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miércoles, 8 de julio de 2015

DISCOS - INVISIBLE (Invisible, 1974)








EL DISLOCAMIENTO RÍTIMICO

* * * * * 





Reseña:


Invisible, de 1974, es el primer álbum de estudio de la banda de rock argentina Invisible y el séptimo en el que tiene participación decisiva Luis Alberto Spinetta. La banda, integrada por el propio Spinetta (voz y guitarra), Pomo Lorenzo (batería) y Machi Rufino (bajo), se había propuesto realizar un sonido diferente del que predominaba en el rock nacional e internacional en aquel momento, tocando sin distorsión y buscando un sonido más claro y aleatorio. El arte de tapa, al igual que las ilustraciones que acompañan las letras de los temas en el sobre interior, son dibujos del artista plástico holandés M.C. Escher, en cuya obra Spinetta encontró inspiración, así como en las culturas indígenas originarias.

En la primera edición en vinilo de 1974, el álbum se organizó como un álbum doble, integrado por un LP y un simple titulado La llave del mandala. El sobre traía ambos discos y tenía todas las letras del álbum y del simple, cada una de ellas encabezada por una imagen, cuatro de ellas obras de Escher. La reedición del álbum en 1985, prescindió tanto del simple adicional, como de las letras de ambos temas en la contratapa. La reedición del álbum en CD, en la década de 1990, incluyó los dos temas del simple, como bonus tracks, junto a los otros dos simples editados por la banda.

Ha sido incluido en la posición #65 entre los 100 mejores álbumes del rock argentino por la revista Rolling Stone. En el mega recital Spinetta y las Bandas Eternas organizado por Luis Alberto Spinetta en 2009 para celebrar sus 40 años en la música, Spinetta interpretó dos temas del álbum, "Jugo de lúcuma" y "Lo que nos ocupa es esa abuela la conciencia", éste último del simple anexo. Fue grabado en Estudios Phonalex en abril del año 1974. El álbum era presentado en un espectáculo audiovisual, que incluía películas y actuaciones dramáticas.

La portada

La portada del álbum es la obra "El charco" del dibujante holandés M.C. Escher. La obra de Escher inspiró fuertemente a Spinetta, especialmente en este álbum, en el que no solo figura en la tapa, sino también en la contratapa del LP, donde cuatro temas están encabezados por dibujos del pintor holandés. Finalmente, entre los créditos del álbum, en el extremo inferior derecho de la contratapa, Spinetta colocó también un autorretrato de Escher. "El charco" (Puddle en el original) es un dibujo de un charco en medio de una calle de barro con huellas (de auto, zapatos y bicicleta), en el que se refleja el bosque, el cielo y la luna llena. El dibujo se caracteriza por incluir una perspectiva dentro de otra perspectiva, a la vez de capturar tres elementos: agua, tierra y cielo.

La obra de Escher se caracteriza por estar enfocada hacia las paradojas, el teselado y otros conceptos visuales abstractos. Escher también se caracterizó por ser un artista europeizado, interesado en las perspectivas -sin embargo- no europeas, como los mandalas orientales y los diseños árabes que descubrió en la Alhambra. Spinetta, que era un dibujante aficionado que había estudiado un año la carrera de Bellas Artes, y realizó varios dibujos para sus discos y carteles de presentación, ha mencionado a Escher al referirse a los mandalas, diciendo que él conocía los mandalas a través de Escher y Jung, antes de leer el libro taoísta El secreto de la flor de oro, que lo inspiraría en el álbum siguiente de la banda: Durazno sangrando.

El álbum

La música de este disco es inclasificable. Partes densas, conviviendo con pasajes de jazz. Poderosos riff y melodías de inusual riqueza. El álbum abre con "Jugo de lúcuma" y está presidido en la contratapa por la obra "Tres esferas I" de M.C. Escher. La lúcuma es una fruta dulce de origen peruano, proveniente de la cultura incaica, muy utilizada en la gastronomía del norte peruano y en todos los países del Pacífico sudamericano. La fruta es virtualmente desconocida en Argentina, pero Spinetta había estado en Ancón, en el norte peruano, en los inicios de Almendra y pudo haber probado el jugo de lúcuma en aquella oportunidad.


En la letra Spinetta bebe del cuerpo de lúcuma de Lorena. Las esferas, en tanto, esperan solas y ardiendo. La música comienza con un extraño sonido similar a un órgano ejecutado por la guitarra, para dar paso a un riff y la voz de Spinetta apareciendo para cantar «jugo de lúcuma chorreando en mi». Las melodías cantadas se alternan con sucesivos cambios de ritmo con influencia del jazz y dos solos de guitarra, el último de los cuales termina abrutamente para finalizar la canción. 

El segundo tema es "El diluvio y la pasajera", el más largo del álbum (8:46) y uno de los que suelen ser señalados como los mejores del álbum. En la contratapa, el tema está encabezado por la imagen de una esfera atravesada por una aguja. Spinetta interpreta una guitarra acústica y la canción tiene amplios espacios instrumentales dedicados a la improvisación. La letra, en la que se destaca la segunda voz de Machi Rufino, ha explicado Spinetta que está relacionada con las culturas precolombinas:

<<Es como una fantaciencia de los orígenes precolombinos, una hipótesis del grado científico que habían alcanzado los tipos. La letra dice que "desde el cuerpo del volcán ya muerto los indígenas preparan otro rayo laser, para que el diluvio ya jamás los seque". Siempre tuve la sensación de que esas culturas fueron muy sabias y aunque fueron diezmadas y sus tesoros fueron violados, creo que sus secretos permanecen y aún están en actividad. El año que cursé en Bellas Artes tuve una lecciones de cultura azteca e inca que me marcaron mucho. Me sentí atraído por el hecho de saber que esas culturas son tan cercanas y de observar que lo único que quedó de ellas, según el concepto de mucha gente, son los cabecitas negras.>> - Luis Alberto Spinetta




Imagen central en la Puerta del Sol, en Tiwanaku. Las culturas de los pueblos originarios de América fueron una fuente de inspiración para Spinetta. "El diluvio y la pasajera" fue definida por Spinetta como una "fantaciencia de los orígenes precolombinos". En el álbum Kamikaze, dedicaría dos temas a Túpac Amaru II. Spinetta ha declarado que "no creo que el sol represente para mi una obsesión (pero) si puedo haberlo representado para los incas

El tercer tema es "Suspensión", un rock pesado en el que la banda deja la regla de no usar la distorsión, y que también es considerado entre los puntos más altos del disco.7 En el reverso está presidido por otra imagen de Escher, "Dragon", que muestra a un dragón atrapado en la bidimensionalidad. Un tema que se caracteriza por un riff que recuerda a Black Sabbath y nuevamente el canto a dos voces de Spinetta y Machi Rufino, se destaca dándole un toque oscuro.

