viernes, 17 de julio de 2015

ARTÍCULOS DE ROCK - "Un ensueño en este insomnio" por EDUARDO BERTI (Radar, PÁGINA /12 - 29.11.2009)







Suplemento Radar- Página /12
DOMINGO, 29 DE NOVIEMBRE DE 2009
Por Eduardo Berti


Si la letra de “Cuando me empiece a quedar solo”, de Charly García con Sui Generis, fue deviniendo con el tiempo curiosamente profética (“tendré los ojos muy lejos, un cigarrillo en la boca, el pecho dentro de un hueco...”) hasta volverse poco menos que un autorretrato de su autor, algo por el estilo parece ocurrir con esa canción de Spinetta llamada “Moviola” e incluida en uno de sus discos más inspirados: Los niños que escriben en el cielo (1981).

“¿Alguien vio a este anciano solo aquí en el desierto, pidiendo limosna a los cactus con su infatigable violín?”, empezaba “Moviola”. Y por más que a 40 años de sus primeros pasos junto con el grupo Almendra, convertido a esta altura en un icono de la cultura argentina, Luis Alberto Spinetta no es ni parece un anciano (aunque sea abuelo), está claro que su arte, infatigable, hace pensar cada vez más en un oasis en medio de este desierto o en “un ensueño en este insomnio”, como dijera en aquel mismo disco, en la canción “Umbral”.

En todos estos años de gente y de música, Spinetta no sólo ha buscado socios en el desierto sino que, disco a disco, canción tras canción, ha ido desafiando incluso a sus seguidores más fieles (“nunca me oíste en tiempo / siempre tuviste un poco de miedo”), en una perpetua tensión entre las tradiciones (las comunes y las propias) y la necesidad de innovación: Almendra fue un encuentro perfecto y original entre el tango, lo beatle y el surrealismo: la “voz de gorrión” de la “Muchacha ojos de papel” era hija tanto de “Lucy in the Sky with Diamonds” de Lennon y McCartney como de la “voz de alondra” de “Malena” (Troilo-Manzi); Pescado Rabioso fue un grito liberador (en medio de una serie de gritos como “No tengo más Dios”) y aun “destanguizador” bajo el influjo de Zeppelin, de Pappo y de la violencia armada de los ‘70, entre otras cosas; Artaud fue mucho más que un regreso a la casita de los viejos, también fue un ensayo sobre la libertad (y sus riesgos), un disco de tapa deforme imposible de poner en fila junto a los otros; Invisible no sólo marcó la adultez sino también el inicio de lecturas influyentes (Carlos Castaneda) y de ciertas alianzas musicales (con el baterista Pomo, por ejemplo) que prosiguieron luego en Spinetta Jade, por momentos con mayor impronta jazzera; las últimas décadas transcurrieron mayormente en solitario (con puntos culminantes como Privé o Pelusón of Milk), aunque en el medio hubo un power trío, la banda sonora de una película (Fuego gris) y, antes aún, un disco doble a dúo con Fito Páez.

El resumen es apretado y no alcanza a reflejar la intensidad ni la calidad de cada uno de estos momentos. Pero, en todo caso, deja entrever que Spinetta hizo mucho más que limitarse a cantar “mañana es mejor” (famoso verso de su disco Artaud), ya que también trató de cumplir el axioma al pie de la letra, tomando riesgos y, ante todo, eludiendo en lo posible cualquier clase de nostalgia o de conformismo.

En este contexto, la noticia de que Spinetta volverá a armar (aunque más no sea por pocos minutos) varios de los grupos que lideró o integró durante su carrera resulta poco menos que el milagro que esperaban, ya resignados, todos los amantes de su música. A diferencia de Sui Generis, de Seru Giran, de Los Gatos o de Soda Stereo, ninguna de las bandas de Spinetta conoció nunca un revival (ni Pescado Rabioso ni Invisible), excepción hecha del regreso de Almendra, que ocurrió hace ya tres décadas.

Este próximo verano Spinetta festejará su cumpleaños número 60, pero a su vez se cumplirán cuarenta años de un momento fundacional para la música argentina. En enero de 1970, dos grupos (Manal y Almendra) editaron sus primeros álbumes: sus respectivos debuts con un “long-play”, luego de un puñado de simples publicados en los meses previos. Nada fue igual luego de “Porque hoy nací”, “Informe de un día” o “Una casa con diez pinos” (Manal), ni tampoco luego de “Figuración”, “Laura va” o “Plegaria para un niño dormido” (Almendra). Estos dos álbumes, que vinieron a sumarse a la tarea pionera de Los Shakers y de Litto Nebbia con Los Gatos y que encontraron ecos en Moris o en Vox Dei, impulsaron un movimiento que pronto conoció otros nombres (desde Gustavo Santaolalla hasta León Gieco) y aún perduran como testimonio vigente de los primeros pasos de dos compositores excepcionales (Javier Martínez en el caso de Manal, Spinetta en Almendra), dos de los pocos cuyas letras (como ocurre también con Miguel Abuelo o con el Indio Solari) pueden leerse con placer, en un papel, independientemente de la música.

Fue y sigue siendo usual oponer a Manal y a Almendra, como quien opone a los Stones y a los Beatles. El trío Manal (Martínez, Claudio Gabis y Alejandro Medina) ofrecía una música cruda y unas letras de imágenes “comprensibles”: “Vía muerta, calle con asfalto siempre destrozado, charco sucio...”, mientras que Almendra (Spinetta, Emilio del Guercio, Edelmiro Molinari y Rodolfo García) retrataba “mares de algodón” o “dedos que se vuelven pan” y postulaba hipótesis de otras posibles formas de realidad: “Figúrate que no eres más un hombre”, “figúrate que pierdes la cabeza”.

Desde luego que pintar a la ciudad y al suburbio como lo hacía Manal no excluía, de ninguna forma, los aciertos poéticos y las metáforas brillantes: “Y la grúa, su lágrima de carga inclina sobre el dock” (“Avellaneda Blues”). En sentido inverso, lo “volado” de Almendra no impidió una reflexión sobre la alienación urbana: “Tanta ciudad, tanta sed y tú, un hombre solo”. Las cosas no son tan tajantes, ni tan simples. Y, en tal sentido, si bien uno de los aportes de Spinetta fue su corte con cierto naturalismo, esto no equivalió a un corte total con el tango, mucho menos con lo más osado de éste. En los arreglos de voces de “A estos hombres tristes”, de Almendra, hay innegables ecos de la ópera María de Buenos Aires, de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer, quien entonces se atrevía a usar palabras como “supersport” en un género no siempre tan permeable; pero si se debe detectar un ancestro tanguero para Spinetta, éste seguramente sea Homero Expósito, como llegó a afirmar alguna vez Charly García. Ambos, Expósito y Spinetta, fueron influidos a las claras por las vanguardias poéticas (el surrealismo, sobre todo); ambos osaron con imágenes inusuales y exquisitas: “Los caballos del día sudan de pronto frente a mí” (Spinetta); “Trenzas de color de mate amargo que endulzaron mi letargo gris” (Expósito). Tan sólo las primeras letras de Miguel Abuelo (“Mariposas de madera”) pueden compararse por su osadía.

