miércoles, 15 de julio de 2015

DISCOS - TÉSTER DE VIOLENCIA (1988) de Luis Alberto Spinetta










Sinopsis:

Téster de violencia es el séptimo álbum de estudio de Luis Alberto Spinetta como solista, editado en el año 1988 por Del Cielito Records. Es considerado su segundo álbum conceptual desde Durazno sangrando, clave en la historia del Rock Argentino de los '80 y fue considerado "Disco del Año" en 1988, meses después de su aparición. Spinetta repetiría el mismo suceso con el álbum siguiente Don Lucero (1989).

Reseña:

Corría 1988. El país estaba convulsionado y el gobierno de Raúl Alfonsín se caía a pedazos. Había levantamientos militares y un clima de mucha tensión en las calles. 1988, año en que moría Alberto Olmedo y Ernesto Sabato recibía el Premio Cervantes. Soda Stereo llenaba de música las radios latinoamericanas con 'Doble Vida' mientras que el Dictador Pinochet era derrotado en un plebiscito y dejaba, finalmente, el gobierno de Chile. Por esos años Luis Alberto Spinetta editaba uno de sus discos más bellos, el clásico 'Tester de Violencia', ¿Pero por qué un disco llamado 'Tester de violencia'?. Cuentan que una noche en La Falda tocaban Spinetta, Páez y García y debieron improvisar un escenario tras un alambrado para que no los golpeen los proyectiles que arrojaba la gente. Ahí, en una situación límite, a Spinetta se le ocurrió éste título, como si él mismo fuera una usina generadora de sensaciones hecha para testera la violencia. 

El cuerpo como un laboratorio, el disco como una expresión de inmortalidad, las canciones como perfectas formas de testear la violencia (desde el arte). Testeando la violencia tema por tema: 'Lejísimo' abre el disco y sacude con un ritmo frenético; 'Siempre en la pared' es una canción épica, que estalla en luz mientras Spinetta cuenta como "Un insólito abismo testea los cuerpos que tan solo habitan lo que fue...". 'Al ver verás' es pura calma contenida que "solo dura un instante para toda la vida"; 'La luz de la manzana' entrega densidad inanimada "Quiero ver todo, todo hasta la muerte...ver que vivimos para ser felices...", como un espejismo pesado que va mutando hacia el final. En 'El marca piel' la melodía se desenvuelve mientras el Flaco canta "Dios quiere ser el viento y así ya no sentir más frío. ¿Por que le temo a tus ojos si ya no busco un camino?". 'El Mono tremendo' tiene letra y música de Pechugo (entre ellos Dante Spinetta y Lucas Martí), es un jugueteo con la infancia que le abre camino a 'Organismo en el aire': "Sentado en la terraza mirando el mar comprendo como es la soledad...ansié un abismo y todo, todo se acercó...". ¿Qué más se puede decir de una canción que comienza así?; pura belleza. 

'Tres llaves' es un tema preciso, rabioso y potente. 'La bengala perdida' es quizá lo mejor del universo Spinetta, inspirada en un suceso que ocurrió en una cancha de fútbol cuando una bengala mató a una persona. La voz del Flaco se estira hasta erizar la piel. Si el rock barrial tuviera un poco de esta poesía sería todo distinto, pero no. 'Alcanfor' es como un sedante lleno de locura con sensación de claustrofobia en sus primeras líneas y 'Parlante' cierra el disco con una melodía suave. Luego de escuchar 'Tester de violencia' uno queda sacudido, golpeado. El disco finalmente cumple su objetivo: nos prueba cuan vulnerables somos a la violenta belleza de las canciones.

Acerca del título del album:

Para la época, Luis Alberto Spinetta ampliaría las posibilidades sónicas incorporando sampleos y secuencias electrónicas en Madre en años luz de 1984 -último disco con Jade- y en Privé, de 1986. Ese mismo año, grabaría La, la, la, junto a Fito Páez, un LP doble con veinte composiciones.  Téster de violencia fue editado en 1988. “El título surgió de mi amistad con Fito. Llegué a la conclusión de que, en mayor o menor medida, todos somos un téster de violencia. Somos el territorio sobre el cual se pone de manifiesto la violencia, y a la vez, somos el medidor de esa violencia”.

Acerca de La Bengala Perdida:

Téster de violencia Incluye el tema "La bengala perdida", la canción mas célebre de este álbum, inspirada en la muerte del simpatizante del Racing Club Roberto Basile, ocurrida en el estadio de Boca Juniors, el 3 de agosto de 1983, quien fuera víctima de una bengala lanzada desde una tribuna, la que se insertó en su garganta. El tema lo creo el Flaco despu{es de la tragedia, cuando el jóven simparizante fuera impactado en el cuello por una bengala marina, en la tribuna visitante de la cancha de Boca.

Este hecho, orquestado y concretado por la barra brava de Boca Juniors, se sumó a una larga lista de víctimas de la violencia en el fútbol argentino. Durante el partido de reserva, la barrabrava de Boca disparó dos bengalas del tipo de señalización marina que, con punto de partida desde la segunda bandeja de la Bombonera, la que da a la Casa Amarilla, habían provocado un sonoro estampido al surcar el aire con sus destellos, pero sin impactar hacia donde apuntaban: el corazón de la hinchada de Rácing. Una tercera bengala arrojada desde la tribuna ocupada por la 12`, cerca de las 20.30, justo cuando los equipos salían al campo de juego, cayó en el campo de juego y se clavó en el césped, muy cerca de donde se encontraban el médico de Racing, Luis Pintos, y el jugador de Boca, Abel `Chueco` Alves.

