miércoles, 29 de enero de 2014

VIDEOCLIPS - REHENES + PLÁSTICO FINO (Bohemio, 2013) de Andrés Calamaro






PSICODÉLICO, ERÓTICO E INFLAMABLE



* * * *
MUY BUENO



Reseña:



Leo Damario, el nuevo director fetiche de Andrés Calamaro, se encarga de la realización de los videos de "Bohemio" y "Rehenes", los cuales continúan y completan la historia iniciada en «Cuando no estás» con un flashback incluido en la última entrega del primer video. 

Ahora, la trilogía se completa con el estreno en simultáneo de estas dos piezas que, dicen, son dos miniaturas de "cine negro", provocativas lecturas hermafroditas con reflejos de la "nouvelle vague" francesa y el cine violento de Quentin Tarantino, la sensualidad del "Ultimo Tango en Paris" y el sello propio de Damario, que se sumerge en las aguas profundas de la larga noche Bohemia para ofrecernos sus visiones y salir intacto en su incursión dentro del incendiario universo Calamaro. 

Filmada en nuestro país y en Venezuela con cámaras vintage analógicas y lentes auténticas de 1970 para generar una fotografía de cine americano real sin post producción, esta trilogía representa un proyecto mayor a un videoclip, ya que -explican-, a medida que las piezas avanzan, la estética de montaje van abordando una forma más cinematográfica y narrativa, como una suerte de corto.  

En medio de bailes, juegos eróticos, excesos narcóticos y escenas provocativas, las actrices Mavi Lincheta, Andrea Brego y Carla Moure interpretan tres diferentes versiones del propio Andrés, mientras el rodaje del video se hizo en la productora Ringo Buenos Aires. Es un proyecto mayor a un videoclip que a medida que las piezas avanzan la estética de montaje van abordando una forma mas cinematográfica y narrativa. Todos los videos están continuados entre sí y se suceden las situaciones formando un pequeño cortometraje.

Andrés Calamaro presenta de esta forma los vídeos de Bohemio y Rehenes,  canciones que pertenecen a su último trabajo discográfico, Bohemio. La segunda entrega de clips del álbum continúa y completa la historia que inicia en Cuando no estás, que se lanzó el 29 de julio pasado, y se convirtió así en el nuevo hit del Salmón. Esta segunda entrega de videos del álbum completan la historia iniciada en “Cuando no estás”. 

Redoblando la apuesta por la vanguardia, Leo Damario retoma el camino ya inciiado y ahora con un estreno doble: “Bohemio” y “Rehenes”, son dos auténticas píldoras visuales bohemias. Un lujo para el promedio estético del arte argentino del video clip, un ejercicio cada vez más exiguo. La particularidad de los trabajos, además, indican el cierre de una trilogía de, irónicamente, cuatro canciones. El hecho particular se manifiesta en la inclusión del tema “Plástico Fino” como bonus track del clip de “Rehenes”.


Ficha del vídeo:

Dirección: Leo Damario
Duración: 8:03
Género: Rock/Pop
Producción: Ringo Producciones
Grabación: Noviembre de 2013


Videoclip Oficial (más bonus track):




VIDEOCLIPS - BOHEMIO (Bohemio, 2013) de Andrés Calamaro







CALAMARO A LA CARTA, EXÓTICO Y AUTORAL



* * * *
MUY BUENO


Reseña:

Los clips que realizó el joven director argentino Leo Damario son dos típicas piezas de “cine negro de autor”, donde la excelente e impecable fotografía juega un papel fundamental en cada escena. El sello propio del cineasta ofrece su mirada respecto a la lectura hermafrodita que el material presenta, a través de una narrativa que logra un aspecto de corto, convirtiéndose en un tour-de-forcé hacia el corazón de las tinieblas del propio Salmón.



Para llevar a esa imagen fría, nostálgica y vintage, se utilizó una serie de cámaras análogas con lentes auténticas de 1970. Así la trilogía de clips a cargo de Damario, que se filmó en Argentina y Venezuela, es fiel al estilo Calamaro: bohemio, narcótico, autoreferencial y romántico. Así, “El Salmón” continuó la trilogía que comenzó con ”Cuando no estás”. 

Leo Damario ya se había hecho cargo del mencionado corte comercial, adelanto y primero estreno de “Bohemio”, el disco 2013 de Andrés Calamaro que cierra año y trilogía de videos retomando y ensanchando el concepto y la historia que había comenzado con aquel primer clip que anticipó el disco. Respetando la huella autoral implementada en "Cuando no Estás", Damario volvió a trabajar con cámaras y lentes que permiten generar una fotografía sin post producción, una de las claves de la producción de la trilogía.