Con el tiempo, lo surrealista de Spinetta se haría más manifiesto en el disco Artaud (1973), firmado como Pescado Rabioso, pero en realidad solista, y en canciones magistrales como “Los libros de la buena memoria”; la atmósfera tanguera tendría su clímax en El jardín de los presentes (1976), álbum despedida de Invisible, para reaparecer en Bajo Belgrano (1983), homenaje al barrio de la infancia; una inédita ópera de Almendra iría revelándose, de a poco, en temas como “Ella también” o “Canción para los días de la vida”; la vertiente más baladística o acústica se prolongaría en clásicos como “Todas las hojas son del viento”, “Barro tal vez” (un hermoso aire de zamba compuesto a los 15 años de edad), “Durazno sangrando” o “Que ves el cielo”; mientras que la veta más rockera se extendería, hasta el presente, en temas como “Blues de Cris”, “Despiértate, nena”, “Post-Crucifixión”, “Ropa violeta” o “Cheques”. En cierto aspecto, la obra de Spinetta parece progresar en un apasionante equilibrio entre ambos impulsos –el introspectivo y el extravertido, el acústico y el eléctrico–, a veces más y otras menos balanceado; y hasta el nombre de su segundo grupo, Pescado Rabioso, en cierto modo sintetiza esta suerte de delicado equilibrio (¿un pez con hidrofobia?).

Calificadas en ocasiones de herméticas, las letras spinettianas han tocado extremos apasionantes. La breve canción “Por” trae una de las letras más originales de la historia del rock argentino: una serie de vocablos, todos sustantivos salvo el último (“árbol, hoja, salto, luz”), unidos por asociación libre: en algunos casos mediante un vínculo palpable (“clavo” y “coito”), en su mayor parte de manera misteriosa. Una canción del mismo álbum, “La sed verdadera”, muestra otro de sus recursos más usuales: el de dirigirse al oyente, apelándolo en segunda persona (“sé muy bien que has oído hablar de mí”) y desafiándolo, casi como el Cortázar de Rayuela a salir de toda pasividad (“nada salió de vos”, “la paz en mí nunca la encontrarás”). La segunda persona es bastante frecuente no sólo en el rock: diversos tangos (“Muñeca brava”, “Shusheta”) lograron así que el oyente se sintiera más implicado, creando la ilusión de que el cantor se dirige a él cuando, en realidad, se está dirigiendo al personaje. No obstante, en el caso de Spinetta (y de otros letristas del rock, como Moris en “De nada sirve”) se suele, en efecto, interpelar al oyente, como si un “hermano mayor” diera consejos: “Abre un poco tu mente / no te dejes desanimar” (García); “Abre tu mente al mundo” (Spinetta).

Que Spinetta y García hayan coincidido en esta idea (la de abrir la mente) lejos está de ser una casualidad. Si un propósito se ha arrogado el rock ha sido el de abrir puertas y “demoler paredes” (la obra de Pink Floyd es un emblema perfecto). Y, por cierto, Spinetta y García volvieron a coincidir casi literalmente años después, en otro verso que alude a la libertad: “Yo no quiero vivir como digan” (García en “Yo no quiero volverme tan loco”) y “ya no quiero vivir como digan” (Spinetta en “Mapa de tu amor”).

Convendría añadir que Spinetta nunca dudó en nutrir y estimular sus imágenes poéticas con lecturas de toda índole. Uno de sus canciones de culto (“Cantata de puentes amarillos”) está basada en las cartas del pintor Vincent van Gogh a su hermano Theo; casi todo el primer disco de Invisible tiene como punto de partida ciertos estudios sobre los mandalas que realizara el psicólogo Carl Gustav Jung; numerosas letras de sus canciones aluden al ya mencionado Castaneda, especialmente al libro Las enseñanzas de don Juan; y su álbum Téster de violencia está inspirado en sus lecturas del filósofo francés Michel Foucault.

Lo llamativo es que este trasfondo, que enriquece la apreciación de sus letras, nunca produjo un efecto del total distanciamiento. Tal vez porque otras canciones mucho más terrestres (desde “Rutas argentinas” o “Me gusta ese tajo” hasta sus alusiones futboleras en “El anillo del capitán Beto” o “La bengala perdida”) se encargan de contrarrestar las cosas, de manera que, aunque la obra spinettiana en ocasiones se vuelve un poco para “entendidos”, su figura goza de una indudable popularidad. Para la monada es, lisa y llanamente, “el Flaco”. Privilegio de pocos: el apodo basta y sobra para nombrarlo.


jueves, 16 de julio de 2015

BANDAS - SPINETTA JADE (1980-1984)







radar
DOMINGO, 29 DE NOVIEMBRE DE 2009
SPINETTA JADE 1980-1984


Contra todos los males de este mundo
Por Sergio Marchi


En 1980 estaba muy de moda el saber los nombres de los músicos. Eran los Tiempos Azoteicos, una edad geológica del rock donde todo se inspeccionaba con el cerebro y se sometía a un escrutinio implacable por parte del rockero informado. En los Tiempos Azoteicos lo que se escuchaba era el jazz rock, un estilo también llamado “música de fusión”. La Música Azota era aquella de un alto nivel de complejidad en su confección y en su ejecución. Los ídolos de aquellos tiempos rockeros eran John McLaughlin, Chick Corea y el grupo Weather Report, todos con deudas al dios Miles Davis. En el rock argentino eso se tradujo en un montón de músicos que aprendieron acordes raros, y no supieron muy bien qué hacer con ellos.
Tras la separación de Invisible, y antes del arribo de Jade, Spinetta tuvo su bautismo de jazz con el álbum A 18’ minutos del sol durante 1977. En él marcaba el sendero que su música habría de tomar con Jade: un estilo con elementos de jazz, pero utilizados a su manera. Spinetta, más que seguir la moda, encontró algo en la fusión que lo marcó a fuego y por siempre. Jade fue el fiel testimonio de la propia mezcla que Spinetta obtenía entre su lírica, sus melodías y la armonía del jazz.
“Vamos a tocar un tema de características aleatorias llamado ‘Experiencias en el Pabellón A’”, fue lo primero que dijo Luis aquel 3 de mayo de 1980, en el debut de Jade en Obras, compartiendo cartel con Emilio del Guercio y la Eléctrica Rioplatense. Ahí radicaba la importancia de los nombres de los músicos: Pedro Aznar, Lito Vitale, Juan del Barrio, jovencitos virtuosos pasados por el tamiz de la experiencia de Pomo y Luis Alberto. Podían encarar algo de una complejidad tremenda como el instrumental “Digital Ayatollah”, o una balada exquisita como “Alma de diamante”. Se irían algunos (Vitale, Aznar, Del Barrio) y entrarían otros (Diego Rapoport, Leo Sujatovich, Beto Satragni, César Franov y Frank Ojstersek); todos tenían en común una capacidad técnica impresionante puesta al servicio de Spinetta, que sabía cómo explotar el color de cada uno.
En los casi seis años que duró Jade, el grupo editó cuatro álbumes. Alma de diamante, imbuido de la estela que dejaba la intensa lectura de Carlos Castaneda, marcó un territorio que sería ampliado por el segundo, Los niños que escriben en el cielo, con una tendencia ligeramente pop. Bajo Belgrano se anticipó al rock barrial en mucho tiempo y marcó los Tiempos Malvineros, con esa letra que decía “Ricky está listo / listo del bocho / y encima le tocó marina”, así como el despertar de los años del Proceso con “Maribel se durmió”. Madre en años luz fue el disco del final y mostró el enamoramiento de Spinetta con las baterías electrónicas; quizá también sea una de sus obras más difíciles junto con Exactas y Don Lucero.
Dentro del rock argentino inmerso en los Tiempos Azoteicos, Jade fue el grupo capaz de ponerle corazón a esa maraña de acordes y dificultades armónicas. No era una música capaz de encantar a primera oída, pero en esa época el rock desconfiaba de los amores superficiales y de las virtudes de “la fiesta” por sobre “la escucha”. Sin embargo, no todo era dificultad; canciones como “Alma de diamante”, “Umbral”, “Entonces es como dar amor”, “Mapa de tu amor”, “Dale gracias” o “Nunca me oíste en tiempo”, llegaban por línea directa al corazón. Y en los temas complejos, siempre había un núcleo de belleza para descubrir.
“Vamos en procura de aquel viejo tiburón / a las profundidades del mar de la sangre / la marea misma nos guiará y al cambiar / lo obligaremos a dar su dirección / a dar el antídoto contra todos los males que hay aquí”, decía la letra de un tema que los fans conocían como “El antídoto”. Jade era exactamente eso: una receta magistral contra todos los males de este mundo que a veces sabía a néctar y, en ocasiones, se trataba de una medicina heroica.