El cuarto tema es "Tema de Elmo Lesto". En la contratapa del álbum está precedido de una imagen de Elmo Lesto, dibujada por el propio Spinetta. Es el único tema instrumental del disco, que se caracteriza por una escala descendente que repiten el bajo y la guitarra. Elmo Lesto era un personaje-muñeco, con una cabeza gigante de cartón, que subía al escenario en los conciertos de la banda, para interrumpirlos por algún motivo sin sentido, a veces actuando como árbitro de fútbol que expulsaba a todos, a veces como Supermán o como boxeador. En los primeros conciertos era el productor e historiador Miguel Grinberg quién actuaba de Elmo Lesto.

El quinto tema es "Azafata del tren fantasma", con una duración de 8:21. En la contratapa, la letra aparece encabezada por una imagen del rey de espadas, que tiene la espada clavada en la espalda. La letra según Spinetta está inspirada en un dicho que él había oído algunas veces y que le causaba mucha gracia: «azafata del tren fantasma». Con esa imagen compuso un relato que trata de un rey acuchillado por la traición de sus propios vasallos durante un banquete. El rey puede ver a la azafata del tren fantasma viendo la escena desde la escalera, que ríe cuando el rey es asesinado y finalmente lo embalsama, mientras ella permanece eterna. La canción termina con la frase: «no habrá flores ni vientos que lo hagan gritar». La canción ha dado lugar a interpretaciones políticas que Spinetta ha negado categóricamente. Entre los espacios cantados, la banda se extiende en amplias partes instrumentales, con destacados desempeños de Pomo en la batería y Machi Rufino en el bajo.

El sexto tema es "Irregular" que pone fin al LP original. Precedido en la contratapa por una foto de una montaña de escombros detrás de la cual asoma la torre de una iglesia. Se trata de un tema mayormente instrumental, que intencionalmente busca la irregularidad en el ritmo, la melodía y el volumen. Hacia la segunda parte aparece la voz de Spinetta cantando una letra que habla de la incomprensión en la ciudad, de Dios y del tráfico «que es irregular», una antigua obsesión de Spinetta, según él mismo confesó. Los cimientos arquitectónicos de las ciudades contrastan con los fines simbólicos del alma, y en la irregularidad del tránsito se refleja esa contradicción.


El lado A del simple anexo al álbum es "La llave del mandala". La influencia de Escher en este tema es directa: un mandala del artista holandés, "Límite del Círculo IV", de 1960, encabeza el tema en la contratapa del álbum. En el CD, este mandala de Escher ocupa la contratapa. El mandala elegido está construido de figuras diabólicas, similares a murciélagos, blancos y negros, que representan un universo de ángeles y demonios. Spinetta mismo dibujaba mandalas cotidianamente, viéndolos como "esferas curativas". Se trata de una temática muy importante para la ideología que iba conformando Spinetta en su obra.


El tema tiene la base de un rock fuerte, con un riff poderoso que envuelve el canto, que ingresa al promediar en un espacio más sinfónico que cierra con el recitado hipnótico de las frases "«todo mandala está en el adentro, todo mandala está en el afuera».

El último tema es "Lo que nos ocupa es esa abuela, la conciencia que regula el mundo", lado B del simple adjunto. En la contratapa la canción está presidida por la foto del rostro de un hombre mayor surcado por arrugas. Se trata de un tema psicodélico, relacionado con la conciencia, uno de los conceptos clave de Carl Jung.

Edición Original // 1974

Todos los temas fueron compuestos y arreglados por INVISIBLE (Spinetta, Pomo, Machi)

DISCO:

Lado A

-Jugo de lúcuma - 4' 29
-El diluvio y la pasajera - 8' 46
-Suspensión - 5' 42

Lado B

-Tema de Elmo Lesto - 2' 24
-Azafata del tren fantasma - 8' 21
-Irregular - 7' 37

SIMPLE

Lado A

-La llave del mandala - 4' 13

Lado B

-Lo que nos ocupa esa abuela, la conciencia que regula el mundo - 4' 19

Reedición 1985

Lado A

-Jugo de lúcuma - 4' 29
-El diluvio y la pasajera - 8' 46
-Suspensión - 5' 42

Lado B

-Tema de Elmo Lesto - 2' 24
-Azafata del tren fantasma - 8' 21
-Irregular - 7' 37

Compact Disc

Todos los temas fueron compuestos y arreglados por INVISIBLE (Spinetta, Pomo, Machi)

-Jugo de lúcuma - 4' 29
-El diluvio y la pasajera - 8' 46
-Suspensión - 5' 42
-Tema de Elmo Lesto - 2' 24
-Azafata del tren fantasma - 8' 21
-Irregular - 7' 37

Bonus tracks

-La llave del Mandala - 4' 13
-Lo que nos ocupa esa abuela, la conciencia que regula el mundo - 4' 19
-Elementales leches - 3:41
-Estado de coma - 3:22
-Oso del sueño - 4:36
-Viejos ratones del tiempo - 5:59

Músicos

-Machi (Carlos Rufino): Bajo y voz.
-Pomo (Héctor Lorenzo): Batería y percusión.
-Luis Alberto Spinetta: Primera voz y Guitarras.

Ficha técnica

Mánager de Grabación: Billy Bond.
Foto de tapa: M.C. Escher.
Fotos: Hidalgo Boragno
Gráfica: Juan Oreste Gatti
Publicación: 1974
Grabación: Estudios Phonalex en abril de 1974
Géneros: Rock progresivo/Jazz fusion
Discográfica: Talent Microfón
Productor: Jorge Álvarez


Link - audio album completo:



martes, 7 de julio de 2015

DISCOS - PESCADO RABIOSO 2 (Pescado Rabioso, 1972)








Por Martín Pérez

Del “Blues de Cris” a “Las habladurías del mundo”. Del “atado a mi destino” que se escucha en el primer tema del debut al “no estoy atado a ningún sueño ya” con que el grupo, siempre mutante, se terminó despidiendo. O, mejor dicho, con el que su líder se liberó del peso de una banda que por entonces ya no existía. Un recorrido que duró apenas un año y medio, y que produjo tres discos, uno de ellos doble, y otro que debió haberlo sido y que como resultado dejó –como si fuese poco– varias canciones inéditas.

Ese es el legado de Pescado Rabioso, que siempre fue la figurita difícil del álbum de Luis Alberto Spinetta, el grupo de culto de un artista de culto, la banda cuyos discos inconseguibles –antes de las sucesivas reediciones, primero en vinilo y luego en CD– siempre fueron los más buscados cuando los vinilos no se compraban sino que se heredaban. Porque en aquellos tiempos tener determinados discos era como formar parte de una heráldica. Y Pescado Rabioso siempre fue una pieza esencial para el lenguaje secreto del rock local, con el que se reconocen los iniciados.