Pocos minutos más tarde, y cuando el árbitro Teodoro Nitti pitó el comienzo del encuentro, otra bengala más surcó el cielo de La Boca con su fogonazo y, tras cruzar toda la cancha a lo largo, se clavó en el cuello de Basile, de 25 años, vestido de saco y corbata, quien se desplomó instantáneamente en los escalones de la segunda bandeja que da al Riachuelo, donde estaba la hinchada visitante. Basile había concurrido a la cancha después de su horario de trabajo en el ex Banco Shaw, tras un largo período sin ir a ver a su equipo.

Mientras gran parte del estadio no supo a ciencia cierta qué había ocurrido, un grupo médico subió las oscuras escaleras del estadio y llegó a la tribuna, donde yacía el cuerpo del infortunado Basile. Pero ya era tarde: la violencia se había cobrado otra nueva víctima en el fútbol.  Por aquel tiempo, y en medio de la expectativa por una salida electoral después de la larga noche de la dictadura militar, los medios gráficos se hicieron eco y se volvió a hablar de la "violencia en el fútbol" y de soluciones temporarias. Pero la larga lista de víctimas se seguiría engrosando hasta nuestros días y la entonces visión del artista parece hoy profética. Una vez más, Luis Alberto Spinetta se inspiraba con compromiso social en un hecho actual que denunciaba un violento estado de las cosas. 




La marca autoral, desde Cataneda a Focault:

Respecto a la huella te de la tumbadora, que es una fuerza misteriosa que nos reúne o nos separa de esto. Y creo que siempre Casteneda es como una permanencia. Pero tomo como quien toma una gota de un mar. No puedo tomar todo eso, no me puedo hacer cargo de semejantes cosas. No tengo coyotes en casa>>.

"Téster..." contiene bellezas etéreas como "Al ver verás" y "Tres llaves", una de las composiciones más certeras de Luis, además de "La luz de la manzana" que marca toda la potencia que esconde entre letras (con las mencionadas influencias del escritor Carlos Castaneda) y música a cargo de una banda que va desde los matices rockeros a los suaves.

La tapa del disco tiene un collage que envuelve un rojo (repleto de significados para Spinetta) y dentro se encuentra la cabeza entregada y cercenada de Luis, todo esto simboliza la "conceptualidad" de este trabajo, basado mayoritariamente en la obra de Foucault. Michel Foucault es uno de los filósofos más emblemáticos del postmodernismo, una corriente que niega la existencia o validez de los absolutos. Además de filósofo Foucault fue sociólogo, historiador, psicólogo y político, cuya obra profundizó acerca del concepto de locura y lo absurdo del pensamiento postmoderno.
  
"Alguien dijo una vez que la única diferencia que existe entre las personas que están dentro de las instituciones mentales y aquellos de nosotros que estamos fuera… es que nosotros somos la mayoría. Si ellos fueran la mayoría nosotros estaríamos dentro", reflexiona  el pastor Sugel Michelén. Para el filósofo y psicólogo francés Michel Foucault (1926-1984), sin duda alguna uno de los pensadores post modernos más influyentes del siglo XX, esto no era chiste, sino una teoría sociológica. Según él, son los que tienen el poder quiénes definen lo que es normal y lo que no lo es.

Cualquier sociedad puede definir la locura de tal manera que ciertas personas caigan en esa categoría y sean aisladas. Pero el poder no sólo determina la normalidad y la locura, sino también el conocimiento. Muchas veces se ha dicho que el conocimiento produce poder; pero Foucault le da vuelta a la mesa y afirma que de la misma manera el poder produce “conocimiento”. De modo que los que tienen el poder son los que determinan lo que es normal, lo que es justo y lo que es verdad. Según Foucault, éstos no son conceptos preexistentes que nosotros debemos descubrir, sino más bien algo que nosotros producimos y que los poderosos definen para mantener el control.

Una vez más, Spinetta mostrará su particular traducción artística de sus influencias filosóficas literarias del momento. El foco de inspiración estará centrado ahora en la figura de Foucault y la profunda comunión entre el artista y la obra cumbre del pensador: Vigilar y Castigar. Las lecturas del período reflexivo más desesperanzador de Foucault respecto al poder, atravesado por la crisis económica y política de la Argentina de fin de década, harán de Téster de violencia, una obra con características particulares que atravisean las canciones del disco. Spinetta contó que la temática de las mismas se alimentan en las visiones no eurocéntricas que le inspiraba Carlos Castaneda, una influencia constante en su música desde que lo descubrió a comienzos de la década de 1980:

"No me pude hacer cargo de esos libros que leí y convertirlos en música. Aparte hubiese sido una tarea demasiado osada... Lo que sé es que lo que me pegó fuerte lo traté de imprimir de alguna manera con música... Tomando pequeñas cosas o cosas sutiles que me impactaban y me daban imágenes poéticas. Sobre todo hablando de Castaneda que es una visión permanente. A partir de que lo leí no me puedo desprender. En el último disco por ejemplo hay una imagen que dice que 'la mujer sabe el devenir porque ve con el ojo que mira el magma', que no es nada menos que la vagina que apunta hacia el centro de la tierra, y a través de eso, según Don Juan, ve la fuerza real".