Ficha de la banda:

Origen:  Buenos Aires, Argentina 
Información artística
Géneros:  rock, jazz, jazz rock, rock progresivo
Período de actividad:  1980-1985
Discográficas: Mordisco-Ratón finta, Universal

Álbumes de estudio

*1980    Alma de diamante
Primer álbum de Spinetta Jade
Discográfica: Ratón Finta
"Amenábar", "Alma de diamante", "Dale gracias", "Con la sombra de tu aliado (el aliado)", "La diosa salvaje", "Digital Ayatollah", "Sombras en los álamos"

*1981    Los niños que escriben en el cielo
Segundo álbum de Spinetta Jade
Discográfica: Ratón finta
"Moviola", "La herida de París", "El hombre dirigente", "Sexo", "Siguiendo los pasos del maestro", "Contra todos los males de este mundo", "Un viento celeste", "No te busques ya en el umbral (umbral)", "Influjo estelar", "Nunca me viste en tiempo"

*1983    Bajo Belgrano
Tercer álbum de Spinetta Jade
Discográfica: Ratón finta-Interdisc
"Canción de Bajo Belgrano","Vas a iluminar la casa", "Maribel se durmió", "Vida siempre", "Ping pong", "Mapa de tu amor", "Resumen porteño", "Era de uranio", "Cola de mono", "Viaje y epílogo"

*1984    Madre en años luz
Cuarto álbum de Spinetta Jade
Discográfica: Interdisc
"Camafeo","Entonces es como dar amor", "Amarilla flor", "Este es el hombre de hielo", "¿No ves que ya no somos chiquitos?", "Ludmina", "Enero del último día", "Mula alma", "Díganle"

Miembros

-Luis Alberto Spinetta (guitarra y voz
Batería
Pomo Lorenzo
Teclados 
Juan del Barrio
Leo Sujatovich
Mono Fontana
Lito Vitale
Diego Rapoport 
Bajo
Pedro Aznar
Beto Satragni 
Frank Ojstersek
César Franov
Paul Dourge (y minimoog)
Guitarra
Lito Epumer

SHOWS - REUNIÓN SERÚ GIRÁN / SPINETTA JADE (Estadio OBRAS, 1980)







por Expreso Imaginario - Número 50 - Año 1980

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En septiembre de 1980, la banda Spinetta Jade pisó por segunda vez el escenario del Estadio Obras para realizar un concierto junto a Serú Girán, considerado «el evento musical del año». Era un hecho histórico que dos grandes grupos estuvieran simultáneamente en el escenario. El show comenzó con Spinetta cantando «Que ves el cielo», a mitad del tema se agregó Garcia y luego hicieron juntos «Cuando ya me empiece a quedar solo». Bajo un clima enfervorizado, se agregó Lebón e interpretaron «Música del alma» y luego entraron todos los demás: Aznar y Moro, por un lado, Spinetta, Pomo, Satragni y Rapoport y Del Barrio por el otro. El recital se cerró con los dos grupos sobre el escenario interpretando «El mendigo en el andén» (de García y Lebón) , «Cristalida» (de Spinetta) y como bis «Despiertate nena» (Spinetta) con el agregado de Gustavo Bazterrica




La reunión de Charlie García, Luis Alberto Spinetta y sus respectivos grupos movilizó una gran cantidad de público que durante las tres noches colmó las instalaciones del Club Obras. Evidentemente, la posibilidad de ver en un mismo escenario a dos figuras de estlos musicales tan diferentes fue un atractivo muy fuerte para el público porteño.

No se puede decir que este evento obedeció a la necesidad de tocar juntos por el solo hecho de hacer música; ni Spinetta ni García tienen afinidades musicales o estilísticas, eso quedó demostrados en el material que tocaron juntos. Más bien se trató de reunir en un mismo show a dos figuras y a dos bandas que podían captar, en diferentes proporciones, la adhesión del público. En un principio, en los días programados para este concierto iban a presentarse Spinetta y León Gieco; reunión que se frustró por razones ampliamente conocidas por el público.

García y Spinetta brindaron un espectáculo de gran jerarquía, sin concesiones a la demagogia o al sentimentalismo. Cada uno cumplió con su parte correctamente; y a la hora de hacerlo juntos, tocaron bien, sin nada que fuera producto de la improvisación.

Es evidente que la música de Serú Girán es diferente a la de Jade, y que así también es la respuesta del público. Sin ninguna duda, García, Lebón, Aznar y Moro integran la formación de rock más popular del momento, la que más consigue motivar a las audiencias. Esa adhesión cuantitativa por parte del público fue harto manifiesta en cada uno de los conciertos.

El comienzo del show estuvo a cargo de Spinetta con su tema, “que ves el cielo”. La canción pertenece a la época de Invisible, y no representa lo mejor de la producción de esa banda. En mitad del tema, se acopló Charlie García en los teclados. La canción siguiente fue la primera conmoción de la noche: “Cuando ya me empiece a quedar solo” tuvo la inmediata respuesta que aún tienen las canciones de Sui Generis. Para el tema siguiente, hizo su ingreso la otra gran figura de éstos conciertos: David Lebón. Pro presencia, talento, y hasta por su manejo del escenario, Lebón se impuso como la tercera estrella de los shows. Juntos interpretaron “Música del alma”.

Con el ingreso de Pedro Aznar y Oscar Moro, dio comienzo la actuación de Serú Girán. La banda ha conseguido un ensamble, una integración tan perfecta con su música que introducir todo tipo de arreglos e improvisaciones novedosas, capaz de revitalizar cada una de las canciones. Esta soltura escénica, posibilitó que el show se transformara en una verdadera fiesta en la que la audiencia y los músicos compartieron la música en idénticas proporciones. Como una máquina devastadora, Serú Girán tocó un tema detrás de otro, sin interrupciones. La repetición en el final del rock “No te sobra una moneda”, llevó al delirio a un público emocionalmente enfervorizado.

A continuación, le tocó el turno a Spinetta-Jade. La apertura fue con “Dale gracias”, una canción muy serena que contrastó con la energía desbordante que aún flotaba en el ambiente. Lo siguieron otra canciones como “Diosa salvaje” y “Solo el amor puede sostener”, y temas instrumentales como “Amenábar” y “Digital Ayatollah”. La música de Hade vario sustancialmente con respecto a las primeras actuaciones de éste año. Spinetta, acusó el impacto de las falta de respuesta por parte del público, e intentó buscar matices menos complejos para su música. En cambio también influyó la presencia de Diego Rapoport, en reemplazo de Lito Vitale.