De hecho, quien esto escribe recuerda haber escuchado las primeras canciones del grupo sin saber a ciencia cierta su pertenencia. Eran los primeros veranos de la democracia, cuando todo el mundo parecía estar de camping en Gesell y años de música olvidada se rescataban en cada guitarreada. Una noche escuché a alguien cantar eso de “Cuida bien al niño”, o si no “Sube al taxi, nena”, o más contundente aún, “No tengo más Dios”, y me tomé mi tiempo para llegar a reconstruir una historia que nadie parecía poder narrar de manera completa y ordenada. No ayudaba el hecho de que su autor, ya por entonces un mito consagrado del rock nacional, era fiel a sí mismo y –parafraseando a Pescado, cuándo no– aunque lo forzasen jamás iba a decir que todo tiempo por pasado fue mejor. Abandonado a su suerte, sin embargo, aquel extraño pez hidrofóbico hecho carne en canciones supo sobrevivir al tiempo, y terminó como uno de los grupos rescatados con más orgullo por las nuevas generaciones.

¿Por qué tanto mito? Tal vez por el nombre, un chiste digno del Flaco, imaginando el imposible de un pez con espuma en la boca. Furia eléctrica entre dos remansos como la adulta inocencia de Almendra y la madurez entrañable de Invisible, Pescado Rabioso siempre pareció ser menospreciado por su autor, pero la primera pista del silencio alrededor de aquella época se podía descubrir en el reportaje que Miguel Grinberg le realizó para su libro Cómo vino la mano, que supo ser la primera historia del rock argentino. “Pescado fue el primer eructo después de que uno se toma un Uvasal tras haber comido y bebido a mansalva”, decía Spinetta. Testimonio de una época cruda, en que el autor de “Muchacha” despreció tanto su don que incluso pretendió dedicarse sólo a tocar el bajo, Pescado tal vez haya terminado siendo un recuerdo demasiado doloroso para Spinetta, que recién con el tiempo pudo repasar alguna de aquellas páginas. Por eso, que haya un capítulo dedicado al grupo en este show dedicado a sus bandas eternas, es el mayor tesoro para sus fans.

Claro que habría que ver de qué Pescado estamos hablando, por supuesto. Porque uno es el del primer disco, Desatormentándonos (1972), furioso trío eléctrico –a imagen y semejanza de Pappo’s Blues– recordado más por simples ajenos al álbum como “Me gusta ese tajo” o “Post-Crucifixión”. Y que se llevó al olvido los temas que quedaron afuera del debut doble que no fue, como “Pibe” o “La fiebre paranoica” (las letras fueron rescatadas en esa biblia spinettiana que es el libro de Eduardo Berti, Crónica e iluminaciones). Y otro grupo totalmente diferente, pese a ostentar el mismo nombre, es el que grabó esa joya absoluta –y aún demasiado olvidada– conocida como Pescado 2 (1973). Como resumía el propio artista en el libro de Berti, si Almendra había empezado siendo dulce y después agresivo disco a disco, con el segundo opus de su nuevo grupo Spinetta trató de almendrizar su sonido. Además del órgano de Carlos Cutaia –que ya se había sumado al grupo para el tema “Serpiente (Viaja por la sal)” del debut, el cuarteto que grabó piezas inolvidables como “Credulidad” o “Aguas claras de Olimpo” se completaba con David Lebon, que siempre ha dicho que Pescado 2 es como el Album Blanco de los Beatles. Ese grupo es el que desaparece para Artaud (1973), un trabajo único desde la memorable portada, obra maestra del rock argentino, prácticamente un disco solista de Spinetta, que recibió entonces la ayuda para grabarlo de sus viejos compañeros de Almendra.

Cuando las habladurías del mundo, cantaba, ya no podían atraparlo. Y, por supuesto, mañana era mejor.

Texto:
radar - DOMINGO, 29 DE NOVIEMBRE DE 2009
PESCADO RABIOSO 1972-1973 // No tengo más Dios


Ficha técnica: 

Publicación:   1973
Grabación:  Noviembre de 1972 a febrero de 1973
Géneros: Rock, Blues rock
Discográfica:  Microfón
Productor:  Pescado Rabioso

Lista de temas

Disco 1: "Pescado"

N.º       Título -  Duración         
1.         «1 Panadero ensoñado (Anónimo)»     0:37
2.         «2 Iniciado del alba (Spinetta)»            3:12
3.         «3 Poseído del alba (Spinetta)»            3:42
4.         «4 Como el viento voy a ver (Spinetta)»          5:10
5.         «5 Viajero naciendo (Spinetta)»           2:53
6.         «6 Mañana o pasado (Lebón)»            2:43
7.         «7 Nena boba (Spinetta)»        3:06
8.         «8 Madre-selva (Spinetta)»      7:42
9.         «9 Peteribí (Spinetta - Cutaia - Amaya)»         7:34
Disco 2: "2 (Dos)"

N.º       Título -  Duración         
1.         «10 16" de Peteribí (Anónimo)»           0:18
2.         «11 Señorita (Spinetta - Cutaia - Amaya - Lebón)»     1:32
3.         «12 Credulidad (Spinetta)»      3:04
4.         «13 ¡Hola, pequeño ser! (Spinetta - Cutaia - Amaya)»            9:37
5.         «14 Mi espíritu se fue (Spinetta - Frascino)»    4:28
6.         «15 Sombra de la noche negra (Amaya)»        5:57
7.         «16 La cereza del zar (Spinetta)»         1:48
8.         «17 Corto (Spinetta)»              1:42
9.         «18 Cristálida (Spinetta)»         8:42

Músicos

-Luis Alberto Spinetta: Guitarras, Voz.
-Carlos Cutaia: Órgano, Piano.
-David Lebón: Bajo, Guitarras, Voz.
-Black Amaya: Batería, Percusión.

Personal de Grabación:

-Ingeniero de grabación: Norberto Orliac.
-Coordinación de grabación: Oscar López.
-Estudio de grabación: Phonalex.
-Fotografía: Viviana Rossi.