Lista de temas

-Lejísimo (4:40)
-Siempre en la pared (3:23)
-Al ver verás (3:19)
-La luz de la manzana (6:17)
-El marca piel - (Spinetta-Roberto Mouro) (4:25)
-El mono tremendo - (Pechugo) (2:30)
-Organismo en el aire (6:46)
-Tres llaves (3:55)
-La bengala perdida (6:07)
-Alcanfor (2:53)
-Parlante (Bonus track: edición en CD) (3:16)

Músicos

-Luis Alberto Spinetta: Guitarras, programación y voz.
-Carlos Alberto "Machi" Rufino: Bajo.
-Juan Carlos "Mono" Fontana: Teclados.
-Guillermo Arrom: Guitarras.
-Jota Morelli: Batería.
-Coros y composición de "El mono tremendo" a cargo de "Pechugo" -una banda irónica basada en el grupo Menudo- integrada por los hijos de Luis y otros dos niños (Lucas Martí, Dante, Catarina y Valentino Spinetta y Emmanuel Horvilleur).

Ficha técnica:

Publicación: 1988
Grabación: 1987 - 1988
Géneros:  Soft rock, Jazz rock, Synth pop
Discográfica:  Del Cielito Records
Productor:   Luis Alberto Spinetta

Fuente: Música de eternidad imaginaria / Sueños a Pila / La Caja de Música


Link - audio a album completo:




martes, 14 de julio de 2015

DISCOS - KAMIKAZE (1982) de Luis Alberto Spinetta






LOS CHICOS DE LA GUERRA, 1982

* * * * *


Reseña:

Kamikaze es el décimo quinto álbum de estudio del músico argentino Luis Alberto Spinetta y el cuarto suyo como solista. Grabado entre febrero y marzo, fue lanzado en abril de 1982, coincidiendo con la ocupación militar de las Islas Malvinas realizada el 2 de abril, que llevó a la Guerra de las Malvinas.

De fuerte carácter acústico, el disco reúne temas de diversas épocas, incluyendo "Barro tal vez", una de las primeras canciones de Spinetta, compuesta cuando aún era un adolescente. Su título, Kamikaze, así como la canción de igual nombre y los temas "Águila de trueno" I y II, están referidos al sacrificio y la valoración existencial de esa conducta humana, que en el marco de la Guerra de Malvinas resignificó completamente su contenido. Asímismo, Spinetta se inspiró en el libro Los kamikazes de Fernando Castro.

El álbum ha sido incluido en la posición #23 entre los 100 mejores álbumes del rock argentino por la revista Rolling Stone. "Barro tal vez" ha sido incluida entre las 10 mejores canciones de Spinetta,4 y fue elegida por Mercedes Sosa para cantarla junto al músico en su último álbum, Cantora. Las canciones "Almendra" y "Quedándote o yéndote" fueron compuestas conjuntamente con su amigo el fotógrafo Eduardo Martí. En el mega recital Spinetta y las Bandas Eternas organizado por Luis Alberto Spinetta en 2009 para celebrar sus 40 años en la música, Spinetta interpretó un tema del álbum, "Ella también", junto a Diego Rapoport.

El disco se empezó a grabar en febrero de 1982 en Estudios Del Cielito y fue lanzado en abril del mismo año, con una edición muy pequeña organizada por la discográfica independiente de la revista Mordisco, con mínimo apoyo técnico. Por esa razón el disco fue escasamente conocido a pesar de su reconocida calidad extraordinaria.5 Fue presentado en Obras el 14 y 15 de agosto, aunque durante su actuación en el Festival de la Solidaridad Latinoamericana, durante la guerra, interpretó dos canciones del álbum: "Barro tal vez" y "Ella también". En 1995, la discográfica BMG, en alianza con la discográfica Mordisco, editaron Kamikaze en formato de CD.

Contexto

Cementerio argentino en Puerto Darwin, Islas Malvinas. 

La Guerra de Malvinas (1982) tuvo un enorme impacto en Argentina. Una de sus consecuencias fue una explosión de popularidad del llamado "rock nacional". Spinetta participó de varias actuaciones públicas y lanzó durante la guerra el álbum Kamikaze. El 2 de abril de 1982 la dictadura gobernante tomó la decisión de recuperar militarmente las Islas Malvinas, ocupadas militarmente por Gran Bretaña en 1833, en un momento que la militancia por la recuperación de la democracia comenzaba a adquirir proporciones masivas. El hecho tuvo un enorme y complejo impacto en Argentina, de aristas contradictorias. Por un lado llevó a la Guerra de Malvinas (que se extendió hasta el 14 de junio), con su secuela de jóvenes muertos y mutilados, improvisación y derrota. Por otro lado desarticuló completamente las alianzas y la ubicación cultural de Argentina en el mapa mundial, alejándola de Estados Unidos y Europa, y acercándola a América Latina y los países del sur, a la vez de llevar al colapso de la dictadura y abrir el camino a la recuperación de la democracia. En ese contexto, el "rock nacional" argentino, largamente reprimido y sospechado, tuvo una explosión de popularidad y difusión masiva por los medios de comunicación.