Cada una de las canciones fue impecablemente interpretada, con igual cantidad de aciertos (en guitarra eléctrica) y desaciertos (guitarra acústica) por parte de Spinetta. El resto de la banda cumplió su cometido, destacándose el trabajo de Rapoport y Pomo. Del Barrio pareció no poder superar la frialdad de las composiciones, y Beto Satragni (que debutó en reemplazo de Aznar) hizo su parte sin errores, pero sintiendo el peso del debut. El jazz-rock de Jade es una música fría, en la que ni siquiera aflora la vertiginosidad técnica que caracteriza al género, y que por momentos llega a ser tediosa. En la parte final, ingresó el guitarrista Gustavo Bazterrica, que hizo algunos aportes interesantes.

El Gran final llegó con las dos bandas en escena, cuando el público ya reclamaba insistentemente la presencia de García. Conjuntamente tocaron “Crisálida”, una canción del álbum doble de Pescado Rabioso (y una de las mejores de la producción de Spinetta), fue uno de los momentos culminantes del show. Detrás de la atronadora muralla de sonido que creaban Jade y Serú Girán, surgían claras las cristalinas voces de Spinetta y Lebón. Y resulta imposible no comparar la belleza y magnificencia de ésta música de Spinetta con la que hace actualmente. El cierre fue con “Despiértate nena”, otro ardoroso tema de la época de Pescado (en el que también estaba Lebón), llevó al público al paroxismo.

Este concierto tuvo una vibración especial, en algunos músicos, y, mayoritariamente, en el público. Pareció como si se rescatara parte de aquel viejo espíritu de los primeros años del rock. Y eso fue lo mejor, más allá o más acá de las mentiras, las trampas y las mezquindades que suelen rodear a las cosas buenas. Si todavía somos capaces de cantar como una sola voz, y que el sentimiento nos erice la piel, significa que estamos vivos, “Yo se que puedes amarme…”


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A raíz de una nota publicada en 1980 por la revista “Hurra”, en la cual se planteaba la tan habitual “dicotomía antagónica” entre Spinetta – García, cual si fueran los “River y Boca” del rock nacional, ambos músicos con sus respectivas bandas (nada menos que Spinetta Jade y Serú Giran) brindaron un show memorable en conjunto en el estadio Obras.

Quedaba en claro que lo que había entre ellos era admiración mutua y un profundo respeto. Ambos cantan temas del otro (Charly canta “Quiero verte bailar”, y Luis “Cuando ya me empiece a quedar solo”), y terminan el concierto las dos bandas en el escenario, en un derroche de virtuosismo pocas veces visto.

La actuación de Spinetta Jade fue muy aplaudida, pese a su difícil estilo. Fue notorio el esfuerzo de Spinetta por lograr mayor simpleza en su música, para que el público de Obras pudiera entender su mensaje. Serú Girán, en cambio, fue ovacionado desde el comienzo, dejando en evidencia el increíble «feeling» que tenía con la gente. En esta formación Beto Satragni ya remplazaba a Pedro Aznar en el bajo.


SETLIST:

-Que ves el cielo
-Cuando ya me empiece a quedar solo
-Música del alma
-Canción de hollywood
-Noche de perros
-Viernes 3 am
-A los jovenes de ayer
-Encuentro con el diablo
-Perro andaluz
-Cuanto tiempo mas llevará
-Frecuencia modulada
-No te sobra una moneda
-Dale gracias
-Amenábar
-Alma de diamante
-Solo el amor puede sostener
-La diosa salvaje
-Cristálida
-El mendigo en el anden
-Despiértate nena


Link audio - recital completo:



miércoles, 15 de julio de 2015

DISCOS - TÉSTER DE VIOLENCIA (1988) de Luis Alberto Spinetta










Sinopsis:

Téster de violencia es el séptimo álbum de estudio de Luis Alberto Spinetta como solista, editado en el año 1988 por Del Cielito Records. Es considerado su segundo álbum conceptual desde Durazno sangrando, clave en la historia del Rock Argentino de los '80 y fue considerado "Disco del Año" en 1988, meses después de su aparición. Spinetta repetiría el mismo suceso con el álbum siguiente Don Lucero (1989).

Reseña:

Corría 1988. El país estaba convulsionado y el gobierno de Raúl Alfonsín se caía a pedazos. Había levantamientos militares y un clima de mucha tensión en las calles. 1988, año en que moría Alberto Olmedo y Ernesto Sabato recibía el Premio Cervantes. Soda Stereo llenaba de música las radios latinoamericanas con 'Doble Vida' mientras que el Dictador Pinochet era derrotado en un plebiscito y dejaba, finalmente, el gobierno de Chile. Por esos años Luis Alberto Spinetta editaba uno de sus discos más bellos, el clásico 'Tester de Violencia', ¿Pero por qué un disco llamado 'Tester de violencia'?. Cuentan que una noche en La Falda tocaban Spinetta, Páez y García y debieron improvisar un escenario tras un alambrado para que no los golpeen los proyectiles que arrojaba la gente. Ahí, en una situación límite, a Spinetta se le ocurrió éste título, como si él mismo fuera una usina generadora de sensaciones hecha para testera la violencia. 

El cuerpo como un laboratorio, el disco como una expresión de inmortalidad, las canciones como perfectas formas de testear la violencia (desde el arte). Testeando la violencia tema por tema: 'Lejísimo' abre el disco y sacude con un ritmo frenético; 'Siempre en la pared' es una canción épica, que estalla en luz mientras Spinetta cuenta como "Un insólito abismo testea los cuerpos que tan solo habitan lo que fue...". 'Al ver verás' es pura calma contenida que "solo dura un instante para toda la vida"; 'La luz de la manzana' entrega densidad inanimada "Quiero ver todo, todo hasta la muerte...ver que vivimos para ser felices...", como un espejismo pesado que va mutando hacia el final. En 'El marca piel' la melodía se desenvuelve mientras el Flaco canta "Dios quiere ser el viento y así ya no sentir más frío. ¿Por que le temo a tus ojos si ya no busco un camino?". 'El Mono tremendo' tiene letra y música de Pechugo (entre ellos Dante Spinetta y Lucas Martí), es un jugueteo con la infancia que le abre camino a 'Organismo en el aire': "Sentado en la terraza mirando el mar comprendo como es la soledad...ansié un abismo y todo, todo se acercó...". ¿Qué más se puede decir de una canción que comienza así?; pura belleza. 

'Tres llaves' es un tema preciso, rabioso y potente. 'La bengala perdida' es quizá lo mejor del universo Spinetta, inspirada en un suceso que ocurrió en una cancha de fútbol cuando una bengala mató a una persona. La voz del Flaco se estira hasta erizar la piel. Si el rock barrial tuviera un poco de esta poesía sería todo distinto, pero no. 'Alcanfor' es como un sedante lleno de locura con sensación de claustrofobia en sus primeras líneas y 'Parlante' cierra el disco con una melodía suave. Luego de escuchar 'Tester de violencia' uno queda sacudido, golpeado. El disco finalmente cumple su objetivo: nos prueba cuan vulnerables somos a la violenta belleza de las canciones.