Las bellas y exóticas Mavi Lincheta, Andrea Brego y Carla Moure aportan desde el lado de la actuación tres versiones diferentes del propio Andrés Calamaro, quien se limita a breves apariciones en los films. Tras el éxito del videoclip del tema Cuando no estás, con referencias a la película I'm not there (2007), el cantante retoma la senda estética autoral de su antecesor y vuelve con otros dos cortes de difusión de su último álbum, Bohemio, estrenados en simultáneo.  

La nueva trilogia que inicia con “Bohemio” se continuará con “Rehenes”, track que culmina en plan de video oculto que contiene un flashback de la historia iniciada en “Cuando no estás”, marca iniciática de la última obra cumbre calamarense


Ficha del vídeo:

Dirección: Leo Damario
Duración: 3:17
Género: Rock/Pop
Producción: Ringo Producciones
Grabación: Noviembre de 2013 


Videoclip Oficial:




jueves, 23 de enero de 2014

ESPECIALES - THE LED ZEPPELIN SAGA: HAMMER OF THE GODS (1985) de Stephen Davis






             UNA VUELTA POR EL INFIERNO





Como periodista musical, Stephen Davis tuvo la oportunidad de viajar junto a Led Zeppelin en su gira americana de 1975, documentando cada concierto, realizando entrevistas e incluso viajando con la banda en su lujoso jet Starship. Tras documentar la gira en tres cuadernos de notas, publicó su artículo en 1975, lo que causó su alejamiento del grupo. “LZ-'75: The Lost Chronicles Of Led Zeppelin’s 1975 American Tour" contiene más de 40 fotos de la gira, descripciones detalladas de cada concierto y secretos todavía desconocidos del grupo y sería la antesala de la biografía no autorizada de Led Zeppelin, publicada en 1985, la cual incluye fotos, entrevistas y recortes inéditos.


Pocas formaciones han levantado tanta expectación a lo largo de su trayectoria como Led Zeppelin. La era de su dominio como el mayor espectáculo de rock estuvo marcada por la recurrente frase “sexo drogas y rock and roll”. A veces, la narración de unos acontecimientos tiende a distorsionarse con el paso del tiempo hasta alcanzar un punto de exageración pero, en el caso de Led Zeppelin, todos los rumores y cotilleos que puedan haber llegado hasta el oído del seguidor son absolutamente ciertos.


El reputado escritor, Stephen Davis, autor de obras emblemáticas como “Rolling Stones. Los Viejos Dioses Nunca Mueren” y “Jim Morrison. Vida Muerte y Leyenda”, nos desvela en “Led Zeppelin. El martillo de los dioses”, la realidad de la “leyenda” del fabuloso grupo británico que, en el fondo, no se aleja demasiado del rastro de habladurías que dejó tras de sí: los excesos personales y la aureola oscurantista, así su lucha por imponer un estilo nuevo rechazado desde un principio en su propio país pero acogido con los brazos abiertos en el extranjero, marcaron la década de oro de Zepp.





El  libro nos muestra a una banda formada por cuatro personalidades distintas que una vez juntas produjeron magia y alquimia instantánea, tal como se dieron cuenta cuando se unieron por primera vez para ensayar.  Una vez consolidados, Jimmy Page (guitarra), Robert Plant (voz) John Bonham (batería) y John Paul Jones (bajo), empezaron a desarrollar una carrera que les catapultaría hacia lo más alto del firmamento para ocupar un puesto predominante en el “Olimpo del rock”.


Stephen Davis, nos pone al corriente de las dificultades que tuvieron para convencer de su capacidad a la prensa de Inglaterra, obligándoles a poner su punto de mira en Estados Unidos donde fueron acogidos con los brazos abiertos hasta el punto de realizar su primera gira sin haber editado todavía un álbum.

Conoceremos también las historias sobre las numerosas “groupies” que hacían lo imposible por una noche en la cama con alguno de sus ídolos, con mención de la famosa anécdota de la chica y el tiburón, entre otras muchas; los diversos destrozos en los hoteles fruto de su incontrolable desenfreno, incluyendo carreras en motocicleta por los pasillos y lanzamientos de televisores por la ventana, así como la provocación de varios disturbios entre los que destacan los acontecidos en sus visitas a Tokio y Milán, además de peleas entre promotores que acabaron con la intervención del FBI.