Spinetta se expresa con contundencia y aparece en primer plano durante la Guerra de Malvinas: lanza un álbum solista, Kamikaze -que había grabado antes del 2 de abril-, da un recital con Spinetta Jade en el Teatro Premier que cuenta con la participación de Pappo y participa del Festival de la Solidaridad Latinoamericana realizado en Obras Sanitarias ante 60.000 personas.1 Su postura fue categóricamente contra la guerra y la muerte de personas:

"No concibo la posibilidad de que los hombres se maten, ni por inmolación, ni para beneficio de la guerra, ni jugando a los dados o la ruleta rusa, ni en la calle, ni en los accidentes"

Pero al mismo tiempo, con su alegoría sobre los kamikazes japoneses y los temas "Águila de trueno" I y II, dedicadas al líder indígena Túpac Amaru II, expresó la complejidad del momento y la necesidad de no degradar y deshonrar el sacrificio de los derrotados, en beneficio de los poderosos del mundo. Spinetta sintetizaba esta postura con un mensaje en el sobre interior del álbum: <<Vivimos calificando entre los rubros de nuestra ignorancia. Es por eso que admiro profundamente la decisión de aquellos jóvenes kamikazes, al margen de la abominación de la guerra>>.

El álbum

Guitarra Ovation Clásica 1613, perteneciente a Roger Waters, similar a la que usó Luis Alberto Spinetta para grabar Kamikaze, un álbum acústico en el que esta guitarra fue el instrumento central. Con un sonido predominántemente acústico e intimista, el disco reúne temas de diversas épocas, incluyendo "Barro tal vez", una de las primeras canciones de Spinetta, cuando aún era un adolescente.

A través del concepto de «kamikaze», Spinetta aborda un significado multidimensional, desde el papel de la pasión en la vida hasta el sacrificio, pasando por el acto de morir por una causa, la resistencia del artista a las imposiciones y tentaciones comerciales y del público, como al riesgo que implica la creación. En el manifiesto que el propio Spinetta escribe en el sobre del disco, trata de sintetizar esta visión con una pregunta:

¿Lamentablemente no hay más Kamikazes de la vida creativa?Luis Alberto Spinetta (sobre interno del álbum Kamikaze). A raíz de esa pregunta, Juan Carlos Diez, en su libro "Martropía: conversaciones con Spinetta", de 2006, registra la siguiente conversación sobre el álbum, en la que Spinetta se reconoce a sí mismo como un kamikaze:

- JCD: En el texto que escribiste para tu álbum "Kamikaze", de 1982, te preguntás si ya no hay más kamikazes de la vida creativa.
- Spinetta: Si. El término "kamikaze" está utilizado para gente que se juegue por lo creativo. Es una pregunta que hice y creo que hay ese tipo de kamikazes, aunque me da la sensación de que cada vez menos. Ahora lo más estándar y lo más seguro es lo que pega con la gente. Y, en general, a través de esas ideas no se provocan hechos artísticos. No es que los guíe una intención mala, sino que simplemente no hay ningún resultado musicalmente bueno.
- JCD: ¿Vos te considerás un kamikaze?
- Spinetta: La del kamikaze creativo es una visión romántica. Aunque un disco como "Kamikaze" es un disco bastante kamikaze, por los temas que tiene. Pero eso fue antes y después de aquel disco. En última instancia, siempre fui un kamikaze creativo, pero por tomar decisiones en ciertas y determinadas cosas. Por lo tanto, simplemente me limito a seguir ese curso de acción. No me detuve a pensar en otras formas más allá de mi deseo artístico. Y si eso me hace ser medio kamikaze, bueno, debe ser así, pero no es que me lo proponga sino que sigo de cerca los acontecimientos. No podría cambiar esas cosas de mi vida.

Definiendo el disco, el crítico de cine José Miccio ha dicho de Kamikaze: "Del despojamiento del cuerpo, de la suspensión del pensamiento, de la ascesis artística, del abandono de lo inesencial; de esas cosas, y de la calma, trata este disco."

El disco tiene un sonido acústico, íntimo y minimalista. Los temas son interpretados por Spinetta con una guitarra acústica Ovation clásica (dúo de Ovation en "Almendra" con Eduardo Martí), acompañado por el piano o los teclados de Diego Rapoport, sin bajo ni batería, y una mínima percusión, a cargo de David Lebón. Humorísticamente, Spinetta hace figurar al Dr. Rythm, una de las primeras marcas de máquinas productoras de ritmos, como intérprete en los temas "Águila de trueno Parte II" y "Y tu amor es una vieja medalla". El sonido acústico decidido por Spinetta para el álbum, le da unidad y coherencia musical e ideológica, a la vez que hizo de Kamikaze, un verdadero "kamikaze creativo", en un momento que la música rock argentina emprendía caminos con uso intensivo de instrumentos eléctricos y electrónicos, desde los primeros grupos metaleros como Riff y V8, hasta los nuevos sonidos tecno-pop que estaban desarrollando bandas nuevas como Los Encargados, Virus y Soda Stereo, mientras Charly García iniciaba su carrera solista con un sonido apoyado en sintetizadores y baterías electrónicas.