Acerca del título del album:

Para la época, Luis Alberto Spinetta ampliaría las posibilidades sónicas incorporando sampleos y secuencias electrónicas en Madre en años luz de 1984 -último disco con Jade- y en Privé, de 1986. Ese mismo año, grabaría La, la, la, junto a Fito Páez, un LP doble con veinte composiciones.  Téster de violencia fue editado en 1988. “El título surgió de mi amistad con Fito. Llegué a la conclusión de que, en mayor o menor medida, todos somos un téster de violencia. Somos el territorio sobre el cual se pone de manifiesto la violencia, y a la vez, somos el medidor de esa violencia”.

Acerca de La Bengala Perdida:

Téster de violencia Incluye el tema "La bengala perdida", la canción mas célebre de este álbum, inspirada en la muerte del simpatizante del Racing Club Roberto Basile, ocurrida en el estadio de Boca Juniors, el 3 de agosto de 1983, quien fuera víctima de una bengala lanzada desde una tribuna, la que se insertó en su garganta. El tema lo creo el Flaco despu{es de la tragedia, cuando el jóven simparizante fuera impactado en el cuello por una bengala marina, en la tribuna visitante de la cancha de Boca.

Este hecho, orquestado y concretado por la barra brava de Boca Juniors, se sumó a una larga lista de víctimas de la violencia en el fútbol argentino. Durante el partido de reserva, la barrabrava de Boca disparó dos bengalas del tipo de señalización marina que, con punto de partida desde la segunda bandeja de la Bombonera, la que da a la Casa Amarilla, habían provocado un sonoro estampido al surcar el aire con sus destellos, pero sin impactar hacia donde apuntaban: el corazón de la hinchada de Rácing. Una tercera bengala arrojada desde la tribuna ocupada por la 12`, cerca de las 20.30, justo cuando los equipos salían al campo de juego, cayó en el campo de juego y se clavó en el césped, muy cerca de donde se encontraban el médico de Racing, Luis Pintos, y el jugador de Boca, Abel `Chueco` Alves.

Pocos minutos más tarde, y cuando el árbitro Teodoro Nitti pitó el comienzo del encuentro, otra bengala más surcó el cielo de La Boca con su fogonazo y, tras cruzar toda la cancha a lo largo, se clavó en el cuello de Basile, de 25 años, vestido de saco y corbata, quien se desplomó instantáneamente en los escalones de la segunda bandeja que da al Riachuelo, donde estaba la hinchada visitante. Basile había concurrido a la cancha después de su horario de trabajo en el ex Banco Shaw, tras un largo período sin ir a ver a su equipo.

Mientras gran parte del estadio no supo a ciencia cierta qué había ocurrido, un grupo médico subió las oscuras escaleras del estadio y llegó a la tribuna, donde yacía el cuerpo del infortunado Basile. Pero ya era tarde: la violencia se había cobrado otra nueva víctima en el fútbol.  Por aquel tiempo, y en medio de la expectativa por una salida electoral después de la larga noche de la dictadura militar, los medios gráficos se hicieron eco y se volvió a hablar de la "violencia en el fútbol" y de soluciones temporarias. Pero la larga lista de víctimas se seguiría engrosando hasta nuestros días y la entonces visión del artista parece hoy profética. Una vez más, Luis Alberto Spinetta se inspiraba con compromiso social en un hecho actual que denunciaba un violento estado de las cosas. 




La marca autoral, desde Cataneda a Focault:

Respecto a la huella te de la tumbadora, que es una fuerza misteriosa que nos reúne o nos separa de esto. Y creo que siempre Casteneda es como una permanencia. Pero tomo como quien toma una gota de un mar. No puedo tomar todo eso, no me puedo hacer cargo de semejantes cosas. No tengo coyotes en casa>>.

"Téster..." contiene bellezas etéreas como "Al ver verás" y "Tres llaves", una de las composiciones más certeras de Luis, además de "La luz de la manzana" que marca toda la potencia que esconde entre letras (con las mencionadas influencias del escritor Carlos Castaneda) y música a cargo de una banda que va desde los matices rockeros a los suaves.

La tapa del disco tiene un collage que envuelve un rojo (repleto de significados para Spinetta) y dentro se encuentra la cabeza entregada y cercenada de Luis, todo esto simboliza la "conceptualidad" de este trabajo, basado mayoritariamente en la obra de Foucault. Michel Foucault es uno de los filósofos más emblemáticos del postmodernismo, una corriente que niega la existencia o validez de los absolutos. Además de filósofo Foucault fue sociólogo, historiador, psicólogo y político, cuya obra profundizó acerca del concepto de locura y lo absurdo del pensamiento postmoderno.
  
"Alguien dijo una vez que la única diferencia que existe entre las personas que están dentro de las instituciones mentales y aquellos de nosotros que estamos fuera… es que nosotros somos la mayoría. Si ellos fueran la mayoría nosotros estaríamos dentro", reflexiona  el pastor Sugel Michelén. Para el filósofo y psicólogo francés Michel Foucault (1926-1984), sin duda alguna uno de los pensadores post modernos más influyentes del siglo XX, esto no era chiste, sino una teoría sociológica. Según él, son los que tienen el poder quiénes definen lo que es normal y lo que no lo es.

Cualquier sociedad puede definir la locura de tal manera que ciertas personas caigan en esa categoría y sean aisladas. Pero el poder no sólo determina la normalidad y la locura, sino también el conocimiento. Muchas veces se ha dicho que el conocimiento produce poder; pero Foucault le da vuelta a la mesa y afirma que de la misma manera el poder produce “conocimiento”. De modo que los que tienen el poder son los que determinan lo que es normal, lo que es justo y lo que es verdad. Según Foucault, éstos no son conceptos preexistentes que nosotros debemos descubrir, sino más bien algo que nosotros producimos y que los poderosos definen para mantener el control.

Una vez más, Spinetta mostrará su particular traducción artística de sus influencias filosóficas literarias del momento. El foco de inspiración estará centrado ahora en la figura de Foucault y la profunda comunión entre el artista y la obra cumbre del pensador: Vigilar y Castigar. Las lecturas del período reflexivo más desesperanzador de Foucault respecto al poder, atravesado por la crisis económica y política de la Argentina de fin de década, harán de Téster de violencia, una obra con características particulares que atravisean las canciones del disco. Spinetta contó que la temática de las mismas se alimentan en las visiones no eurocéntricas que le inspiraba Carlos Castaneda, una influencia constante en su música desde que lo descubrió a comienzos de la década de 1980:

"No me pude hacer cargo de esos libros que leí y convertirlos en música. Aparte hubiese sido una tarea demasiado osada... Lo que sé es que lo que me pegó fuerte lo traté de imprimir de alguna manera con música... Tomando pequeñas cosas o cosas sutiles que me impactaban y me daban imágenes poéticas. Sobre todo hablando de Castaneda que es una visión permanente. A partir de que lo leí no me puedo desprender. En el último disco por ejemplo hay una imagen que dice que 'la mujer sabe el devenir porque ve con el ojo que mira el magma', que no es nada menos que la vagina que apunta hacia el centro de la tierra, y a través de eso, según Don Juan, ve la fuerza real".