Link - audio de álbum completo:



lunes, 6 de julio de 2015

DISCOS - ALMENDRA (Almendra, 1968)









Por Diego Fischerman


En 1968 había que esperar que pasaran “Hey Jude” en Modart en la noche para poder escucharlo. Hendrix y Pink Floyd ya existían pero, en Buenos Aires, casi nadie lo sabía. Había algunos grupos que cantaban en castellano, pero la música resultaba poco distinguible de las canciones “mersas” de Palito Ortega, Violeta Rivas y Sandro. Un año antes había salido un simple, un disco con sólo dos temas, de Los Beatniks: “Rebelde” y “No finjas más”. Y estaban Los Gatos y “La balsa”. Con esos pocos datos se quiso construir, más adelante, una historia y una leyenda. Pero ésa era una época y una ciudad que había hecho de “lo distinguido” un tópico central, y en que la invención del rock nacional pasó desapercibida o fue rechazada por casi todos, identificada por unos con lo grasa (se cantaba en castellano), por los que medraban con el tango con la traición a la patria (Cadícamo llegó a escribir una letra donde llamaba “cretinos” y “turros” a los que escuchaban “a los Beat’s”) y por mucha de la juventud con la contrarrevolución. A pesar de eso, y aunque sus efectos no fueran percibidos hasta mucho después, en 1968 pasó algo que cambió ese panorama para siempre: apareció Almendra.

Cierto público había convertido en manual de instrucciones las ironías de Landrú, con sus divisiones entre los mersas y la GCU (gente como uno), después devenidos “lo in” y “lo out”. Ricardo Alejandro Kleinman, el creador y productor de Modart en la noche ,era el hijo del dueño de la sastrería que patrocinaba el programa. Y fue el que, además de promover a cantantes “comerciales” como Sabú o Heleno, fue a ver a Almendra cuando ensayaba en una casa del Bajo Belgrano y le hizo firmar contrato para la RCA Victor. Su programa reflejaba esa apuesta. Allí se irradiaba música distinguida (obviamente “in”), es decir rigurosamente cantada en inglés, de artistas como Gary Puckett & The Union Gap o Bill Deal and The Rondells. Kleinman buscaba imponer, mezclados con ellos, las novedades de Led Zeppelin, Cream, The Who o Traffic que irían apareciendo entre 1968 y 1970. Y su proyecto era que en ese menú hubiera, también, música cantada en castellano. Pero ya no cancioncitas bailables o más o menos pasatistas sino un equivalente argentino de las búsquedas estéticas del rock post-Revolver, que es lo que consumía la juventud con poder adquisitivo, en su mayoría universitaria, en Europa y los Estados Unidos.

El proyecto, en ese sentido, fracasó. Los universitarios argentinos, por razones de otra índole, estaban demasiado ocupados en aprender a tomar mate y escuchar folklore. Y el público del naciente rock argentino terminó siendo otro, muy distinto del imaginado. Pero de esa idea quedó lo que fue el verdadero comienzo (tan cercano del final, por otra parte) de una música jugada en lo estético, riesgosa, aventurera, capaz de dar cuenta tanto de los sonidos de su época (Beatles, Procol Harum, The Who, el primer Pink Floyd) como de la mezcla que un joven porteño tenía entonces en la cabeza: zambas cantadas en la escuela, tangos mal escuchados en la radio y, en muchos casos, infinidad de canciones propias ya compuestas, un poco a la manera de Los Gatos y otro poco a la de las baladas de moda en ese entonces, como la de la película Los aventureros. De esa aventura, que incluyó las primeras revistas que hablaron de esa música, como Pin Up, Cronopios, La Bella Gente y, un año después, Pelo, y festivales como el Buenos Aires Beat o B.A. Rock, quedó Almendra.

En 1968, lo que después se llamó rock no entraba en los diarios. Es más: allí no había crítica de música popular. El pionero, en esa materia, fue Jorge Andrés, en sus notas para la revista Análisis y, un poco después, en el diario La Opinión. Por eso cuando se dice, como en el folleto de la caja que reúne toda la producción de Almendra, que “la crítica los aprobó y el público los adoró”, es mentira. El público era escaso y crítica no había, si se descuenta lo que se publicaba en Pin Up que, más bien, respondía a modestas operaciones de prensa de los sellos grabadores para imponer ese nuevo producto, la “música beat”, que entre 1968 y 1970 inundó el mercado. Sólo así se explica que pregonaran los méritos de artistas de los que no sabían ni el nombre, como se desprende de la primera mención referida a Almendra en esa revista, en el Nº 5, de agosto del ‘68. Allí se lee: “Almendra se llama el conjunto que, seguramente, se va a convertir en la sensación de la primavera porteña. El capo del grupo, José Luis (sic), según algunos de los más entendidos músicos beats de Baires, está destinado a ser una especie de prolífico Lennon argentino: tiene alrededor de sesenta temas compuestos, ‘uno mejor que otro’, según dicen. Almendra ya está grabando sus temas y el mes que viene RCA los lanzará al mercado”.

La primera grabación, en realidad, sería el 20 de agosto, bastante después de que esa temprana exégesis hubiera sido escrita. Ese día, Almendra registró “Tema de Pototo” y “El mundo entre las manos”, y la primera de esos dos canciones comenzaría a ser difundido en Modart en la noche a partir del 5 de septiembre, quince días antes de su publicación. Ambos temas tenían muchos más lazos con la balada juvenil (en parte por los arreglos orquestales y la profusión de trompetas perpetrada por la producción del sello discográfico) que con el rock más evolucionado del momento, cuya filiación aparecería con más claridad, recién, en el tema principal del segundo simple, grabado el 2 de octubre y editado el 2 de diciembre. Allí, en “Hoy todo el hielo en la ciudad”, había una guitarra distorsionada y estaban el vibráfono filojazzístico de Mariano Tito, un pitido electrónico à la Pink Floyd y una de las letras más inquietantes que pudieran imaginarse. En una ciudad donde “el cielo ya no existe” se perforaba el hielo para volar y observar, tan sólo, más hielo. Y, mientras “inmóvil ha quedado un tren” y “no hay nadie que pueda ayudar”, los niños saltaban de felicidad.

“Antes de seis meses, no menos de 30 grupos de virginal anonimato lograron un contrato de exclusividad con alguna grabadora o productor independiente”, escribía Jorge Andrés, en un artículo publicado por Análisis el 30 de marzo de 1971. Allí citaba a un “buscador de talentos” de un sello grabador, diciendo que “en la Capital hay por lo menos un conjunto en cada manzana”, y afirmaba: “Al cabo de dos años de imprudente utilización, el rótulo música beat comprende ahora cualquier tipo de grupo, con la condición de que sus participantes sean jóvenes, no importa si practican una cerrada investigación underground o se dedican a las tonterías más calculadoras”. Para ese entones, ya todo había sucedido.