La portada y la gráfica


Spinetta colocó una imagen de un piloto kamikaze Masaaki Okawa en la estampa del lado B del disco original. También recurrió a una imagen de pilotos kamikaze sobre un mapa, para publicitar la presentación del álbum en Obras. El sobre que integra la portada del disco original está diseñado a partir de fotografías tomadas por Patricia Spinetta, la esposa de Luis Alberto. El frente es completamente púrpura, con una imagen fotográfica parcial de un rostro, muy difícil de ver, que ocupa la mitad inferior. Sobre el ángulo superior izquierdo, en sentido inclinado, está el nombre del artista y del álbum.

La contratapa tiene un diseño y un color diferente, sobre un fondo compuesto por una fotografía de una guitarra eléctrica que parece un negativo. El sobre interior, además de tener las letras, tiene dos largos textos escritos por Spinetta. El primero es un manifiesto cultural sobre el significado del disco. El segundo es un relato poético del trabajo y del clima en el que se grabó el disco, mencionando incluso que estaban jugando allí los hijos y las esposas de Spinetta y de David Lebón.

Los temas

El álbum abre con el tema "Kamikaze" que le da nombre, una canción que comienza con dos pares de acordes disonantes sucesivos que se corresponden con las cuatro primeras sílabas («ca-yó por-fin»), la novena mayor-fa novena mayor y sol novena mayor-mi novena mayor, que la individualizan de inmediato. Está inspirada en los kamikazes japoneses, principalmente a través del libro Los kamikazes: historia de los pilotos suicidas japoneses en la Segunda Guerra Mundial, de Fernando Castro, publicado en 1971.2 Gabriel Senanes cuenta que Spinetta le trajo el libro para mostrarle lo que decía y cómo Estados Unidos degradó la motivación cultural y existencial del acto suicida de los kamikazes, para tirar la bomba atómica y destruir completamente las ciudades de Hiroshima y Nagasaki. El camino que emprende Spinetta va en sentido contrario de esa actitud de desprecio occidental hacia las manifestaciones de otras culturas, y busca ahondar en la complejidad de la diferencia:

"Tengo un libro que es impresionante y explica como surge el guerrero kamikaze, cuales son las formas religiosas que lo inspiran. No es ninguna boludez. Los tipos se ganaban el premio de ser dios en la Tierra, atención. Y así lo creían. A aquellos que ofrecían su vida por la patria, el emperador les dispensaba el título de dioses. Para una tradición totalmente distinta a esa y tomándolo como una cosa que sucedió hace treinta años, es algo que merece respeto de por si, aunque yo no estoy de acuerdo con la muerte de los kamikazes. La letra lo dice, "morir así es en vano". Es decir para la gracia de un universo superior al de los hombres, el kamikaze es nada más que un suicida y como suicida no merece lugar en el reino de los cielos. Pero ojo, que el kamikaze es un noble que se permite a sí mismo la muerte, y de una manera terrible."Luis Alberto Spinetta

Esa nobleza del acto kamikaze es la que Spinetta expresa ya en la primera estrofa del tema:

"Cayó por fin
el noble kamikaze..."

Spinetta busca en la canción, y de algún modo en el álbum, criticar la decisión de morir por una causa, pero sin buscar la manera de hacerlas parecer como deshonrosas: "Y acá viene una frase final en la que me basé: «He aquí la última entrevista a otro expiloto del cuerpo especial de ataque kamikaze: Mi avión estab preparado junto a los otros cuatro compañeros, entonces llegó el comandante de la base para advertirnos que la voz del Emperador acababa de comunicar el cese de hostilidades. Nos comunicó la noticia llorando. Ahora bien, usted pensará que nos sentimos felices de saber que escapábamos de la muerte a último momento. Hoy estoy feliz, por supuesto, pero entonces mis compañeros y yo nos miramos consternados».

El segundo tema del álbum es "Ella también". Se trata de una bella balada acústica, de sonido y lírica intimista, acompañada solo por la guitarra acústica de Spinetta y el piano de Rapoport. Era uno de los temas de la frustrada ópera rock Señor de las latas, compuesta por Spinetta en 1970 para ser interpretada por Almendra, que finalmente no pudo ser presentada en público, debido a las dificultades internas de la banda que llevaron a su separación.

El psicólogo y escritor uruguayo Agustín Acevedo Kanopa ha escrito sobre esta canción que define como "su tema favorito del Flaco en toda su larga discografía":

"Yo la siento como la idea de un amor idealizado que trasciende la metáfora misma. Es como un amor tan intenso que hace perder el “como si” del lenguaje (para los que estudian psicología, sí, estoy afanando abierta y arbitrariamente a Lacan y a Psicopatología clínica). No se necesita un conector comparativo, la musa sencillamente vive y toma del mundo lo que necesita, siendo tan amada que ni siquiera tiene que hacer pacto con la materialidad de las cosas. Quizás esta es una reflexión más basada en la forma del mismo texto que en el contenido, pero es lo que más me interesó destacar. Habla sobre una persona a la que se ama tanto que el mundo se desdibuja, quedando completamente a merced de la omnipotencia de sus caprichos (“ella también se cansó de este sol/ viene a mojarse los pies a la luna”). No es necesario un lago, ni siquiera un charco en el que se refleje nuestro satélite, ella sencillamente se saltea todos los puentes y las comparaciones, para sencillamente irse a mojarse los pies a la luna. “Yo me recuesto y ella en el final viene a dormirme movida de estrellas”: no interesa realizar mayores disecciones, me quedo con la forma y con las imágenes, siento que se contrasta el “dormir” con “mover”, ella es como el mismo firmamento viviente, que permanece presente en la fantasía, aún en el momento en que el protagonista decide dormirse, como intentando infructuosamente abandonar ese mundo."