 No escatima el autor datos sobre las distintas personalidades de los miembros del grupo. Jimmy Page, tan brillante músico como astuto manipulador y con una obsesión sobre el ocultismo, más concretamente con la vida del famoso Aleister Crowley, de quien acumuló una importante colección de objetos. Esta afición provocó los diversos comentarios acerca de los vínculos de Led Zeppelin con el satanismo; el mismo Robert Plant, en algún instante de su vida, después de las desgracias acaecidas en su entorno con el accidente de coche en el que apunto estuvo de morir se mujer y el posterior fallecimiento de su hijo Karac, pensó que las peligrosas aficiones de su compañero podían haber ejercido cierta influencia maligna. 

Robert, en el momento de mayor esplendor de Led Zeppelin llegó a creerse en un nivel superior que el resto de los mortales. Por su parte, John Bonham fue el componente más desestabilizado emocionalmente, llegó un momento en el que la fama le superó y no pudo controlar su lado violento (profusamente detallado en el libro) provocado por sus cada vez más continuas borracheras que, a la postre, le conducirían a su trágico final. En cambio John Paul Jones, el miembro en la sombra, el más centrado, resulto el menos afectado de la vorágine que envolvió al grupo británico.


Obviamente, el libro también se centra en la parte musical, ofreciendo jugosos detalles de todas las grabaciones, como ejemplos, mencionar de dónde procede el nombre de la canción “Bron-Yr-Aur”, porqué Led Zeppelin III resultó ser el trabajo más acústico o, a qué se debió la ausencia de señas de identificación del cuarto disco, conocido también como Four Symbols, del que surgió su canción más emblemática “Stairway To Heaven”.

The Hammer of the Gods resulta imprescindible para satisfacer toda la curiosidad acumulada acerca de la existencia de Led Zeppelin, tanto en lo que respecta a su legado musical como a los aspectos que marcaron la existencia personal de los responsables directos del grupo y sus más cercanos colaboradores.



lunes, 20 de enero de 2014

ARTÍCULOS - REVOLUTION IN THE HEAD: THE BEATLES RECORDS & THE SIXTIES (1994) de Ian MacDonald




  
 




ÉRAMOS TAN LIBRES: EVOCACIÓN
Y GENEALOGÍA DE LA DÉCADA BEATLE





[...]

En su recuento de las sesiones de Sgt. Pepper, Goldman subraya que, en comparación con los estudios americanos de la época, los Abbey Road eran muy primitivos, y los Beatles unos ilusos por soportar tales limitaciones y no seguir a los Rolling Stones a Los Ángeles y conseguir los mismos efectos con la mitad de problemas. De hecho, a menudo los Beatles se sentían frustrados por el rígido régimen de estudio de la EMI y su obtusa negativa a acceder a la mesa de ocho pistas (McCartney ha revelado recientemente que el grupo pensó brevemente en grabar en America en 1966, pero descubrió que las cláusulas contractuales de EMI hacían que esta opción fuese prohibitivamente cara). No obstante, aparte de la familiaridad y la comodidad de acceso, Abbey Road ofrecía un sonido muy particular, por no hablar de una aura de excentricidad inglesa que da color (y seguramente forja el carácter) a la mejor obra de los Beatles.

     Pese a las limitaciones, McCartney recuerda el estudio con mucho cariño: "Abbey Road era un lugar a donde nos encantaba ir" (Q, junio de 1997). Por muy molestas que fueran las restricciones, el hecho de que el grupo tuviera que trabajar en el estudio de la EMI en Londres incentivó probablemente su creatividad más que una fácil abundancia de medios en un clima extraño. Si los Beatles hubieran grabado en California entre 1966 y 1969, con o sin George Martin y Geoff Emerick, la naturaleza y evolución de sus vidas y su música habría sido, sin lugar a dudas, fundamentalmente diferente. Las especulaciones sobre esta idea de "universo paralelo" son potencialmente ilimitadas, pero algo comparable les sucedió, a la inversa, a los Kinks. Incluidos en la lista negra de la Federación Americana de Músicos por su salvaje comportamiento durante una gira americana en verano de 1965, no pudieron volver a tocar allí hasta 1969.  