Lista de temas

-Lejísimo (4:40)
-Siempre en la pared (3:23)
-Al ver verás (3:19)
-La luz de la manzana (6:17)
-El marca piel - (Spinetta-Roberto Mouro) (4:25)
-El mono tremendo - (Pechugo) (2:30)
-Organismo en el aire (6:46)
-Tres llaves (3:55)
-La bengala perdida (6:07)
-Alcanfor (2:53)
-Parlante (Bonus track: edición en CD) (3:16)

Músicos

-Luis Alberto Spinetta: Guitarras, programación y voz.
-Carlos Alberto "Machi" Rufino: Bajo.
-Juan Carlos "Mono" Fontana: Teclados.
-Guillermo Arrom: Guitarras.
-Jota Morelli: Batería.
-Coros y composición de "El mono tremendo" a cargo de "Pechugo" -una banda irónica basada en el grupo Menudo- integrada por los hijos de Luis y otros dos niños (Lucas Martí, Dante, Catarina y Valentino Spinetta y Emmanuel Horvilleur).

Ficha técnica:

Publicación: 1988
Grabación: 1987 - 1988
Géneros:  Soft rock, Jazz rock, Synth pop
Discográfica:  Del Cielito Records
Productor:   Luis Alberto Spinetta

Fuente: Música de eternidad imaginaria / Sueños a Pila / La Caja de Música


Link - audio a album completo:




martes, 14 de julio de 2015

DISCOS - KAMIKAZE (1982) de Luis Alberto Spinetta






LOS CHICOS DE LA GUERRA, 1982

* * * * *


Reseña:

Kamikaze es el décimo quinto álbum de estudio del músico argentino Luis Alberto Spinetta y el cuarto suyo como solista. Grabado entre febrero y marzo, fue lanzado en abril de 1982, coincidiendo con la ocupación militar de las Islas Malvinas realizada el 2 de abril, que llevó a la Guerra de las Malvinas.

De fuerte carácter acústico, el disco reúne temas de diversas épocas, incluyendo "Barro tal vez", una de las primeras canciones de Spinetta, compuesta cuando aún era un adolescente. Su título, Kamikaze, así como la canción de igual nombre y los temas "Águila de trueno" I y II, están referidos al sacrificio y la valoración existencial de esa conducta humana, que en el marco de la Guerra de Malvinas resignificó completamente su contenido. Asímismo, Spinetta se inspiró en el libro Los kamikazes de Fernando Castro.

El álbum ha sido incluido en la posición #23 entre los 100 mejores álbumes del rock argentino por la revista Rolling Stone. "Barro tal vez" ha sido incluida entre las 10 mejores canciones de Spinetta,4 y fue elegida por Mercedes Sosa para cantarla junto al músico en su último álbum, Cantora. Las canciones "Almendra" y "Quedándote o yéndote" fueron compuestas conjuntamente con su amigo el fotógrafo Eduardo Martí. En el mega recital Spinetta y las Bandas Eternas organizado por Luis Alberto Spinetta en 2009 para celebrar sus 40 años en la música, Spinetta interpretó un tema del álbum, "Ella también", junto a Diego Rapoport.

El disco se empezó a grabar en febrero de 1982 en Estudios Del Cielito y fue lanzado en abril del mismo año, con una edición muy pequeña organizada por la discográfica independiente de la revista Mordisco, con mínimo apoyo técnico. Por esa razón el disco fue escasamente conocido a pesar de su reconocida calidad extraordinaria.5 Fue presentado en Obras el 14 y 15 de agosto, aunque durante su actuación en el Festival de la Solidaridad Latinoamericana, durante la guerra, interpretó dos canciones del álbum: "Barro tal vez" y "Ella también". En 1995, la discográfica BMG, en alianza con la discográfica Mordisco, editaron Kamikaze en formato de CD.

Contexto

Cementerio argentino en Puerto Darwin, Islas Malvinas. 

La Guerra de Malvinas (1982) tuvo un enorme impacto en Argentina. Una de sus consecuencias fue una explosión de popularidad del llamado "rock nacional". Spinetta participó de varias actuaciones públicas y lanzó durante la guerra el álbum Kamikaze. El 2 de abril de 1982 la dictadura gobernante tomó la decisión de recuperar militarmente las Islas Malvinas, ocupadas militarmente por Gran Bretaña en 1833, en un momento que la militancia por la recuperación de la democracia comenzaba a adquirir proporciones masivas. El hecho tuvo un enorme y complejo impacto en Argentina, de aristas contradictorias. Por un lado llevó a la Guerra de Malvinas (que se extendió hasta el 14 de junio), con su secuela de jóvenes muertos y mutilados, improvisación y derrota. Por otro lado desarticuló completamente las alianzas y la ubicación cultural de Argentina en el mapa mundial, alejándola de Estados Unidos y Europa, y acercándola a América Latina y los países del sur, a la vez de llevar al colapso de la dictadura y abrir el camino a la recuperación de la democracia. En ese contexto, el "rock nacional" argentino, largamente reprimido y sospechado, tuvo una explosión de popularidad y difusión masiva por los medios de comunicación.

Spinetta se expresa con contundencia y aparece en primer plano durante la Guerra de Malvinas: lanza un álbum solista, Kamikaze -que había grabado antes del 2 de abril-, da un recital con Spinetta Jade en el Teatro Premier que cuenta con la participación de Pappo y participa del Festival de la Solidaridad Latinoamericana realizado en Obras Sanitarias ante 60.000 personas.1 Su postura fue categóricamente contra la guerra y la muerte de personas:

"No concibo la posibilidad de que los hombres se maten, ni por inmolación, ni para beneficio de la guerra, ni jugando a los dados o la ruleta rusa, ni en la calle, ni en los accidentes"

Pero al mismo tiempo, con su alegoría sobre los kamikazes japoneses y los temas "Águila de trueno" I y II, dedicadas al líder indígena Túpac Amaru II, expresó la complejidad del momento y la necesidad de no degradar y deshonrar el sacrificio de los derrotados, en beneficio de los poderosos del mundo. Spinetta sintetizaba esta postura con un mensaje en el sobre interior del álbum: <<Vivimos calificando entre los rubros de nuestra ignorancia. Es por eso que admiro profundamente la decisión de aquellos jóvenes kamikazes, al margen de la abominación de la guerra>>.

El álbum

Guitarra Ovation Clásica 1613, perteneciente a Roger Waters, similar a la que usó Luis Alberto Spinetta para grabar Kamikaze, un álbum acústico en el que esta guitarra fue el instrumento central. Con un sonido predominántemente acústico e intimista, el disco reúne temas de diversas épocas, incluyendo "Barro tal vez", una de las primeras canciones de Spinetta, cuando aún era un adolescente.

A través del concepto de «kamikaze», Spinetta aborda un significado multidimensional, desde el papel de la pasión en la vida hasta el sacrificio, pasando por el acto de morir por una causa, la resistencia del artista a las imposiciones y tentaciones comerciales y del público, como al riesgo que implica la creación. En el manifiesto que el propio Spinetta escribe en el sobre del disco, trata de sintetizar esta visión con una pregunta:

¿Lamentablemente no hay más Kamikazes de la vida creativa?Luis Alberto Spinetta (sobre interno del álbum Kamikaze). A raíz de esa pregunta, Juan Carlos Diez, en su libro "Martropía: conversaciones con Spinetta", de 2006, registra la siguiente conversación sobre el álbum, en la que Spinetta se reconoce a sí mismo como un kamikaze:

- JCD: En el texto que escribiste para tu álbum "Kamikaze", de 1982, te preguntás si ya no hay más kamikazes de la vida creativa.
- Spinetta: Si. El término "kamikaze" está utilizado para gente que se juegue por lo creativo. Es una pregunta que hice y creo que hay ese tipo de kamikazes, aunque me da la sensación de que cada vez menos. Ahora lo más estándar y lo más seguro es lo que pega con la gente. Y, en general, a través de esas ideas no se provocan hechos artísticos. No es que los guíe una intención mala, sino que simplemente no hay ningún resultado musicalmente bueno.
- JCD: ¿Vos te considerás un kamikaze?
- Spinetta: La del kamikaze creativo es una visión romántica. Aunque un disco como "Kamikaze" es un disco bastante kamikaze, por los temas que tiene. Pero eso fue antes y después de aquel disco. En última instancia, siempre fui un kamikaze creativo, pero por tomar decisiones en ciertas y determinadas cosas. Por lo tanto, simplemente me limito a seguir ese curso de acción. No me detuve a pensar en otras formas más allá de mi deseo artístico. Y si eso me hace ser medio kamikaze, bueno, debe ser así, pero no es que me lo proponga sino que sigo de cerca los acontecimientos. No podría cambiar esas cosas de mi vida.