El tercer tema es "Águila de trueno Parte I", seguido de "Águila de trueno Parte II". Ambos temas están dedicados al líder quechua Túpac Amaru II (Gabriel Condorcanqui), que en el siglo XVIII lideró un levantamiento indígena contra el Imperio Español, en el territorio del antiguo Imperio Incaico con sede en Cuzco, para recuperar la independencia. Derrotado, tanto Túpac Amaru, como su esposa Micaela Bastidas y su hijo Hipólito, fueron torturados y mutilados en vida hasta morir. Ambas canciones fueron compuestas en 1978 y estuvieron en la lista de temas para organizar el álbum A 18' del sol, quedando finalmente fuera de la edición final. Los dos temas se relacionan con la idea central del álbum, referida al sacrificio.

Este es un mundo de monedas y cospeles. Y si no que den la cara los que pretendieron sólo el "oro superficial" que pudiese esconder el alma de un hombre ultrajado como el cacique Tupac Amarú.


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"Águila de trueño Parte I" tiene una tonalidad musical andina. La letra tiene dos partes: en la primera es el propio Túpac Amaru que habla en primera persona, mientras es descuartizado por los españoles, invocando al «águila de trueno» para que vaya a consolarlo; y en la segunda, un narrador colectivo pide que suenen los tambores y las campanas para «pedirle a Gabriel que se junte con su cuerpo, que junte su pobre cuerpo, que responda por nosotros».

"Águila de trueno Parte II" tiene una melodía que abandona los rasgos andinos de la primera parte y adopta un tono íntimo. Ahora es Spinetta el que habla con Túpac Amaru, mientras lo torturan: «te diré que te sentí llorar». El desmembramiento del Inca se describe dolorosamente, pero a Spinetta parece importarle otra cosa: su constitución en líder espiritual de su pueblo: “Este cuero ya se agota / pero no mi fe”. La canción no dirige su atención solo a lo que le hacen a Tupac Amaru sino también, y sobre todo, a lo que Tupac Amaru puede hacer ahora que la historia ha pasado sobre él: juntar su cuerpo y, principalmente, responder por los suyos.

El quinto tema es "Almendra", "delicioso" tema instrumental en el que Spinetta y Eduardo Martí, fotógrafo, amigo y director de todos sus videos, interpretan en dúo de guitarras Ovation una composición que realizaron juntos y que evoca a la histórica banda Almendra, en la que se inició la historia grande de Spinetta.

El sexto tema es "Barro tal vez" una notable zamba con aire de rock que Spinetta había compuesto a los quince años, en la que el músico expresa el significado existencial de componer y cantar sus canciones, hasta el punto de fusionarse con la música y volverse canción, "barro tal vez". Durante toda la canción se escucha un fondo de grillos, perfectamente audibles al inicio, debido a que el tema fue grabado en el jardín de noche.5 Spinetta hace una referencia a esto en uno de los textos del sobre interior del disco, donde dice "los grillos y las ranas en múltiples estéreos para la zamba final".

El séptimo tema, primero del lado B en el disco original, es "¡Ah, basta de pensar!", una canción que interpreta solo con su guitarra y que data de la época de Artaud. El filósofo Alejandro Rozitchner ha dicho sobre este tema:

Según esta consideración todo lo bueno es espontáneo. La transformación expresiva que el rock propone parece empezar justo allí donde termina la conciencia, «esa abuela que regula al mundo»... Al mismo tiempo que el rock realiza esta denuncia del pensamiento, sin embargo, se entrega a él de muchas maneras distintas. Spinetta, que nos sirvió como ejemplo en el primer caso, vuelve a servirnos de ejemplo en el segundo. Nadie más pensador que él en sus reportajes, en su mirada del mundo, nadie más entrelazador de su obra con experiencias de interpretación del mundo.

El octavo tema es "La aventura de la abeja reina". Se trata de un relato, de un cuento, con formato de fábula. Una abeja ingresa a una caverna, un mundo de "silencio total" («oh mi Dios!, pero esto es el infierno!») en el que una voz deformada le dice que jamás podrá escapar. Pero la abeja rompe los acertijos y escapa. «En ese instante comprendí que explicar esto a alguien sería inútil». Es un tema destacado del cancionero spinetteano que suele ser mencionado por sus admiradores.

El noveno tema es "Y tu amor es una vieja medalla". El eje del tema es el amor, emoción central en la vida y la obra de Spinetta, que en este caso se presenta como algo que fue valioso y debe ser recuperado. El décimo es "Quedándote o yéndote", compuesto con Eduardo Martí, destacado también en su cancionero, con una melodía muy dulce y una letra existencial sobre la vida que sigue su curso. "Casas marcadas" es el último tema del álbum y el más largo del álbum con 5:11. Otro bello tema lento, con expresiones líricas de impacto: «deja que la luz te brille, que brille toda tu vida». El tema y el álbum terminan con ruidos electrónicos que tapan el canto y la música, y medios de comunicación mal sintonizados, marcando el contraste con un álbum acústico y bucólico.