El 21 de noviembre del año anterior, Almendra había actuado en el primer B.A. Rock, en el Velódromo, estrenando gran parte de los temas de su doble, que terminaría de ser grabado seis días después y se publicaría el 19 de diciembre. En esa ocasión, la canción “Rutas argentinas” había sido chiflada por gran parte de los asistentes. Era “música comercial” para los oídos de barricada azuzados por la revista Pelo y su taxativa taxonomía: progresivo o complaciente. El 25 de ese mes sería la última actuación, en el cine Pueyrredón de Flores. Lo mejor de lo que vendría después tendría que ver con esos mismos personajes (en Aquelarre, Pescado Rabioso, el disco Pintada de Del Guercio, Invisible, Jade, las producciones solistas de Spinetta, Los Socios del Desierto) y con algunos pocos de los epígonos que comenzaban a surgir: Charly García, Fito Páez, Baglietto. Y quedaba, como piedra fundante, un álbum doble y un simple desparejos, pero con momentos ejemplares como “Hermano perro”, “Los elefantes”, “En las cúpulas”, “Agnus Dei” o esa obertura de una ópera fallida donde se mezclaba el Pete Townshend de Tommy con un pie rítmico de candombe. Y un disco que sería, para siempre, el mejor de todos. Una tapa que llevaba al diseño la estética de carpeta escolar era allí la puerta de entrada a un mundo heterogéneo, donde, a la manera de los Beatles, cada canción era una sorpresa y donde las mejores tradiciones del rock (búsqueda, inconformismo, curiosidad, afán por conquistar nuevos territorios musicales) se daban la mano con una Buenos Aires de cosmopolitismo conflictivo. 

En esa ciudad en que la policía se dedicaba a cortar el pelo a “los hippies” y las minifaldas eran consideradas inmorales, y donde Piazzolla se hacía masivo hablando de medios melones en la cabeza y de polizontes en un viaje a Venus, podía aparecer una canción como “A esos hombres tristes”, con sus resonancias de los Swingle Singers y del Burt Bacharach de Butch Cassidy and the Sundance Kid, su lectura del jazz a lá Brubeck y su profunda melancolía. Dónde si no aquí podía haber un rock que cantara cosas tan hogareñas como una hermana que no duerme, historias tan tristes como la de una despedida final en una estación o los “barcos de papel sin altamar” en los dedos de un niño, y mensajes de amor tan ingenuamente precisos como aquel en el que le pedía a una muchacha que soñara “un sueño despacito entre mis manos hasta que por la ventana suba el sol”. Dónde si no en Buenos Aires podrían haber aparecido esas canciones que, todavía, suenan tan diferentes a todo.

Fuente:

radar - DOMINGO, 29 DE NOVIEMBRE DE 2009
ALMENDRA 1968-1970 // El mundo entre las manos



Ficha técnica:

Publicación:  29 de noviembre de 1969
Grabación:  Entre abril y septiembre de 1969 - Estudios TNT, Buenos Aires
Géneros:  Rock, folk rock, rock psicodélico , rock ácido
Duración:   37:35
Discográfica:   RCA Vik
Catálogo         
RCA - LZ-1160
Reedición : 7-116095-2 (Descatalogado en 1976)

Lista de temas

Lado A
Muchacha (ojos de papel) - Luis Alberto Spinetta - 3:04
Color humano - Edelmiro Molinari - 9:09
Figuración - Luis Alberto Spinetta - 3:32
Ana no duerme - Luis Alberto Spinetta - 2:42

Lado B
Fermín - Luis Alberto Spinetta - 3:16
Plegaria para un niño dormido - Luis Alberto Spinetta - 4:01
A estos hombres tristes - Luis Alberto Spinetta - 5:56
Que el viento borró tus manos - Emilio del Guercio - 2:36
Laura va - Luis Alberto Spinetta - 2:47

La edición Almendra (cronología) de 1992 en CD

En la década de 1980 se reemplazó el disco de vinilo por el disco compacto (CD) en la industria discográfica. Soda Stereo fue el primer artista latinoamericano en editar su obra en CD, en 1986. A partir de entonces, muchas obras grabadas en vinilo, fueron reeditadas en CD.

Almendra I fue reeditada desde entonces en cuatro oportunidades: en 1992, 2 ediciones en 2005 (una de ellas en Europa) y en 2008.

La edición de 1992 llamada Almendra (cronología), editada por BMG Argentina (ECD 1036), tuvo la peculiaridad de reunir en orden cronológico, los primeros simples de la banda, el álbum Almendra I, y finalmente los singles posteriores, presentados de este modo:

a) Los primeros singles
1. Tema de Pototo
2. El mundo entre las manos
3. Hoy todo el hielo en la ciudad
4. Campos verdes
5. Gabinetes espaciales
6. Final

b) El álbum "ALMENDRA"
7. Muchacha (ojos de papel)
8. Color humano
9. Figuración
10. Ana no duerme
11. Fermín
12.Plegaria para un niño dormido
13. A estos hombres tristes
14.Que el viento borró tus manos
15. Laura va

c) Los singles que fueron y no fueron
16. Hermano perro
17. Mestizo
18. Toma el tren hacia el sur
19. Jingle
20. Rutas argentinas

Personal

-Luis Alberto Spinetta: Guitarra, guitarra rítmica, armónica, coro y voz
-Emilio del Guercio: Bajo, flauta, coro y voz
-Edelmiro Molinari: Guitarra, bajo, órgano y coro
-Rodolfo García: Batería, pandereta, cascabeles, percusión, piano, silbido y coro

Invitados Especiales:

-Pappo, Sam y demás cirqueros: Coros en Figuración
-Santiago Giacobbe: Órgano en Ana No Duerme
-Rodolfo Alchourron: Guitarra, arreglos y dirección en Laura Va
-Rodolfo Mederos: Bandoneón en Laura Va


Link - audio de álbum completo:


jueves, 2 de julio de 2015

DISCOS - RAÍZ SPINETTA (Vol I, II y III - 2014) de Varios Artistas









VOLVERSE CANCIÓN DE NUESTRA TIERRA

* * * * *
EXCELENTE



Reseña:


Raíz Spinetta es el nuevo proyecto musical que convocó a mas de 60 artistas solistas del folklore y otros artistas cercanos al mundo de Spinetta, bajo la dirección general y artística de Néstor Díaz y Mauro Torres. Sin duda uno de los grandes desafios de este nuevo proyecto es intentar llevar la poesía y la música de Luis Alberto Spinetta a los ritmos  del folklore argentino.

El material reúne 53 canciones del mentor de Almendra, Invisible y Pescado Rabioso en una edición de lujo que incluye tres dibujos originales de Spinetta, más las fotografías y el diseño gráfico y las fotos de Alejandro Ros y Eduardo "Dylan" Martí, quienes fueron sus colaboradores habituales. La galería de participantes la engrosan, además, Liliana Herrero, Juan Carlos Baglietto, Teresa Parodi, Sandra Mihanovich, Suna Rocha, Rodolfo Mederos, Bruno Arias, Lito Vitale, Juan Quintero, Olga Román, Juan Del Barrio, Leo Sujatovich, Grace Cosceri y Marcelo Torres.