Definiendo el disco, el crítico de cine José Miccio ha dicho de Kamikaze: "Del despojamiento del cuerpo, de la suspensión del pensamiento, de la ascesis artística, del abandono de lo inesencial; de esas cosas, y de la calma, trata este disco."

El disco tiene un sonido acústico, íntimo y minimalista. Los temas son interpretados por Spinetta con una guitarra acústica Ovation clásica (dúo de Ovation en "Almendra" con Eduardo Martí), acompañado por el piano o los teclados de Diego Rapoport, sin bajo ni batería, y una mínima percusión, a cargo de David Lebón. Humorísticamente, Spinetta hace figurar al Dr. Rythm, una de las primeras marcas de máquinas productoras de ritmos, como intérprete en los temas "Águila de trueno Parte II" y "Y tu amor es una vieja medalla". El sonido acústico decidido por Spinetta para el álbum, le da unidad y coherencia musical e ideológica, a la vez que hizo de Kamikaze, un verdadero "kamikaze creativo", en un momento que la música rock argentina emprendía caminos con uso intensivo de instrumentos eléctricos y electrónicos, desde los primeros grupos metaleros como Riff y V8, hasta los nuevos sonidos tecno-pop que estaban desarrollando bandas nuevas como Los Encargados, Virus y Soda Stereo, mientras Charly García iniciaba su carrera solista con un sonido apoyado en sintetizadores y baterías electrónicas.

La portada y la gráfica


Spinetta colocó una imagen de un piloto kamikaze Masaaki Okawa en la estampa del lado B del disco original. También recurrió a una imagen de pilotos kamikaze sobre un mapa, para publicitar la presentación del álbum en Obras. El sobre que integra la portada del disco original está diseñado a partir de fotografías tomadas por Patricia Spinetta, la esposa de Luis Alberto. El frente es completamente púrpura, con una imagen fotográfica parcial de un rostro, muy difícil de ver, que ocupa la mitad inferior. Sobre el ángulo superior izquierdo, en sentido inclinado, está el nombre del artista y del álbum.

La contratapa tiene un diseño y un color diferente, sobre un fondo compuesto por una fotografía de una guitarra eléctrica que parece un negativo. El sobre interior, además de tener las letras, tiene dos largos textos escritos por Spinetta. El primero es un manifiesto cultural sobre el significado del disco. El segundo es un relato poético del trabajo y del clima en el que se grabó el disco, mencionando incluso que estaban jugando allí los hijos y las esposas de Spinetta y de David Lebón.

Los temas

El álbum abre con el tema "Kamikaze" que le da nombre, una canción que comienza con dos pares de acordes disonantes sucesivos que se corresponden con las cuatro primeras sílabas («ca-yó por-fin»), la novena mayor-fa novena mayor y sol novena mayor-mi novena mayor, que la individualizan de inmediato. Está inspirada en los kamikazes japoneses, principalmente a través del libro Los kamikazes: historia de los pilotos suicidas japoneses en la Segunda Guerra Mundial, de Fernando Castro, publicado en 1971.2 Gabriel Senanes cuenta que Spinetta le trajo el libro para mostrarle lo que decía y cómo Estados Unidos degradó la motivación cultural y existencial del acto suicida de los kamikazes, para tirar la bomba atómica y destruir completamente las ciudades de Hiroshima y Nagasaki. El camino que emprende Spinetta va en sentido contrario de esa actitud de desprecio occidental hacia las manifestaciones de otras culturas, y busca ahondar en la complejidad de la diferencia:

"Tengo un libro que es impresionante y explica como surge el guerrero kamikaze, cuales son las formas religiosas que lo inspiran. No es ninguna boludez. Los tipos se ganaban el premio de ser dios en la Tierra, atención. Y así lo creían. A aquellos que ofrecían su vida por la patria, el emperador les dispensaba el título de dioses. Para una tradición totalmente distinta a esa y tomándolo como una cosa que sucedió hace treinta años, es algo que merece respeto de por si, aunque yo no estoy de acuerdo con la muerte de los kamikazes. La letra lo dice, "morir así es en vano". Es decir para la gracia de un universo superior al de los hombres, el kamikaze es nada más que un suicida y como suicida no merece lugar en el reino de los cielos. Pero ojo, que el kamikaze es un noble que se permite a sí mismo la muerte, y de una manera terrible."Luis Alberto Spinetta

Esa nobleza del acto kamikaze es la que Spinetta expresa ya en la primera estrofa del tema:

"Cayó por fin
el noble kamikaze..."

Spinetta busca en la canción, y de algún modo en el álbum, criticar la decisión de morir por una causa, pero sin buscar la manera de hacerlas parecer como deshonrosas: "Y acá viene una frase final en la que me basé: «He aquí la última entrevista a otro expiloto del cuerpo especial de ataque kamikaze: Mi avión estab preparado junto a los otros cuatro compañeros, entonces llegó el comandante de la base para advertirnos que la voz del Emperador acababa de comunicar el cese de hostilidades. Nos comunicó la noticia llorando. Ahora bien, usted pensará que nos sentimos felices de saber que escapábamos de la muerte a último momento. Hoy estoy feliz, por supuesto, pero entonces mis compañeros y yo nos miramos consternados».

El segundo tema del álbum es "Ella también". Se trata de una bella balada acústica, de sonido y lírica intimista, acompañada solo por la guitarra acústica de Spinetta y el piano de Rapoport. Era uno de los temas de la frustrada ópera rock Señor de las latas, compuesta por Spinetta en 1970 para ser interpretada por Almendra, que finalmente no pudo ser presentada en público, debido a las dificultades internas de la banda que llevaron a su separación.

El psicólogo y escritor uruguayo Agustín Acevedo Kanopa ha escrito sobre esta canción que define como "su tema favorito del Flaco en toda su larga discografía":

"Yo la siento como la idea de un amor idealizado que trasciende la metáfora misma. Es como un amor tan intenso que hace perder el “como si” del lenguaje (para los que estudian psicología, sí, estoy afanando abierta y arbitrariamente a Lacan y a Psicopatología clínica). No se necesita un conector comparativo, la musa sencillamente vive y toma del mundo lo que necesita, siendo tan amada que ni siquiera tiene que hacer pacto con la materialidad de las cosas. Quizás esta es una reflexión más basada en la forma del mismo texto que en el contenido, pero es lo que más me interesó destacar. Habla sobre una persona a la que se ama tanto que el mundo se desdibuja, quedando completamente a merced de la omnipotencia de sus caprichos (“ella también se cansó de este sol/ viene a mojarse los pies a la luna”). No es necesario un lago, ni siquiera un charco en el que se refleje nuestro satélite, ella sencillamente se saltea todos los puentes y las comparaciones, para sencillamente irse a mojarse los pies a la luna. “Yo me recuesto y ella en el final viene a dormirme movida de estrellas”: no interesa realizar mayores disecciones, me quedo con la forma y con las imágenes, siento que se contrasta el “dormir” con “mover”, ella es como el mismo firmamento viviente, que permanece presente en la fantasía, aún en el momento en que el protagonista decide dormirse, como intentando infructuosamente abandonar ese mundo."

