lunes, 20 de enero de 2014

ARTÍCULOS - REVOLUTION IN THE HEAD: THE BEATLES RECORDS & THE SIXTIES (1994) de Ian MacDonald




  
 




ÉRAMOS TAN LIBRES: EVOCACIÓN
Y GENEALOGÍA DE LA DÉCADA BEATLE





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En su recuento de las sesiones de Sgt. Pepper, Goldman subraya que, en comparación con los estudios americanos de la época, los Abbey Road eran muy primitivos, y los Beatles unos ilusos por soportar tales limitaciones y no seguir a los Rolling Stones a Los Ángeles y conseguir los mismos efectos con la mitad de problemas. De hecho, a menudo los Beatles se sentían frustrados por el rígido régimen de estudio de la EMI y su obtusa negativa a acceder a la mesa de ocho pistas (McCartney ha revelado recientemente que el grupo pensó brevemente en grabar en America en 1966, pero descubrió que las cláusulas contractuales de EMI hacían que esta opción fuese prohibitivamente cara). No obstante, aparte de la familiaridad y la comodidad de acceso, Abbey Road ofrecía un sonido muy particular, por no hablar de una aura de excentricidad inglesa que da color (y seguramente forja el carácter) a la mejor obra de los Beatles.

     Pese a las limitaciones, McCartney recuerda el estudio con mucho cariño: "Abbey Road era un lugar a donde nos encantaba ir" (Q, junio de 1997). Por muy molestas que fueran las restricciones, el hecho de que el grupo tuviera que trabajar en el estudio de la EMI en Londres incentivó probablemente su creatividad más que una fácil abundancia de medios en un clima extraño. Si los Beatles hubieran grabado en California entre 1966 y 1969, con o sin George Martin y Geoff Emerick, la naturaleza y evolución de sus vidas y su música habría sido, sin lugar a dudas, fundamentalmente diferente. Las especulaciones sobre esta idea de "universo paralelo" son potencialmente ilimitadas, pero algo comparable les sucedió, a la inversa, a los Kinks. Incluidos en la lista negra de la Federación Americana de Músicos por su salvaje comportamiento durante una gira americana en verano de 1965, no pudieron volver a tocar allí hasta 1969.  

El consiguiente aislamiento de la influencia americana, los alejó de los riffs con base de blues de su primer material, llevándolos a la decidida anglicidad de su periodo más creativo. Una vez terminado el exilio, la música de los Kinks regresó casi inmediatamente a su idioma transantlántico original. Por ejemplo, la canción Victoria (del álbum Arthur, Or The Decline And Fall Of The British Empire) conserva una letra incongruentemente "inglesa", cuando está basada musicalmente en la banda americana de blues Canned Heat. En este momento, la era de clásicos del grupo se terminó de la noche a la mañana.






    En los días siguientes a la muerte de Lennon, durante los cuales sus seguidores celebraron vigilias en su honor por todo el mundo, algunos comentaristas sugirieron que, con este acontecimiento, los años sesenta habían tocado a su fin. La tragedia también destrozó el sueño de McCartney de volver a escribir canciones con su antiguo compañero. No era una ambición nostálgica. A finales de los años setenta se había dado cuenta de que, pese a ser todavía capaz de vender millones de discos, era una sombra de la fuerza creativa que había representado como mitad de la sociedad Lennon-McCartney. 

Durante los años ochenta intentó colaborar con Eric Stewart, de 10cc, y Elvis Costello, pero comparados con John Lennon no eran más que pececillos incapaces de inspirar a un artista que había compartido el peso creativo de We Can Work It Out y A Day In The Life. Harrison y Starr continuaban por entonces sus respectivas carreras a un nivel diletante. Por separado, los miembros del grupo de pop con más talento de la historia había caido rápidamente en algo muy parecido a la mediocridad. 

¿Por qué?. La historia de los Beatles posterior a los Beatles es, en conjunto, poco edificante. Los cuatro grabaron álbumes en solitario - más de sesenta, hasta el momento -pero ninguno de ellos consiguió aproximarse remotamente a la calidad de la obra de los Beatles. Reflejo de esta triste historia, sus relaciones fueron durante largos periodos distantes y marcadas por el resentimiento. [...] Por separado, los miembros del grupo de pop con más talento de la historia habían caído rápidamente en algo muy parecido a la mediocridad. ¿Por qué?






La edad es una de las razones. El pop/rock es esencialmente la música de gente joven, y al llegar a los treinta años y crear un hogar, lo normal es que un grupo sea incapaz de sostener una mentalidad de banda. Hay que sustituirla por algo nuevo, cambiar a otros objetivos: management, producción, televisión, interpretación (en el caso de Harrison, jardinería); o una carrera en solitario basada en una música más introspéctiva que encaje con la creciente madurez, suponiendo que ésta exista.

Cuando, en las entrevistas entre 1983 y 1996, McCartney recordaba, entre incrédulo y divertido, la vertiginosa velocidad de la carrera de los Beatles, lo hacía desde la perspectiva de un padre de familia para quien una energía tan monomaníaca sólo puede ser prerrogativa de la loca juventud. Al final, los Beatles se hicieron mayores y se asentaron. Aunque tanto McCartney como Harrison y Starr se aventuraron a salir de gira a principios de los años noventa, ellos mismos hubieran reconocido que, para entonces, hacía ya tiempo que habían perdido la energía adolescente de la que depende la música pop.  

Si el tiempo pasó factura a los Beatles en el aspecto personal, también cayeron victimas del tiempo a un nivel más universal. A su manera, autodesprestigiadora e involuntaria, habían hecho y habían cambiado la historia; pero la historia, siempre indiferente, siguió su curso, dejándolos atrás. A medida que avanzaban los años setenta, los apolíticos Beatles perdieron relevancia y, con la llegada de los años ochenta, la prensa pop empezó a considerarlos piezas de museo. Sólo el revival psicodélico que tuvo lugar en la cultura pop a finales de los ochenta hizo que los discos de los Beatles empezaran a significar emocionalmente algo para sus jóvenes descendientes.




  

Pero los Beatles no fueron en ningún aspecto un fenómeno ordinario. Muchos han hablado de la atmósfera carismática que se activaba cuando los cuatro estaban juntos, una disposición de grupo que los mantuvo unidos a lo largo de dieciocho meses de luchas interiores, durante los cuales grabaron más de cincuenta temas y en los que continuaron funcionando, si bien menos informados que antes, como una antena psíquica mediante la cual mantenian el contacto con las corrientes cambiantes del sentimiento popular. La sensibilidad respecto a su contexto cultura, que permitió a los Beatles rehacer su carrera en 1966, sólo ha sido superada por David Bowie en el mundo del pop, y en sus idiomas respectivos por Stravinsky, Picasso y Miles Davis. 

El corazón de los Beatles era un factor X: una conexión casi telepática que proporcionaba apoyo a domicilio, competencia amistosa, y el refugio de una visión vital común.

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Archivo: fragmento de "REVOLUTION IN THE HEAD: THE BEATLES RECORDS & THE SIXTIES" publicaso en 1994 por Ian MacDonald.


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