El material se compone de registros originales, realizados en 22 estudios de Buenos Aires entre marzo de 2013 y julio de 2014, excepto "Bagualerita", canción dedicada por Spinetta a Herrero y publicado en “Este tiempo” (2011). Los arreglos de los 53 tracks fueron de los propios intérpretes y de los músicos Pablo Fraguela, Darío Barozzi, Marcos Di Paolo, Guille Arrom, Pepe Luna, Ernesto Snajer, Mariano Agustoni, Sebastián Castro y Néstor Díaz.

Torres uno de los autores y productor del proyecto, señaló que la idea de este material fue "expandir la obra tan personal de Spinetta y presentar sus canciones dentro de las formas del cancionero popular argentino para acercarlas a otras sensibilidades, para redescubrir y celebrar la herencia de un genio único en su raza y también como una invitación a bucear en su herencia mágica". "Desde el vamos -agregó Torres- nuestra intención fue que concretar el proyecto y recibir la aprobación de la familia y de los músicos que tuvieron una maravillosa predisposición y por eso es que las regalías serán donadas a la Fundación Huésped”.

Producido por Alfiz Discos, Raíz Spinetta sintoniza no sólo con la estampilla con su figura que acaba de salir –se presentará el 7 de octubre– producto de otra iniciativa radial (Rebeldes, soñadores y fugitivos, AM 750), sino también con una saga de discos-homenaje que incluye el notable Abremente, producido hace un tiempo por ¡otro programa radial! (Revuelto Gramajo, FM La Tribu) con versiones de Liliana Herrero (“Plegaria para un niño dormido”) y Franco Luciani (“Los libros de la buena memoria”), entre otras. Y al Flaco dale gracias, otro disco triple (68 versiones en total), ideado por el productor marplatense Fabián Spampinato que, si bien ancla mayoritariamente en el rock, incluye músicos en las fronteras como Javier Malosetti (“Para ir”) o el María Elía-Diego Penelas Dúo, que le sacó jugo al bellísimo “Fuji”. 


La eternidad, parece Luis, no es tan imaginaria. La obra spinetteana remite al universo folclórico del país desde “Barro Tal vez”, canción que sea quizás una de las más hermosas y profundas zambas de nuestro cancionero. La compuso Luís Alberto Spinetta alrededor de los 15 años y sobre el final de su vida -y la de Mercedes Sosa-, llegó a grabarla nuevamente (lo había hecho en Kamikaze en 1982) con La Negra para el disco Cantora. Esa relación temprana del Flaco con el folclore se enlazaba a los primeros acordes que sacó en su guitarra entonando alguna zamba clásica, por tener un padre cantante de tangos o escuchar con devoción a Waldo de los Ríos, o la propia Mercedes Sosa. 


Lista De Temas de Raiz Spinetta (Edicion de Lujo)

1 - Cd1:Tema de Pototo
2 - Cd1:Crisantemo
3 - Cd1:El Mar de Llanto
4 - Cd1:Bajan
5 - Cd1:Para Ir
6 - Cd1:Cielo de Ti
7 - Cd1:Hied la
8 - Cd1:Bengala Perdida
9 - Cd1:Cisne
10 - Cd1:Bagualerita
11 - Cd1:Credulidad
12 - Cd1:La Aventura de La Abeja Reina
13 - Cd1:Enero del Ultimo Dia
14 - Cd1:La Miel en tu Ventana
15 - Cd1:Plegaria para un Niño Dormido
16 - Cd1:Vida Siempre
17 - Cd1:Miguelito Mi Espiritu Ha Partido a Tiempo
18 - Cd1:Pequeño Angel
19 - Cd2:Muchacha Ojos de Papel
20 - Cd2:Pancela
21 - Cd2:Ella Tambien
22 - Cd2:Laura va
23 - Cd2:No te Busques Ya en el Umbral
24 - Cd2:Bomba Azul
25 - Cd2:Durazno Sangrando
26 - Cd2:Barro Tal Vez
27 - Cd2:El Enemigo
28 - Cd2:Corto
29 - Cd2:Siempre en la Pared
30 - Cd2:Cancion para los Dias de la Vida
31 - Cd2:Nueva Ñuna Mundo Arjo
32 - Cd2:El Anillo del Capitan Beto
33 - Cd2:Fuga Capella
34 - Cd2:Dale Gracias
35 - Cd2:Y Aparece tu Piel
36 - Cd2:Por
37 - Cd3:Todas las Hojas son del Viento
38 - Cd3:No Ves que Ya No Somos Chiquitos
39 - Cd3:Fuji
40 - Cd3:Jade
41 - Cd3:En una Lejana Playa de Animus
42 - Cd3:Asilo en tu Corazon
43 - Cd3:Esta Es la Sombra
44 - Cd3:Fuga Capella
45 - Cd3:Quedandote o Yendote
46 - Cd3:Campos Verdes
47 - Cd3:Dime la Forma
48 - Cd3:Madreselva
49 - Cd3:Los Libros de la Buena Memoria
50 - Cd3:Norte de Nada
51 - Cd3:Todos Estos Años de Gente
52 - Cd3:Vifa Siemrpe
53 - Cd3:Para Valen


Link audio - volúmen 1:



martes, 23 de septiembre de 2014

DISCOS - ROCK AND REVOLUTION (2014) de Fito Páez








UN MONUMENTO AL ROCK,
PARA NUESTRO MONUMENTO DE ROCK




Si grita pidiendo verdad en lugar de auxilio, si se compromete con un coraje que no está seguro de poseer, si se pone de pie para señalar algo que está mal pero no pide sangre para remediarlo, entonces es rock and roll.
Pete Townshend



* * * * *
EXCELENTE



Reseña:

En 2012, Fito festejó los 20 años de “El Amor Después Del Amor” -el disco más vendido en la historia del rock nacional argentino- y el año pasado sorpendió con un tríptico que culminó con “Yo Te Amo”. Sin pausas ni descanso, el artista rosarino continúa con su productiva cosecha musical tributando a uno de sus referentes musicales de mayor influencia a lo largo de su nutrida trayectoria: Rock and Roll Revolution (RRR) es el nuevo álbum de canciones inéditas de Fito Páez  y es un homenaje explícito a Charly García

En forma de dardo venenoso o bien de poema nostálgico, según valga con tal de exorcisar unos cuantos demonios; es rock and roll y eso vale. Cobra sentido, fluye, se convierte, renace. Acto seguido, el odio vuelve a florecer y se hace manifiesto, metamorfosis de humores y atmósferas varias: el despecho, la bronca por la relación interrumpida, dejando el alma quebrada y el corazón visiblemente herido. Atravesado de principio a fin por las melodías y las letras de Charly como concepto unificador e indiscutida fuente inspiradora, el disco contiene un texto del escritor argentino Martín Rodríguez sobre García, su legado en nuestro rock y su protagonismo cultural en las últimas décadas.