El tercer tema es "Águila de trueno Parte I", seguido de "Águila de trueno Parte II". Ambos temas están dedicados al líder quechua Túpac Amaru II (Gabriel Condorcanqui), que en el siglo XVIII lideró un levantamiento indígena contra el Imperio Español, en el territorio del antiguo Imperio Incaico con sede en Cuzco, para recuperar la independencia. Derrotado, tanto Túpac Amaru, como su esposa Micaela Bastidas y su hijo Hipólito, fueron torturados y mutilados en vida hasta morir. Ambas canciones fueron compuestas en 1978 y estuvieron en la lista de temas para organizar el álbum A 18' del sol, quedando finalmente fuera de la edición final. Los dos temas se relacionan con la idea central del álbum, referida al sacrificio.

Este es un mundo de monedas y cospeles. Y si no que den la cara los que pretendieron sólo el "oro superficial" que pudiese esconder el alma de un hombre ultrajado como el cacique Tupac Amarú.


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"Águila de trueño Parte I" tiene una tonalidad musical andina. La letra tiene dos partes: en la primera es el propio Túpac Amaru que habla en primera persona, mientras es descuartizado por los españoles, invocando al «águila de trueno» para que vaya a consolarlo; y en la segunda, un narrador colectivo pide que suenen los tambores y las campanas para «pedirle a Gabriel que se junte con su cuerpo, que junte su pobre cuerpo, que responda por nosotros».

"Águila de trueno Parte II" tiene una melodía que abandona los rasgos andinos de la primera parte y adopta un tono íntimo. Ahora es Spinetta el que habla con Túpac Amaru, mientras lo torturan: «te diré que te sentí llorar». El desmembramiento del Inca se describe dolorosamente, pero a Spinetta parece importarle otra cosa: su constitución en líder espiritual de su pueblo: “Este cuero ya se agota / pero no mi fe”. La canción no dirige su atención solo a lo que le hacen a Tupac Amaru sino también, y sobre todo, a lo que Tupac Amaru puede hacer ahora que la historia ha pasado sobre él: juntar su cuerpo y, principalmente, responder por los suyos.

El quinto tema es "Almendra", "delicioso" tema instrumental en el que Spinetta y Eduardo Martí, fotógrafo, amigo y director de todos sus videos, interpretan en dúo de guitarras Ovation una composición que realizaron juntos y que evoca a la histórica banda Almendra, en la que se inició la historia grande de Spinetta.

El sexto tema es "Barro tal vez" una notable zamba con aire de rock que Spinetta había compuesto a los quince años, en la que el músico expresa el significado existencial de componer y cantar sus canciones, hasta el punto de fusionarse con la música y volverse canción, "barro tal vez". Durante toda la canción se escucha un fondo de grillos, perfectamente audibles al inicio, debido a que el tema fue grabado en el jardín de noche.5 Spinetta hace una referencia a esto en uno de los textos del sobre interior del disco, donde dice "los grillos y las ranas en múltiples estéreos para la zamba final".

El séptimo tema, primero del lado B en el disco original, es "¡Ah, basta de pensar!", una canción que interpreta solo con su guitarra y que data de la época de Artaud. El filósofo Alejandro Rozitchner ha dicho sobre este tema:

Según esta consideración todo lo bueno es espontáneo. La transformación expresiva que el rock propone parece empezar justo allí donde termina la conciencia, «esa abuela que regula al mundo»... Al mismo tiempo que el rock realiza esta denuncia del pensamiento, sin embargo, se entrega a él de muchas maneras distintas. Spinetta, que nos sirvió como ejemplo en el primer caso, vuelve a servirnos de ejemplo en el segundo. Nadie más pensador que él en sus reportajes, en su mirada del mundo, nadie más entrelazador de su obra con experiencias de interpretación del mundo.

El octavo tema es "La aventura de la abeja reina". Se trata de un relato, de un cuento, con formato de fábula. Una abeja ingresa a una caverna, un mundo de "silencio total" («oh mi Dios!, pero esto es el infierno!») en el que una voz deformada le dice que jamás podrá escapar. Pero la abeja rompe los acertijos y escapa. «En ese instante comprendí que explicar esto a alguien sería inútil». Es un tema destacado del cancionero spinetteano que suele ser mencionado por sus admiradores.

El noveno tema es "Y tu amor es una vieja medalla". El eje del tema es el amor, emoción central en la vida y la obra de Spinetta, que en este caso se presenta como algo que fue valioso y debe ser recuperado. El décimo es "Quedándote o yéndote", compuesto con Eduardo Martí, destacado también en su cancionero, con una melodía muy dulce y una letra existencial sobre la vida que sigue su curso. "Casas marcadas" es el último tema del álbum y el más largo del álbum con 5:11. Otro bello tema lento, con expresiones líricas de impacto: «deja que la luz te brille, que brille toda tu vida». El tema y el álbum terminan con ruidos electrónicos que tapan el canto y la música, y medios de comunicación mal sintonizados, marcando el contraste con un álbum acústico y bucólico.

Texto de Spinetta en el álbum

En el sobre interno del álbum original del disco de vinilo, Spinetta incluyó dos textos propios. El primero está referido al significado del álbum y el segundo a sus vivencias mientras era realizado.

Link al texto: http://rockeros-blog.blogspot.com/2013/06/especiales-texto-en-kamikaze-1982-por.html

Lista de temas

-Kamikaze - 3' 15
-Ella también - 4' 06
-Águila de trueno Parte I - 2' 58
-Águila de trueno Parte II - 1' 23
-Almendra (Instrumental) (Spinetta - Martí) - 2' 43
-Barro tal vez - 3' 22
-¡Ah, basta de pensar! - 2' 45
-La aventura de la abeja reina - 4' 57
-Y tu amor es una vieja medalla - 2' 48
-Quedándote o yéndote (Spinetta - Martí) - 3' 32
-Casas marcadas - 5' 11

*Todos los temas fueron compuestos y producidos por Luis Alberto Spinetta, excepto indicación*

Músicos

-Luis Alberto Spinetta: Guitarra acústica Ovation, platillos, efectos y voz.
-Diego Rapoport: Piano Yamaha, Piano Rhodes, Mini Moog y OBX-8. En temas 2, 6, 8, 10 y 11.
-Eduardo Martí: Guitarra acústica Ovation en Almendra. En tema 5.
-David Lebón: Percusión de banqueta. En tema 4.

Ficha técnica

-Ingeniero de Sonido: Gustavo Gauvry y Amilcar Gilabert.
-Mezclado: Gustavo Gauvry.
-Productor Ejecutivo: Alberto Ohanian.
-Equipamiento: Juan Carlos Camacho.


Publicación: 1982
Grabación:   Febrero y marzo de 1982 en Estudios Del Cielito.
Géneros: jazz rock, folk rock
Discográfica:  Ratón Finta


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