El consiguiente aislamiento de la influencia americana, los alejó de los riffs con base de blues de su primer material, llevándolos a la decidida anglicidad de su periodo más creativo. Una vez terminado el exilio, la música de los Kinks regresó casi inmediatamente a su idioma transantlántico original. Por ejemplo, la canción Victoria (del álbum Arthur, Or The Decline And Fall Of The British Empire) conserva una letra incongruentemente "inglesa", cuando está basada musicalmente en la banda americana de blues Canned Heat. En este momento, la era de clásicos del grupo se terminó de la noche a la mañana.






    En los días siguientes a la muerte de Lennon, durante los cuales sus seguidores celebraron vigilias en su honor por todo el mundo, algunos comentaristas sugirieron que, con este acontecimiento, los años sesenta habían tocado a su fin. La tragedia también destrozó el sueño de McCartney de volver a escribir canciones con su antiguo compañero. No era una ambición nostálgica. A finales de los años setenta se había dado cuenta de que, pese a ser todavía capaz de vender millones de discos, era una sombra de la fuerza creativa que había representado como mitad de la sociedad Lennon-McCartney. 

Durante los años ochenta intentó colaborar con Eric Stewart, de 10cc, y Elvis Costello, pero comparados con John Lennon no eran más que pececillos incapaces de inspirar a un artista que había compartido el peso creativo de We Can Work It Out y A Day In The Life. Harrison y Starr continuaban por entonces sus respectivas carreras a un nivel diletante. Por separado, los miembros del grupo de pop con más talento de la historia había caido rápidamente en algo muy parecido a la mediocridad. 

¿Por qué?. La historia de los Beatles posterior a los Beatles es, en conjunto, poco edificante. Los cuatro grabaron álbumes en solitario - más de sesenta, hasta el momento -pero ninguno de ellos consiguió aproximarse remotamente a la calidad de la obra de los Beatles. Reflejo de esta triste historia, sus relaciones fueron durante largos periodos distantes y marcadas por el resentimiento. [...] Por separado, los miembros del grupo de pop con más talento de la historia habían caído rápidamente en algo muy parecido a la mediocridad. ¿Por qué?






La edad es una de las razones. El pop/rock es esencialmente la música de gente joven, y al llegar a los treinta años y crear un hogar, lo normal es que un grupo sea incapaz de sostener una mentalidad de banda. Hay que sustituirla por algo nuevo, cambiar a otros objetivos: management, producción, televisión, interpretación (en el caso de Harrison, jardinería); o una carrera en solitario basada en una música más introspéctiva que encaje con la creciente madurez, suponiendo que ésta exista.

Cuando, en las entrevistas entre 1983 y 1996, McCartney recordaba, entre incrédulo y divertido, la vertiginosa velocidad de la carrera de los Beatles, lo hacía desde la perspectiva de un padre de familia para quien una energía tan monomaníaca sólo puede ser prerrogativa de la loca juventud. Al final, los Beatles se hicieron mayores y se asentaron. Aunque tanto McCartney como Harrison y Starr se aventuraron a salir de gira a principios de los años noventa, ellos mismos hubieran reconocido que, para entonces, hacía ya tiempo que habían perdido la energía adolescente de la que depende la música pop.  

Si el tiempo pasó factura a los Beatles en el aspecto personal, también cayeron victimas del tiempo a un nivel más universal. A su manera, autodesprestigiadora e involuntaria, habían hecho y habían cambiado la historia; pero la historia, siempre indiferente, siguió su curso, dejándolos atrás. A medida que avanzaban los años setenta, los apolíticos Beatles perdieron relevancia y, con la llegada de los años ochenta, la prensa pop empezó a considerarlos piezas de museo. Sólo el revival psicodélico que tuvo lugar en la cultura pop a finales de los ochenta hizo que los discos de los Beatles empezaran a significar emocionalmente algo para sus jóvenes descendientes.




  

Pero los Beatles no fueron en ningún aspecto un fenómeno ordinario. Muchos han hablado de la atmósfera carismática que se activaba cuando los cuatro estaban juntos, una disposición de grupo que los mantuvo unidos a lo largo de dieciocho meses de luchas interiores, durante los cuales grabaron más de cincuenta temas y en los que continuaron funcionando, si bien menos informados que antes, como una antena psíquica mediante la cual mantenian el contacto con las corrientes cambiantes del sentimiento popular. La sensibilidad respecto a su contexto cultura, que permitió a los Beatles rehacer su carrera en 1966, sólo ha sido superada por David Bowie en el mundo del pop, y en sus idiomas respectivos por Stravinsky, Picasso y Miles Davis. 