Texto de Spinetta en el álbum

En el sobre interno del álbum original del disco de vinilo, Spinetta incluyó dos textos propios. El primero está referido al significado del álbum y el segundo a sus vivencias mientras era realizado.

Link al texto: http://rockeros-blog.blogspot.com/2013/06/especiales-texto-en-kamikaze-1982-por.html

Lista de temas

-Kamikaze - 3' 15
-Ella también - 4' 06
-Águila de trueno Parte I - 2' 58
-Águila de trueno Parte II - 1' 23
-Almendra (Instrumental) (Spinetta - Martí) - 2' 43
-Barro tal vez - 3' 22
-¡Ah, basta de pensar! - 2' 45
-La aventura de la abeja reina - 4' 57
-Y tu amor es una vieja medalla - 2' 48
-Quedándote o yéndote (Spinetta - Martí) - 3' 32
-Casas marcadas - 5' 11

*Todos los temas fueron compuestos y producidos por Luis Alberto Spinetta, excepto indicación*

Músicos

-Luis Alberto Spinetta: Guitarra acústica Ovation, platillos, efectos y voz.
-Diego Rapoport: Piano Yamaha, Piano Rhodes, Mini Moog y OBX-8. En temas 2, 6, 8, 10 y 11.
-Eduardo Martí: Guitarra acústica Ovation en Almendra. En tema 5.
-David Lebón: Percusión de banqueta. En tema 4.

Ficha técnica

-Ingeniero de Sonido: Gustavo Gauvry y Amilcar Gilabert.
-Mezclado: Gustavo Gauvry.
-Productor Ejecutivo: Alberto Ohanian.
-Equipamiento: Juan Carlos Camacho.


Publicación: 1982
Grabación:   Febrero y marzo de 1982 en Estudios Del Cielito.
Géneros: jazz rock, folk rock
Discográfica:  Ratón Finta


Link - audio album completo:


lunes, 13 de julio de 2015

DISCOS - EL JARDÍN DE LOS PRESENTES (Invisible, 1976)





Por Marcelo Figueras

Todas las músicas llevan en el orillo la marca de su época. La mayoría revela su edad con tan sólo sonar: son prisioneras de la historia. Pero algunas músicas tienen una relación más esquiva con el calendario. Pienso en “Visions of Johanna”, de Bob Dylan. En “Strawberry Fields Forever”, de The Beatles. En “The End”, de The Doors. En el “Hallelujah”, de Leonard Cohen. Son piezas que invitan a perpetrar anacronismos, puesto que sirven como instantáneas de su tiempo pero también servirían para musicalizar los momentos en que lo humano perecedero se conectó con lo humano eterno, tanto en el pasado como -por qué no- en el futuro. ¿O acaso no sonará algunos de los apocalipsis como “Metal Machine Music”, de Lou Reed?

La música de Spinetta sostuvo siempre una extraña relación con su tiempo. (Como todas las obras valiosas, la de Spinetta crea su propia temporalidad.) Pero el periplo de la banda Invisible representa una singularidad aun dentro de esa tendencia.

A comienzos de los ‘70, Spinetta había creado música abrasiva y visionaria bajo la etiqueta Pescado Rabioso. Fue un tiempo en que, según propia confesión, blandió “la guitarra eléctrica como espada de fuego” contra todos los males de este mundo. (Una de las razones por las que se toca a todo volumen es para afirmar la propia existencia: la expresión rockera del cogito ergo sum es, qué duda cabe, el riff.) Y sin embargo la vida avanzaba a toda velocidad hacia una zona de tormentas, que mantendría a raya a los arcángeles y sus espadas flamígeras.

Recuerdo anécdotas del Cómo vino la mano, de Miguel Grinberg, que ilustran ese tiempo. Spinetta regalándole al admirado Pappo su mejor guitarra, para que éste la vendiese de inmediato. Pappo pintando las paredes de Spinetta con estas palabras: te niego, no, no, te super niego. Por eso mismo es fácil entender a Invisible como una reacción ante ese agujero negro de pura negatividad que estaba ad portas, y del que Pappo fue apenas un heraldo. Ya que no se podía subir más el volumen, ni distorsionar la distorsión, había que recurrir a otro tipo de estrategias.

Invisible rompe entonces con dos dialécticas en simultáneo: la fuerza bruta de Pescado y los códigos de su tiempo. A la violencia creciente le opone la persistencia en el lirismo. Frente al descontrol, abraza la elegancia. Invisible se rehúsa (perdón por el uso del presente, pero hablo de una música que nunca sonó mejor que hoy) a aceptar las reglas del juego que el poder impone; y en cambio se aferra a la belleza con desesperación, como el Ulises que se ata al mástil para no sucumbir a la seducción fatal de las sirenas.