Editado por Sony Music, el álbum fue compuesto en dos semanas meteóricas y grabado en otras dos en Buenos Aires, tiempo record para un artista como Fito. Participaron Mariano Otero en bajo, Gastón Barembreg en batería, Gaby Carámbula en guitarra eléctrica, Fito en pianos y teclados, y Diego Olivero en todo lo demás. Después Fito viajó a New York, donde trabajó en solitario con Joe Blaney (ingeniero de grabación de “Clicks Modernos”, así como discos de Prince , The Clash, Tom Waits, Keith Richards). 
El disco fue lanzado el martes 9 de setiembre en formato físico a lo largo de toda América Latina, y en edición digital disponible en plataformas como Spotify, iTunes y Deezer; todo esto precedido por una fuerte campaña promocional en redes sociales.

No se sabe si es por urgencia, inspiración o impulso, pero la fuerza creativa de Fito Páez no se coarta con nada: después de lanzar tres discos durante el 2013, el argentino presenta Rock and Roll Revolution , su vigésimo segunda producción discográfica, en donde vuelve a las fuentes concibiendo un disco de rock and roll puro. Con guitarras al frente, melodías pegadizas con destino de clásico y letras cargadas de rabia y enojo, la influencia de Charly Garcia está omnipresente a lo largo de un disco que, además, atraviesa todas las facetas y estadíos del desamor.

El disco abre con la contestataria "Rock and Roll Revolution", una poderosa lectura socio-política y auténtica declaración de principios morales y musicales, con un riff que recuerda a "I Love Rock and Roll" de Joan Jett. El material discográfico sigue con "Muchacha" una hermosa balada a piano, dulce pero dolida, en la que la figura de Charly vuelve a aparecer en algunos acordes que recuerdan a "No soy un Extraño". 

"Tendré que volver a amar" es sin dudas el lado B de la hermosa "Al costado del camino" del disco Abre, Fito recita esta secuela de su brillante clásico, saldando cuentas con viejos adversarios, tomando postura política y dabiéndose un hombre de principios y con personalidad.  Páez, desbordante de citas -autoreferenciales o no- , juega con elementos de la literatura (desde "Moby Dick" de Herman Mellvile a "Dorian Grey" de Oscar Wilde) para meter recuerdos e imágenes de cada relación que plasma en el álbum y "La canción de Sybil Vane", basada en el desdichado personaje, es el perfecto paradigma. Inspirado en la desafortunada femenina de la obra, abre en tonos graves a dos pianos y batería, con una atmósfera agobiante que desemboca en un potente y distorsionado riff rockero que incrementa la densitud que exuda la cruda letra de una de las joyas del disco. 

"Ella sabe todo de mi" abre con Fito al piano siguiendo la melodía de "Fantasy", para convertirse en la más romántica y optimista de las canciones en su inicio, donde destacan los arreglos corales que Fito comparte con Dixon y Absatz. "La mejor solución" se anuncia bien blusera y su riff inicial recuerda a la exquisita "Yo Miro tu Amor" de Luis Alberto Spinetta. Con el tempo dictado por Gabriel Carámbula -metiéndose con su Les Paul en terrenos exclusivos de Pappo- Fito canta bendecido, sacándole aspereza y suciedad a su registro para una canción de un hombre destruido por el desamor que quiere probar con suicidarse.

En su siguiente movida maestra, Fito rescata un clásico inédito de García: "Loco, no te sobra una moneda?", que fue incluida en el disco Billy Bond and the Jets del año 78 y donde tocaban Bond más todos los Serú Girán. Será un clásico festivalero para las nuevas generaciones, porque es verdaderamente arengadora con menciones homenaje a Charly, Spinetta y Pappo, la sangre fundacional de nuestro rock. Devenida en pieza con aire stone, el tema posee dos guiños autorales cerca del final: una línea de "Yo no Quiero Volverme tan loco" sumado a las palabras de Pete Townshend que cierran el tema y una generación conoció gracias al propio Charly, explicando mejor que nadie qué es el rock and roll.

"Los días de sonrisas, vino y flores" fue compuesta entre Fito y Carámbula y es una hermosa balada medio tempo cuya preciosa letra tiene destino de tribuna y bises. El dolor del amor vuelve al centro de la escena, pero esta vez Fito se viste de un rock star vencido por Cupido en plena noche de concierto, mientras el tema agoniza en un lento fade out. "Arde" es un funky con aires latinos que atraviesa de Baires a Caracas -dejando un poco de lado el clima de desengaño vertido hasta el momento-, mientras Fito homenajea a Juan Formell, el fundador del grupo cubano los Van Van. 

Promediando el final del álbum, "Que te vaya bien" suena muy Charly, bien ochentoso y optimista, en la que Fito despide a un amor con buena onda y sin rencores, a caballito de su inseparable piano y de un puñado de fraseos inolvidables.  A modo de bonus track, el álbum cierra con la atípica "Hombre Lobo (yo)" -cuyo clima dista bastante del sonido rocker del disco- que abre con un piano bien a lo García donde Páez comienza entonando suave, casi a capella, para culminar en un aullido de lobo hambriento y desolado en la penumbra.

Con una fotografía de nuestro legendario Charly García en la tapa -la fotógrafa Andy Charniavsky retrató al artista-, RRR representa el grito iniciático ocasionado por el rocanrol: un canto de revolución y un reencuentro del discípulo con su maestro y con el género que impulsó su carrera de tres décadas y medio en la música. Su hábitat natural y comfortable; su propia naturaleza sangre.




MÚSICOS

Fito Páez
: voz, piano acústico, Wurlitzer, mini Moog, Hammond, coproducción
Diego Olivero: guitarras eléctrica y acústica, bajo, drum machine, coproducción
Gabriel Carámbula: guitarra eléctrica
Mariano Otero: bajo
Gastón Baremberg: batería
Juan Absatz, Deborah Dixon: coros

FICHA TÉCNICA:

Sony Music
: edición 2014
ACH, Mariano Soulé: arte
Andy Cherniavsky, Guido Adler: fotografía
Duración: 46 min.

Lista de temas "Rock and roll revolution": 

1.Rock and roll Revolution 
2.Muchacha 
3.Tendré que volver a amar 
4.Arde 
5.La canción de Sybil Vane 
6.Ella sabe todo de mí 
7.La mejor solución 
8.Loco
9.Los días de sonrisas, vino y flores 
10.Que te vaya bien 
11.Hombre lobo (yo).