El corazón de los Beatles era un factor X: una conexión casi telepática que proporcionaba apoyo a domicilio, competencia amistosa, y el refugio de una visión vital común.

[...]

 
Archivo: fragmento de "REVOLUTION IN THE HEAD: THE BEATLES RECORDS & THE SIXTIES" publicaso en 1994 por Ian MacDonald.


viernes, 17 de enero de 2014

CANCIONES - FLUORESCENT ADOLESCENT (Favourite Worst Nightmare, 2007) de Arctic Monkeys







EL FIN DE LA INOCENCIA


* * *
BUENA



Reseña:



"Fluorescent Adolescent" es la quinta canción del álbum Favourite Worst Nightmare, de la banda Arctic Monkeys. La canción salió como segundo sencillo el 4 de julio en Japón y el 9 de julio en Europa y Latinoamérica. La canción llegó al #5 de los charts del Reino Unido cuando lanzaron el CD, la mejor posición alcanzada hasta el momento.



Descrito como "la historia evocadora de una vieja mujer que solía obtenerlo con sus medias de redes, ahora sólo lo obtiene con su camisón", la letra la escribió Alex Turner junto a su ex novia, Johanna Bennett. La canción ocurrió cuando Turner y Bennett rememoraban sobre la gente que ellos conocían de la escuela mientras estaban de vacaciones en el Mediterráneo. A pesar de no tener el puesto n° 1 en los charts del Reino Unido, es considerada su canción más ampliamente conocida y popular.

Filmado a finales de abril del 2007, el vídeo musical del tema fue dirigido por Richard Ayoade (The IT Crowd) y demuestra la osadía e innovación estética permanente por parte del grupo originario de Sheffield. El mismo está basado en una lucha entre un grupo de payasos trash -destaca a Stephen Graham caracterizado como un payaso- y un grupo de lo que parecen ser mafiosos, en un depósito abandonado. 

Pesadilla nostálgica, repleta de piñas y cadenazos, en la letra se plasma la influencia luego reflejada en el clip acerca de un poema de John Cooper Clarke, de quién Alex admite ser un admirador y tomar inspiración para sus letras. El poema se llama "El circo fuera de control" cuya cita también se puede leer en el interior del single del tema.

Ser joven y tener tiempo para divertirse parece ser el tesoro perdido de Turner y compañía. A fin de cuentas, crecer de golpe no estaba tan bueno.


Ficha de la canción:


-Sencillo de Arctic Monkeys del álbum "Favourite Worst Nightmare"


 Tracklist:
1 Fluorescent adolescent

2 The bakery

3 Plastic tramp

4 Too much to ask


Formato:       CD, LP

Grabación:     Diciembre de 2006

Género:        Indie rock

Duración:      2:57

Discográfica:  Domino Records

Autores:       Alex Turner, Johanna Bennett

Productores:   James Ford, Mike Crossey


Letra:
 

You used to get it in your fishnets
Now you only get it in your night dress
Discarded all the naughty nights for niceness
Landed in a very common crisis
Everything's in order in a black hole
Nothing seems as pretty as the past though
That Bloody Mary's lacking in Tabasco
Remember when you used to be a rascal?
Oh the boy's a slag
The best you ever had
The best you ever had
Is just a memory and those dreams
But as daft as they seem
Not as daft as they seemed
My love when you dream them all
Flicking through a little book of sex tips
Remember when the boys were all electric?
Now when she tells she's gonna get it
I'm guessing that she'd rather just forget it
Clinging to not getting sentimental
Said she wasn't going but she went still
Likes her gentlemen not to be gentle
Was it a Mecca dauber or a betting pencil?
Oh the boy's a slag
The best you ever had
The best you ever had
Is just a memory and those dreams
Weren't as daft as they seem
Not as daft as they seem
My love when you dream them all
Oh, flow, where did you go?
Where did you go?
Where did you go?
You're falling about
You took a left off Last Laugh Lane
You were just sounding it out
You're not coming back again
You're falling about
You took a left off Last Laugh Lane
You were just sounding it out
You're not coming back again
You used to get it in your fishnets
Now you only get it in your night dress
(Falling about)
Discarded all the naughty nights for niceness
Landed in a very common crisis
(You took a left off Last Laugh Lane)
Everything's in order in a black hole
Nothing seems as pretty as the past though
(You were just sounding it out)
That Bloody Mary's lacking in Tabasco
Remember when you used to be a rascal?
(You're not coming back again)


Clip - "FLUORESCENT ADOLESCENT", Live at The Apollo (2007):