Este distanciamiento voluntario no se tradujo, por fortuna, en aislamiento. El Spinetta de Invisible estaba en sintonía con su tiempo. Y los destellos que insinuaban los primeros álbumes y singles de Invisible (algunos temas, como “Lo que nos ocupa es esa abuela”, la conciencia que regula el mundo, sonaban todavía a regurgitación de Pescado; pero otros, como “Pleamar de águilas”, se abrían al porvenir: cantar “Si las águilas se esfuman / amanecerá” suponía el pleno ejercicio de la vis profética) alcanzan la compresión del diamante en El jardín de los presentes, obra grabada entre julio y agosto de 1976.

Qué fechas más fatídicas. The horror. The horror...

Y sin embargo, El jardín suena (porque sonaba así entonces, pero ahora más) como un antídoto contra todos los males de este mundo. Ya desde el inspirado título, que no está tomado de tema o verso alguno, sino que es más bien una promesa. (¿Nuestra tierra prometida, nuestro tiempo prometido?) La del ‘jardín de los presentes’ es una imagen que llama de inmediato a visualizar su opuesto: la tierra baldía que teníamos delante, y que de allí en más habitarían los miles de argentinos que empezaban a ser negados, super negados, convirtiéndose en ausentes.

El jardín de los presentes se ofrece, así, como una máquina de dispensar talismanes con forma de canción. Empezando por “El anillo del capitán Beto”, joya beneficiosa pero insuficiente, porque “inmuniza contra el peligro / pero no lo protege de la tristeza”. Después vienen “Los libros de la buena memoria”, seguidos por un instrumental cuyo título es pura elocuencia: “Alarma entre los ángeles”.

“Que ves el cielo” es una epifanía de dos minutos, el Spinetta más simple y más desnudo. Pero esa miniatura tiene una coda dramática en “Ruido de magia”, donde la mujer que baila se convierte en Ofelia (“Te vi como mecida / en algo / cubierta de racimos / más que blancos. / Tú fuiste la querida / en la tormenta. / No llega ya mi voz / a tu alma”), víctima sacrificial de los reyes y príncipes que nunca faltan, y mucho menos hoy.

La desolación es tan grande, que en “Doscientos años” el cantante reclama una palabra que lo salve. Y esa palabra asoma en la canción siguiente. “Perdonado (Niño condenado)” expresa la capacidad cuántica del arte para hacer que aquello que no es, sea de todos modos, logrando que aquel “niño condenado / por el diablo / de febrero” resulte perdonado dentro de los confines de la canción. El broche lo pone “Las golondrinas de Plaza de Mayo”: una música de una belleza tan plácida, tan confiada en la existencia de un futuro, que en 1976 debería haber sonado demencial.

Tan grande es la fe de Spinetta en el poder alquímico del arte, que lo último que suena es una voz que dice: “Bienvenidos al jardín de los presentes”. Como si nos aclarase que la verdadera obra de arte no es lo que acabamos de escuchar, sino las vidas que comienzan cuando la música termina.

El jardín de los presentes sigue funcionando como si hubiese sido concebida para sonar (siempre) mañana. Todavía es, tal como se lo sugiere en “Los libros de la buena memoria”, “un vestigio del futuro”. Tanto es así, que en los umbrales de 2010 la canción sigue cuestionándose: “Doscientos años. / ¿De qué sirvió / haber cruzado a nado la mar?”, como si Spinetta hubiese escrito la canción para que nos interpelase desde el Bicentenario.

Deberíamos escuchar este álbum más seguido. Porque en el vacío de las músicas de hoy, suena como el eslabón perdido. Y porque está claro que, ay, todavía estamos lejos de llegar al jardín de los presentes.



Texto de:
radar
DOMINGO, 29 DE NOVIEMBRE DE 2009
INVISIBLE 1974-1976
Bienvenidos al jardín de los presentes



Ficha técnica:

Publicación:  1976
Grabación: estudios CBS en 1976
Géneros: Rock progresivo - Jazz - Rock
Duración:  37:42
Discográfica:   CBS (Reedición de Columbia/Sony Music)
Productor:  Luis Alberto Spinetta


Lista de temas

**Todos los temas fueron compuestos y arreglados por Invisible**

Lado A
El anillo del Capitán Beto - 5' 12
Los libros de la buena memoria - 5' 10
Alarma entre los ángeles - 6' 31
Que ves el cielo - 2' 07
Lado B
Ruido de magia - 4' 38
Doscientos años - 4' 12
Perdonado (niño condenado) - 7' 09
Las golondrinas de Plaza de Mayo - 3' 24

Músicos y técnicos

La banda

-Carlos Alberto "Machi" Rufino: Bajo.
-Héctor "Pomo" Lorenzo: Batería.
-Luis Alberto Spinetta: Guitarras y voz.
-Tomás Gubitsch: Guitarra

Músicos invitados

Gustavo Moretto: ARP String Ensemble en Ruido de magia y Las golondrinas de Plaza de Mayo.
Juan José Mosalini: Bandoneón en Los libros de la buena memoria y Las golondrinas de Plaza de Mayo.
Rodolfo Mederos: Bandoneón en Las golondrinas de Plaza de Mayo.

Ficha Técnica

Ingenieros de sonido: Néstor Gilardón y Oscar Giménez.
Mezcla: Roberto Labraga.
Arte y foto interior: Juan Gatti.
Foto de portada: Eduardo Martí, Jorge Gubitsch 


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