certera sobre el amor y el futuro social: Enrique Santos Discépolo. De este poeta impío, Prodan grabó “Cambalache”.

Cabe agregar que el Rock Nacional continúa el dialecto del tango, acoplando palabras del lunfardo y creando, al mismo tiempo, una terminología que le es propia. Tal es así que, principalmente desde la década del ´90, se incorpora el lenguaje futbolero, utilizado entre otros por Aníbal Troilo, el cual es retomado por conjuntos como La Mississippi, Los Caballeros de la Quema y Los Fabulosos Cadillacs, entre otros.

Por el lado de la cultura Stone, La Renga pisó fuerte con el álbum "Desnudo para siempre o despedazado por mil partes" y luego se fue asentando con otros de menor éxito. Viejas Locas se consolidó con "Me Gustas Mucho", hit durante 1999.

Haciendo un análisis sobre las cuatro décadas de rock en Argentina, se observa que distintos autores se pasean entre variados estilos con gran soltura, y existen casos donde resulta difícil aventurarse en poner un límite artístico al que pertenecen. De este modo, es dificultoso intentar comprender la naturaleza del Rock Nacional sin la existencia del tango.

Aunque posiblemente nuestro rock, no pudo sortear la huella social que el 2x4 marcó sobre la población durante el siglo pasado, consiguió perpetuar un camino muy similar, adoptando influencias del rock sajòn que inspirì a la floreciente generaciòn de los '60. De tal modo y en la enorme dimensiòn de su mixtura genèrica, el rock vernaculo supo construir una poética porteña a partir de su música y su lírica, reflejando la miseria y el terror de décadas negras en Argentina. Paralelamente, rompieron con su mensaje las distintas clases sociales y reivindicaron el lugar de la música como movimiento de rebeldía e intransigencia social.



Fuente: http://www.recis.com.ar/nuevo/notas.ver.php?id=14 (Recis!; La Influencia del Tango sobre el Rock Nacional).


2 comentarios:

  1. Estamos en un momento donde el rock esta en una meseta y es donde los generos vernaculos como el floklore y el tango le devueleven lo mucho que el les dio

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    1. Puede ser, amigo lector. El folklore está atravesando un gran momento y no podemos negar al nieto de Piazzolla quien integra el sexteto de tango jazz “Escalandrum”, premiado recientemente en los Gardel.

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