Link - álbum completo:


 

jueves, 24 de abril de 2014

DISCOS - PAJARITOS BRAVOS MUCHACHITOS (2013) de Indio Solari y los Fundamentalistas del Aire Acondicionado



 



A GUSTO EN SU NIDO


* * * *
MUY BUENO




El nuevo álbum del icónico cantante contiene 12 nuevas canciones y la mayor novedad es, sin dudas, el tema que grabó con sus ex compañeros de los Redondos: Walter Sidotti, Semilla Bucciarelli y Sergio Dawi le pusieron música a "La Pajarita Pechiblanca". Track "con cierto aire balcánico", tal como lo definió el cantante, y que cierra esta producción grabada en su propio estudio (Luzbola). Pajaritos, Bravos Muchachitos es el cuarto álbum del músico argentino Indio Solari junto a la banda de rock Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, liderada por el mítico vocalista. 

Con un arte de tapa característico a como es habitual en sus discos -con fotos e imágenes procesadas en forma digital de propia autoría- tanto el Indio como los integrantes de su banda vieron reemplazadas sus caras por las de papagayos, loros, al estilo de las viejas máscaras de los pueblos originarios mexicanos. Pero además, las aves son el hilo conceptual del disco, la marca de autor que atraviesa la obra, la nueva obsesión de Solari para recurrir a ellos como metafora de la conducta humana y el comportamiento de la sociedad.


Su decisión de tomar a los pájaros como modelo para retratar a las sociedad humana, inicia el disco con "A los pájaros que cantan sobre las Selvas de Internet", que tiene un arranque con un buen groove y luego vuelve a cubrirse se máquinas, y procesamiento del sonido de las guitarras y baterías. La sigue "Beemedobleve" con las guitarras de Comotto y Banegas cruzándose para armar una hermosa melodía, donde el Indio deja traslucir su preocupación filosófica sobre la suerte de la humanidad.

"Si lo mejor de lo mejor del amor, Dios siempre se lo quedó para él. Bocado amargo, nos dejo en un manzanar", canta como sólo el sabe en el estribillo de ese tema y nos entrega un fraseo con destino de clásico. Su siguiente track, "A la luz de la luna", abre bien rockera y es una canción dedicada a esas chicas por las que vale la pena el hechizo y la perdición, como las protagonistas de "Un poco de amor francés", "Esa estrella era mi lujo" y "Ropa Sucia".

La búsqueda Solari con las máquinas y el sonido industrial reaparece en la densa "Las superticiones traen mala suerte", donde las guitarras están bien presentes. "Amok! Amok!" tiene una apertura con reminiscencias árabes y luego se convierte en un rock clásico, donde el indio descarga parte de su prosa intrincada y hermética para cuestionar a ciertos personajes de la sociedad y terminar en un fade que diluye de a poco la canción.

"Chau mohicano" tiene un comienzo bien épico, hard rockero, con buen trabajo de las guitarras y en la que el Indio, en primera persona, parece despedir ciertas mañas y antiguos episodios. Las canciones más rockeras y más ricoteras del disco son "Babas del diablo", bien lanzado con la tracción de la base corriendo con el pulso de un tren, las guitarras con gran despliegue y el cantante volviendo a cargar contra los poderes siniestros del mundo.

"Había una vez" es una bellísima medio tempo, la canción más redonda del disco, hermosa y melancólica, en la que el Indio canta a medio tono y adjetiviza "
Vengo cínico, fóbico, crudo, hervido y asado por vos" mientras Banegas y Comotto se baten a duelo. Por su parte, en "Un par de fantasmas" el ex Patricio Rey vuelve agregar un capítulo sobre el tratado de comportamiento rockeros para describir la decadencia de un rocker, mientras las guitarras se quedan nuevamente con el mérito.

"La pajarita Pechiblanca" es la canción Solari-Dawi-Bucciarelli- Sidotti, que arranca con el saxofonista haciéndose cargo del riff de la guitarra con su instrumento al estilo Morphine. Luego la canción vira a un ritmo de cabaret de puti club, mientras Solari ruega por su pajarita pechiblanca. Sin dudas esta reunión sin el guitarrista y fundador Skay constituye todo un mensaje acerca de la buena relación entre Solari y los otros 3 ex Redondos. Los músicos lo hayan tomado como un disfrute y una reunión de viejos amigos; como un goce simplemente.

Como toda su etapa solista, Solari volvió estar acompañado por Gaspar Benegas y Baltazar Comotto en guitarras, Marcelo Torres en bajo, Hernán Aramberri y Martín Carrizo en batería, Sergio Colombo en saxo, Miguel Angel Tallarita en trompeta y Pablo Sbaraglia en teclados. En esta ocasión Solari cambio su seudónimo por el del Fisgón Ciego, y la ingenieria y edición del disco estuvo a cargo de Carrizo y Aramberri.
 
En un 2013 que lo vio batir el récord de convocatoria con su recital en Mendoza, el Indio Solari editó este disco rompiendo con sus largos silencios, su ostrascismo cada vez mas acentuado y cierta paranoia autoimpuesta que rodea a su críptica figura. Es el músico más popular del rock argentino, su obra solista consta de una dedicación artesanal, una coherencia filosófica y una calidad sonora innegables, pero su obra solista sigue sin poder despegarse de la leyenda de los Redondos y su fenómeno místico que excede los paramétros musicales ante la cada vez mas exigua esperanza de una futura reunión.



Listado de canciones:



    “A los pájaros que cantan sobre las selvas de Internet” - 3:56

    “Beemedobleve” - 3:16

    “A la luz de la luna” - 4:38

    “Las supersticiones traen mala suerte” - 4:16

    “Amok! Amok!” - 5:10

    “Chau Mohicano” - 4:16

    “Arca Monster” - 3:34

    “Cada pequeña muerte” - 3:16

    “Babas del diablo” - 4:05

    “Había una vez...” - 4:28

    “Un par de fantasmas” - 4:25

    “La pajarita pechiblanca” - 3:27



Integrantes: 

En el álbum, junto a Solari, participan Gaspar Benegas y Baltasar Comotto en guitarras, Marcelo Torres en bajo, Hernán Aramberri y Martín Carrizo en batería, Sergio Colombo en saxo, Miguel Ángel Tallarita en trompeta y Pablo Sbaraglia en teclados y Alejandro Elijovich en violín. Las letras e ilustraciones fueron realizadas por Solari.

Como excepción, "La Pajarita Pechiblanca" fue compuesta e interpretada por Dawi, Bucciarelli, Sidotti con letra y canto de Solari. Fue grabado, mezclado y masterizado en Luzbola, el estudio personal de Solari. La ingeniería y edición del disco estuvo a cargo de Martín Carrizo y Hernán Aramberri.

Ficha técnica:


Publicación      11 de diciembre de 2013

Grabación        2011–2013

Género(s)        Rock

Post-grunge

Rock alternativo

Discográfica     Distribuidora Belgrano Norte (DBN)

Productor(es)   Indio Solari


Link - audio de album completo: